Festival de Sitges. Día 3.

Las risas se llevan el día y los sustos se la pegan

Festival de Sitges. Día 3.


Patrick, de Mark Hartley.

No olvidéis pasaros por nuestro facebook, donde Alejandro y Tito Jesús están colgando unas estupendas fotografías en exclusiva del Festival de Sitges.

Día nuevo cara nueva… Parece que los ánimos de la gente de prensa se han calmado un poco y eso se nota en los rostros al entrar en la sala.

Mindscape abre la mañana y nos trae un batiburrillo de ideas que mezclan suspense, serie negra (con una femme fatale que en esta ocasión es toda una lolita) y ciencia ficción. Buenas actuaciones de Mark Strong y Taissa Famiga, pero con realización a lo C.S.I. (plagada de planos tópicos) y un final confuso que te deja con cara de tonto, la colocan en la mediocridad. La idea de implantarse dentro de los recuerdos de otra persona para solucionar conflictos me recordó a ratos a la interesante Extracted pero, en su afán del más difícil todavía, ésta termina por ser agotadora… Seguro que funciona bien en taquilla.

The World´s End, en cambio, nos encantó. Reúne un montón de cosas que la hacen brillar: grandes actores, buenos chistes, giros alocados, magníficas escenas de acción física con geniales FX… Una comedia que podría definirse como un cruce entre La invasión de los ultracuerpos y Reencuentro… es desternillante aunque, eso si, le sobra metraje.

Como era de esperar me cuentan que The Call ha gustado mucho, si recuperáis la reseña de almas sabréis el porqué.

Gravity

El cine como experiencia

Gravity

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Gravity

Hay películas buenas y películas malas. Hay películas entretenidas y otras aburridas. Hay películas con buen guión y otras que no parecen tener. También hay películas y experiencias. Gravity es una experiencia.

La verdadera razón de ser del cine

“La narrativa es muy sencilla, lo que a mi me importa es que tú sientas que eres ese astronauta perdido en el espacio”

Estas palabras salieron de la boca del director Alfonso Cuarón durante el Festival de Cine de Venecia. Allí, en tan reputado y muchas veces exigente panorama, Gravity no solo salió airosa, sino vitoreada. Eran los primeros síntomas de que el cineasta mexicano no engañaba a nadie con su experimento: numerosas críticas se hicieron eco del espectáculo visual de primera mano que ofrecía, de la sensación de profundidad e intensidad de un 3D que, por fin, servía para algo más que sacar cuartos, y también de que el guión y los personajes quedaban en un plano secundario. Así que, no se engañen, esta película no pretende sentar las bases de la narrativa cinematográfica, pero sí de la tecnología y lo que es seguramente el aspecto más puramente cinematográfico: hacer que el espectador pueda vivir una experiencia difícil o imposible de disfrutar/sufrir en su rutinario día a día.

Gravity no deja que te lo pienses. Nada más comenzar, te mete en faena. Y lo hace con un espectacular plano secuencia de 17 minutos que te deja sin aliento. De la calma a la angustia en unos pocos minutos, nos sitúa en la inmensidad del espacio en una situación limite. Nunca fue más cierta la famosa frase promocional de Alien, el octavo pasajero (1979) “En el espacio nadie puede oír tus gritos”. Desde los primeros compases entramos de lleno en una pesadilla que, al mismo tiempo, resulta poética. Algo parecido a lo que en su día logró Stanley Kubrick con su 2001: Odisea en el espacio (1968) desde el punto de vista del tratamiento visual y sonoro, que no argumental y filosófico.

Lo mejor: Visualmente arrolladora. Magnifico 3D, efectos especiales llevados a la perfección, sensación de angustia e incluso terror. Cuarón da varias lecciones maestras sobre como elaborar un plano secuencia.

Lo peor: Pese a las buenas interpretaciones, los personajes son poco interesantes y los diálogos no ayudan. El guión se apaga por momentos dejándoselo todo al elemento visual.


Festival de Sitges. Día 2.

Verde que te quiero verde...

Festival de Sitges. Día 2.


Los Inocentes, ESCAC.

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Este año el tema de las entradas va a limitar mucho los movimientos de la gente de prensa. Por algún motivo los tickets de agotan al minuto de abrirse el plazo de reservas… algo muy incómodo.

Como me esperaba Magic magic ha dividido las opiniones de los que han permanecido despiertos hasta su conclusión… es lo que tienen las primeras horas. Pero Eli Roth ha venido a sacarnos el muermo del cuerpo con su brutal The Green Inferno una fiesta de gore caníbal que es un homenaje al italo-trash de los 80. Desgraciadamente no todo lo que leí de ella era cierto, se trata de una obra muy floja que regala por cada acierto un par de errores… En cualquier caso tiene grima, sangre, un par de escenas notables y evita que te duermas… ¡¡¡así que a la mierda la calidad!!! A los fans de lo extremo les va a encantar.

También tuvimos la oportunidad de sufrir The Jungle, la última incursión de todo un especialista en el subgénero de los animales asesinos como es el australiano Andrew Traucki. Un mockumentary o falso documental que relata un viaje a la isla de Java con el objetivo de encontrar, catalogar y salvaguardar al guepardo autóctono, una especie en vías de extinción. El resultado es una película soporífera como pocas con un final que provocó las iras del público del Auditori.

Festival de Sitges. Día 1.

Un comienzo magnífico

Festival de Sitges. Día 1.

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La amenaza de tormenta se cierne sobre el cielo de Sitges, todo está listo y los nervios a flor de piel. Lejos del auditorio, en el cine Retiro, está a punto de comenzar la primera de las películas y las caras de sueño se combinan con las de ilusión porque esto comienza. Contracted nos habla sobre los peligros de la promiscuidad sexual, de las fatídicas consecuencias del “rollito de una noche”. Con actuaciones muy flojas y algunas situaciones tontorronas, la película desaprovecha en un poco su interesante premisa aunque en conjunto es un título tan entretenido como desagradable… Y es un rato asquerosa.

El nuevo acercamiento de Neil Jordan al cine de terror (Byzantium) recoge aromas de su Entrevista con el vampiro con claras intenciones de recuperar el lustre que como director ha perdido en estos años… Los chupasangres en esta ocasión pierden su carácter homoerótico y se acercan más al romanticismo clásico y las relaciones familiares en una cinta pausada, pero de interés creciente, que finaliza siendo una delicia. Recomendable para todo tipo de públicos.

Rigor mortis, es una cinta asiatica, sofisticada visualmente y confusa argumentalmente, que mezcla vampiros, fantasmas, tradición y algunos mamporros de artes marciales, en un espectáculo plagado de pirotécnia y efectos digitales que se queda a medio gas… Eso sí, como vecindario es la mar de animado.