Dude Bro Party Massacre III

¡Descerebre multiplicado por 3!

Dude Bro Party Massacre III

Brent Chirino se une a la fraternidad Delta Bi Theta, pero no como cualquier iniciado, Brent tiene un legado con la fraternidad y un misterio que resolver: el asesinato de su hermano gemelo. Hará cualquier cosa por resolver el crimen, aunque eso incluya realizar la broma más atrevida de todos los tiempos, una que causará el choque entre dos aviones comerciales y, como consecuencia más inmediata del accidente, el castigo de la hermandad a pasar un fin de semana de reclusión en La Vieja Casa del Lago, donde no serán los únicos habitantes. Una psicópata llamada “Motherface” acecha cerca, ella sabe de los miedos más profundos de los hermanos y los irá aprovechando para ir liquidándolos uno por uno…

No mentiré a nadie diciendo que una de mis debilidades cinematográficas son las “teen movies”, o lo que es lo mismo: películas de universitarios (aprox.) descerebrados persiguiendo chicas ligeras de ropa y poniéndose de cerveza hasta las trancas. Y tampoco creáis que le hago ascos a las que son malas, es más, mi favorita siempre será “Los Rompecocos”, cinta que recomiendo para todo aquel que desee navegar en las infamias del cine para encefalogramas planos. El hecho es que mezclar “teen movies” y terror no es algo novedoso, especialmente en el formato slasher, ya en los ochentas tuvimos las cintas de bajo presupuesto “Student Bodies” o “Pandemonium”, ambas muy recomendables, y en los 90 me atrevería a decir que la saga “Scream” tiene algo de esa mezcla, aunque no gira tanto hacia la comedia como la presente. La norteamericana “Dude Bro Party Massacre III”, como su propio nombre indica, es una chorrada como un piano. La tercera parte de una saga inexistente pero simpáticamente recreada en su descacharrante tráiler, el cual os ruego no os perdáis.

The Final Terror

Nostálgicos, bienvenidos

The Final Terror

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

The Final Terror

Siento predilección por Andrew Davis. Sé que no es un Martin Scorsese o un Quentin Tarantino, pero a mí es uno de esos directores que me llaman la atención. Me atrae que de la misma cabeza hayan podido surgir películas de Steven Seagal (Above the Law, 1988; Under Siege, 1992), Chuck Norris (Code of Silence, 1985), y también cine más “comercial” y más generalista, como “The Fugitive” (1993) o el remake hitchcockniano “A Perfect Murder” (1998). En medio de esta maraña de corrección y pasión – en serio, nadie se cocina tantas pelis de acción si no es por devoción – , hay dos películas que parecen fuera de lugar en su filmografía. Una es “Holes”, de 2003, un ejemplo para quien escribe de lo que tendrían que ser las películas juveniles: apasionantes aventuras con un mensaje de fondo muy serio… para los adultos. La otra es la que nos trae aquí hoy, “The Final Terror” (1983), su segunda obra.

Un grupo de vigilantes forestales organiza una suerte de excursión con un grupo de chicas para despejar una ruta en la alta montaña. Ignoran que se meten, de lleno, en el área de actuación de un psicópata, que irá acabando uno a uno con ellos…

Lo mejor: La cabaña del bosque.

Lo peor: Es un slasher más de los ochenta.


Bastard

Asesino descarnado

Bastard

Cinco extraños – dos asesinos en serie recién casados, un policía suicida y un par de hermanos fuera de control – se convierten en sospechosos y víctimas cuando un asesino enmascarado hace acto de presencia en el aislado pueblo de montaña donde han ido a cobijarse.

La sombra del slasher es alargada, y bien lo sabe mi querido compañero Manu, la silueta del asesino implacable que, enmascarado o no, se encarga de das matarile a jóvenes víctimas, alcanza hasta la fecha actual con multitud de homenajes o reinterpretaciones modernas. Con humor, sin humor; con gore, sin gore; con patatas, sin patatas… Y la norteamericana “Bastard” viene a unirse a tan extraña hermandad utilizando una estética retro en todos sus aspectos; desde la música a la fotografía, hasta ese guion tan desapasionado que no oculta la parte fuerte de la cinta: la figura del asesino y sus tejemanejes. Quizás por estética no esté a la obsesiva altura de obras tipo “The Sleeper”, que recreaban los setenta con bastante pulso, pero sin duda juega fuerte su baza macabra gracias a esos martillazos y golpes que resultan muy interesantes, habida cuenta de lo que busca el aficionado al slasher.

Out of the dark

La casa de los niños fantasmas

Out of the dark

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Out of the dark

Poco misterio en este caso… La película que traigo hoy muestra sus cartas desde el minuto 3: un grupo de niños espectrales, que pueden resultar letales, deambulan por una parcela en mitad de la espesura colombiana. Como suele pasar en estas historias el cómo han terminado allí y que es lo que buscan será el pretendido motivo de suspense y el motor de la acción; sobre todo cuando la vida de otra niña, hija de un matrimonio norteamericano que ha alquilado la casa, corra peligro y la resolución del enigma, a contra reloj, se antoje como el único remedio para traerla de vuelta a la normalidad. Por desgracia las respuestas, a poco que el espectador preste atención y tenga experiencia en estas lides, saltarán a la vista. Una historia típica, con una dirección cargada con los convencionalismos del género que pasará sin pena ni gloria por nuestras retinas y nuestras neuronas pero que contiene, no obstante, algunos elementos interesantes para los incondicionales del género que trataremos de indicar en estas líneas.

Sarah (Julia Stiles) acude a Colombia junto a su hija y su marido Paul (Scott Speedman ) para ayudar a su padre (Stephen Rea) en la dirección de su empresa papelera. Se alojan en una villa colonial , preciosa en apariencia, habitada por la presencia de unos extraños niños. Mientras el matrimonio va haciéndose a su nueva vida y conociendo la sórdida historia local, estas presencias parecen acosar, cada con más fuerza, a la más débil del grupo: la pequeña hija del matrimonio Hannah (Pixie Davies). Anclados en su pragmática mentalidad moderna, les resultará muy difícil asimilar que lo que está ocurriendo traspasa los límites de lo explicable de manera racional y que sus vidas corren peligro…

Lo mejor: Buen empaque visual, y unos niños fantasmales terroríficos aunque desaprovechados

Lo peor: Terror de muy baja intensidad con una historia predecible y que se decanta por los caminos más explotados del género.