Strange Blood

Mutación rarica

Strange Blood

Un brillante pero obsesivo científico cree haber encontrado la cura para todas las enfermedades, la panacea, aunque desgraciadamente es infectado por un extraño parásito en el proceso. La infección va arruinando su cuerpo hasta transformarlo en un demente sediento de sangre, las horas se convierten en una carrera contra reloj para encontrar una manera de detener a ese monstruo interior que amenaza con “curar” a todo el planeta.

La sombra de David Cronenberg es muy alargada, tanto que, alrededor de treinta años después, películas como “Videodrome” o “La Mosca” siguen extendiendo su influencia sobre obras actuales. Sin ir más lejos, el propio hijo del famoso director canadiense, Brandon, retomaba el lado más plástico de la filmografía de su padre con “Antiviral”, un proyecto que pese a no ser perfecto fue injustamente infravalorado, y me remito a un segundo visionado para apreciar justamente sus muchas bondades.

Pues bien, esta influencia vuelve a revelarse de vez en cuando con propuestas como “Cell count” o esta misma “Strange Blood”; cintas que precisamente apelan a la faceta gráfica como gran explotación de ese concepto que fue “la nueva carne” (véase “Videodrome”), creación casi en exclusiva de Cronenberg. De hecho, Chad Michael Ward no reniega de estas influencias sino que las expresa en voz alta, potenciándolas, cuando debate sobre su ópera prima; sacrificado debut tras realizar un importante número de cortometrajes en vídeo. Que detrás de “Strange Blood” existe un limitado presupuesto no se le escapa a nadie, ni siquiera a los que ya han podido verla en algún festival especializado, de los que por cierto no ha salido muy bien parada. Esta escasez económica no debería ser óbice, como se demostró con maravillas del calibre de “Rabia” o “Cromosoma 3”, para la realización de un largometraje interesante, pero parece difícil captar la esencia del maestro y, esto es pura especulación personal, la cinta que hoy nos ocupa no presagia una nueva obra de culto.

Maniac Cop

El brazo desequilibrado de la ley

Maniac Cop

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Maniac Cop

Maniac Cop no va a ganar ningún premio. Pero es que tampoco lo ha intentado nunca. Lo que el director William Lustig se trajo bajo el brazo fue una mezcla gloriosa de acción y terror, con el suficiente éxito de conseguir dos entregas más, todas muy homogéneas en su corte serie B sin tapujos.

A finales de los ochenta el crimen era todavía un problema en Nueva York, y la leyenda de la serie B Larry Cohen (La sustancia maldita, La serpiente voladora) supo verlo. Su guión hace un gran uso de esta premisa, mediante la ejecución de las ideas acerca de la histeria que causarían las personas que abusan de su figura de autoridad y poder. Lo cortés no quita lo valiente, y aparte de la parte sátira, están también los boquetes en la trama, pero ¿quién no los espera con un nombre como Maniac Cop?

Rescatar esta cinta sucedió de un modo que viene siendo habitual últimamente: forzado por la amenaza de un remake. Aunque menos traumático que otras veces (ya que el responsable parece ser el talentoso Nicholas Windig Refn, experto en resucitar el espíritu de neón ochentero) sí es cierto que va a ser difícil que se supere la magia de la original.

Lo mejor: Actores con carisma. Giros argumentales.

Lo peor: Ciertas concesiones que le quitan verosimilitud


Manborg

Insert Coin

Manborg

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Manborg

Tras las guerras contra el Infierno, la Tierra ha terminado siendo un erial donde rige corrupta la gran ciudad de Meganet. Allí, Draculón, el Conde de todos los demonios, busca diversión enfrentando a los restos de la menguada humanidad contra sus mejores guerreros. Una arena, cubierta de sangre y horror, será testigo de excepción de estos crueles juegos orquestados por el Barón, jocoso subalterno del Conde. Pero una figura misteriosa se erige como el único faro de esperanza para la civilización humana: de la nada ha surgido un cyborg, cuyos difusos recuerdos lo llevan hasta las guerras Infernales. Este héroe de buen corazón unirá sus fuerzas contra los mejores luchadores de la Tierra, enfrentándose al Mal para devolver la libertad a un planeta exhausto por la sed de sangre de sus conquistadores.

Tengo 16 años, en el instituto me fusilan a suspensos con cada nueva evaluación y mi camiseta de los Ramones no parece llamar la atención de ninguna de las chicas de clase. Es viernes por la noche y acabo de volver de los recreativos con una Fangoria bajo el brazo, la acompaña un par de números de Dragon Ball y otro del Juez Dredd que edita Zinco. Llevo un empacho de calamares bravos terrible, menos mal que la cerveza ha conseguido aturdirme lo suficiente como para ignorar el dolor palpitante del abdomen. Mis últimas monedas han sido tragadas por esas perras: la máquina de Cadillac and Dinosaurs y el Mortal Kombat. Me obstino en jugar a ese dichoso juego de lucha porque la mezcla de sangre barata y captura de movimiento renderizada me parece el súmmum de lo cyberpunk, mi nuevo género favorito gracias a las obras maestras llamadas Akira y Tetsuo; pero cada partida es una tortura donde ponen la cara de mi personaje preferido, Raiden, más hinchada que la panza de Jesús Gil. Sin embargo, mi adicción a William Gibson, el manga, el punk, las patatas fritas o la Troma no son el principal motivo por el que me tiene enganchado esa dichoso video juego, no. Últimamente, el hermano de un amigo, me ha dejado varias cintas VHS con películas post apocalípticas.

Lo mejor: El bien llevado sentido del ridículo, que alza la cinta como un manjar para los paladares nostálgicos que ya habéis entendido la reseña.

Lo peor: Un montaje que acusa el bajo presupuesto del proyecto.


Poker Night

Trío de K

Poker Night

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Poker Night

Oh, sí, siéntate a la mesa y échate una partida.

Los polis más duros de la ciudad se reúnen una noche a la semana para jugar a las cartas y contarse viejas historias… en la timba, esa noche, hay un novato: Jeter (Beau Mirchoff). El chico escucha, atento, cómo los veteranos, encabezados por Calabrese (Ron Perlman), desvelan algunos de los trucos que han usado a lo largo de sus carreras para resolver casos o sobrevivir a asaltos… y, sin que pueda sospecharlo, es la lección que más le conviene recibir. Porque en cuanto abandone la casa, Jeter será apresado por un sádico asesino en serie, a quien sólo podrá sobrevivir si recurre a su astucia y a la experiencia adquirida escuchando a sus compañeros.

Poker Night desvela sus cartas desde el principio: es una película de tipos duros, su camaradería, y las extrañas relaciones que se establecen entre ellos. Pero, también, tiene varios ases en la manga: tres o cuatro giros de guión, a lo largo de la misma, darán un nuevo punto de vista sobre lo que está sucediendo.

El primero puede adelantarse: Jeter es apresado por un asesino en serie enmascarado… pero no es su única víctima. Encerrada en otra habitación se encuentra Amy (Halston Sage), su novia… y la hija de su superior, Calabrese, a quien Jeter le ha ocultado en todo momento que hay una relación sentimental entre ambos.

Lo mejor: Es entretenida y a veces sorprende.

Lo peor: No siempre juega bien sus cartas.