House of Last Things
Un globo, un recuerdo

- Título original: House of Last Things
- Nacionalidad: USA | Año: 2013
- Director: Michael Bartlett
- Guión: Michael Bartlett
- Intérpretes: Lindsey Haun, Blake Berris, RJ Mitte
- Argumento: En una casa de Portland, unos inquilinos temporales se verán inmersos por una serie de acontecimientos sobrenaturales.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3.5/5

Aviso a navegantes: como ya habéis podido apreciar en las puntuaciones la película que hoy nos ocupa no es una película de terror; es una fantasia lynchiana que juega con elementos afines al cine de terror como son las casas encantadas. No digáis luego que no os lo advertí.
Para mí siempre es un placer tener la oportunidad de enfrentarme a retos cinematográficos, y sin duda alguna éste lo ha sido. House of last things es una película nacida para dividir a la audiencia (lo que me enfebrece más aún si cabe). Para algunos será una verdadera patochada sobre casas encantadas, mientras que para otros (espero que muchos) será una bella forma de contar algo mil veces visto con anterioridad. Personalmente me encuentro en el segundo equipo; pero no todos podréis decir lo mismo. Avisados quedáis.
La película en si es probable que recuerde bastante a El Resplandor de Kubrick por los trucos sobrenaturales empleados. Y quizás tenga un poco de American Horror Story a la hora de presentar a los personajes e hilvanar tiempos pasados con futuros. La visión que ofrece la película, en términos generales, es la típica de una casa que actúa como “una dimensión paralela apartada de la realidad”, tratamiento que ya hemos disfrutado en varias ocasiones (véase, por ejemplo, la primera temporada de la citada “American Horror Story” o la reciente “House Hunting”). Una casa en la que, a modo de bucle, convergen todos los sucesos acontecidos desde los inicios hasta llegar a los presentes, e inclusive los futuros. No obstante, la genialidad del asunto reside en el cómo Bartlett recrea ese abismo atemporal no solo osando romper barreras temporales, sino también espaciales (un hecho al que no estamos tan acostumbrados, y menos de una manera tan propicia y deliberada), a través de los recuerdos que han ido depositando antiguos habitantes de la casa. (de ahí que me decantara por ese subtítulo: “un globo, un recuerdo”).
Lo mejor: tener los cojones de hacer algo tan estrambótico, sin recaer en bizarrismo barato y vulgar. La banda sonora.
Lo peor: no está hecha para todo el mundo. Es muy simbólica y hermética. Abusa demasiado de simbolismo y efectos. Es demasiado bonita.


