Gravity

¿Preparados para pasar un buen mal rato?

Gravity

¿Qué se os pasaría por la cabeza si os quedaseis a la deriva en la inmensidad del espacio? ¿Y si no fuera con una nave sino con vuestro cuerpo como única herramienta? Amigos, solo de pensarlo se me ponen los de pelos de punta. Según escribo se me han erizado. No es broma. Y según veía los magníficos avances de Gravity a los pelos como escarpias se añadía una sensación de incomoda ansiedad por la espera hasta el estreno. Hace mucho tiempo se empezó a hablar de ella. Su director, Alfonso Cuarón, advirtió que estaba preparando una obra de ciencia ficción en la que nos ofrecería cosas nunca vistas en una pantalla de cine. No sé si finalmente será así, pero de lo que no cabe duda es que, al menos por expectación, estamos ante una de las películas del año a todos los niveles.

La sinopsis es sencilla:

La doctora Ryan Stone, una brillante ingeniera especializada en medicina que está en su primera misión en un transbordador. Junto a ella se encuentra el veterano astronauta Matt Kowalsky, al mano de su último vuelo antes de retirarse. Pero en un paseo espacial de rutina se desencadena el desastre. El transbordador queda destruido dejando a Stone y Kowalsky completamente solos, unidos el uno al otro y dando vueltas en la oscuridad.

Al final todos mueren

... pero el espectador gana

Al final todos mueren

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Al final todos mueren

Cada vez cobra más fuerza en el panorama actual, y en el fantástico en particular, el cine de recopilación de historias. La unión hace la fuerza y de un tiempo a esta parte cineastas de todo el mundo se asocian para dar a luz proyectos, divididos en episodios, donde dan rienda suelta a su creatividad. Las 2 partes de VHS, también las de The ABC’s of death o las coreanas Horror Stories y The doomsday book (esta última con varias similitudes con la que nos ocupa), dan muestras claras de lo diverso, vivo y actual que está el formato. Ahora el cine patrio se suma con brillantez y voz propia a esta moda con una cinta plagada de aciertos, valentía y buenas maneras.

El futuro impacto de un gran meteorito con la tierra, que terminará borrando la vida de nuestro planeta, es el hilo conductor de varias historias colocadas de manera cronológica y trenzadas unas con otras.

Javier Fesser dirige la introducción y el epílogo de esta recopilación presentando dos personajes tan absurdos como divertidos, una pareja de astronautas con butaca de primera fila para el apocalipsis. Con su habitual estilo y humor, que en esta ocasión funciona de maravilla, presenta las historias de cuatro jóvenes directores. Cuatro historias de ritmos y géneros dispares en una mezcla sumamente imperfecta e irregular, como un diamante en bruto, que es lo que en mi opinión es este título.

Lo mejor: el último segmento y su prólogo son míticos.

Lo peor: la parte de botet supone un cambio demasiado brusco. Para muchos su irregularidad será un lastre.


Cercenador: Corta y pega

Dos pulgares menos... y un cuchillo de carne de más

Cercenador: Corta y pega

Puede que Stanton ya no sea un tipo musculado y estiloso. Seguramente no entre en ningún traje de lycra. Pero tiempo atrás fue despiadado y letal, un profesional sin escrúpulos. Ahora tiene dos pulgares menos y unos kilos de más, pero no ha perdido facultades y no hay nada como un ex cazarrecompensas motivado. El Cercenador es un antihéroe que buscará recuperar su honor a cualquier precio a través del sexo y la venganza. Un samurái postmoderno que se abre camino a golpe de cuchillo desde la pequeña cocina del dinner perdido donde trabaja.

Ha sido verlo y desearlo con todas mis fuerzas. Cercenador: Corta y Pega, la historia de un cocinero gordo y pringoso que no tiene dedos pulgares, pero persigue la venganza con sus cuchillos de carnicero. Según sus propios autores, “Un cómic que bebe de la serie B y el western sucio, con diálogos chispeantes y atrevidos y un dibujo minucioso y detallado. Incorrecto y gamberro. Una historia cruda, de viejas glorias y sus cicatrices, cocinada en 28 páginas de trepidante acción a un precio inmejorable.” Un proyecto que nace a finales de 2004, cuando dos compañeros de facultad, Alberto Ballester y Alberto Silva, acuerdan crear un cómic a partir de la idea de “un cazarrecompensas que corta los pulgares de sus víctimas como facturas de sus trabajitos”. El mismo día que surgió la idea terminaron de perfilar toda la historia via Messenger. El 13 de Enero de 2005, Alberto Ballester entregó un primer borrador del guión del cómic. Pronto Alberto Silva, tras desmenuzar toda la historia, tenía preparados unos bocetos del protagonista, Mike Stanton, El Cercenador. “Decidimos centrarnos en el Stanton más gordo, el más viejo, pero también el más letal”, comentan los autores.

Nothing left to fear

El productor es la estrella

Nothing left to fear

Nothing left to Fear es la historia de una familia que huye de su pasado intentando comenzar una nueva vida. Sin embargo todo empezará a ir mal cuando en su camino se crucen con un carismático pero perturbado hombre salido de la nada. Los hecho tendrán lugar en una ciudad en la que se encuentra una de las siete puertas al infierno que existen en la Tierra.

En una reciente entrevista concedida para el portal norteamericano Bloody Disgusting, el que fuera guitarrista del grupo de rock Guns N’Roses (lo siento, ignoro si estos chicos están todavía en activo) Slash, declaraba su pasión por el cine de terror de finales de los 60, los 70 y hasta mediados de los 80; decantádose sus gustos, según el propio Slash afirma, “por el terror más cerebral, piscológico, por encima de los superficial.” Por lo visto Slash compartió su pasión con un productor de películas amigo suyo en una fiesta y este último tardó muy poco en decirle: “Ey, Slash… tú lo de que tienes que hacer es producir películas de terror”. Dicho y hecho. Quizás empujado por el éxito de su compañero de profesión, el gran Rob Zombie, Slash se ha puesto manos a la obra y ha fundado su propia productora, Slash Films, con la que dar rienda suelta a su pasión por el género… algo que desde aquí aplaudiremos hasta que nos sangren las manos.