Dawn of the Mummy

Si lo sé me quedo en el sarcógafo

Dawn of the Mummy

Un joven arqueólogo norteamericano se embarca en una peligrosa expedición a las arenas inmortales de Egipto. Escapando a múltiples trampas mortales y de los ataques de monstruos primigenios, la expedición descubre un secreto más antiguo que la historia, un peligro más allá de la imaginación. Los “durmientes” han despertado, los Dioses se alzan y la cuenta atrás para el fin del mundo ha comenzado.

Uno no sale de su asombro, el género fantástico es el que más sorpresas le proporciona a sus fieles, a veces demasiado, seguidores. Este es el caso de “Prisoners of the Sun”, una película de 2013 que ahora se estrena en Inglaterra en DVD como afrenta a los antiguos dioses de Egipto. ¿Por qué digo esto? Pues resulta que “Dawn of the Mummy” (como ahora se vende a la interfecta) se supone un remake de la locura que fue la original de 1981, dirigida por un egipcio pasado de rosca: Frank Agrama. Además fue realizada con dinero y resultados netamente italianos, pues la mentada intentaba sacar provecho del “Zombie” de Romero, pero mezclando momias con estética netamente casposa. Por si fuera poco intentar justificar una revisión de semejante serie b, resulta que su director es ni más ni menos que Roger Christian, el pobre desgraciado que accedió a filmar los destellos megalómanos de Travolta en aquella obra maestra de lo absurdo que fue “Campo de batalla: la Tierra”, así como ganador de un Oscar por su participación en “La Guerra de las Galaxias”. Y si la ecuación os parece llena de incógnitas añadiremos al mando del guion a Peter Atkins y Anthony Hickox, responsables en conjunto de muchas continuaciones de “Hellraiser”; y, en particular cuando citamos al segundo, responsable de la genial “Waxwork”, una de mis películas favoritas de todos los tiempos.

Dead Rising:Watchtower

Para vosotros, jugones

Dead Rising:Watchtower

Un grupo de supervivientes se encuentran en medio de un apocalipsis zombie, y lo hacen sobreviviendo de buen humor, hasta descubrir que el gobierno es quién está detrás del desastre. Eso los pone de muy mal humor, una tensión que sólo se puede descargar machacando muertos vivientes.

Las adaptaciones de video juegos se han erigido como un jugoso negocio para productores desalmados, en el sentido de importarles bien poco la obra original, en estos tiempos que corren. Mientras que Uwe Boll desataba la veda con sus infames interpretaciones de clásicos como “House of the Dead” o “Alone in the Dark”, otros más listos y apoyados por mayores presupuestos se anotaban un tanto, es el caso del señor Paul W.S. Anderson y la saga “Resident Evil”. Lo que resulta curioso es que estas adaptaciones suelan tener como objetivo títulos nipones, algo tendrán los video juegos del país del sol naciente. Así conocemos de la reciente y prometedora “Fatal Frame” (bueno, en realidad nacida de una novela) o esta “Dead Rising: Watchtower”, que viene a dar vida a la reciente saga de Capcom, serie que con cuatro juegos a sus espaldas se ha erigido como un pasatiempo fabuloso y lleno de humor para machacar zombies a diestro y siniestro. Y ese espíritu socarrón fue estrenado ayer mismo en estados unidos vía VOD (y, si no me equivoco, Xbox), con claros visos de ofrecer zombies, acción descerebrada, chicas guapas, armas imposibles, gags facilones y un poco de sangre. El mismo coctel que contenía su versión para consolas. Nada ni especialmente sesudo ni producido con millones de dólares.

Wax

Sangre en el museo de cera

Wax

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Wax

Mike es un periodista invitado, por una productora, a pasar una noche en el Museo de Cera de Barcelona, que se supone encantado (de conocerle). Presto se decide a participar en la especie de documental que le tendrá a él como protagonista mientras graba con varias cámaras su estancia. Allí descubre que la estrella de la función es la estatua del Dr. Knox, un asesino en serio, encerrado actualmente en prisión, cuyos crímenes caníbales escandalizaron a la opinión pública. Al tiempo de aburrirse viendo cintas de los asesinatos del doctor (pues este gustaba de grabarse para la posteridad), descubre que el asesino ha escapado de prisión. ¿Habrá acudido a visitar al pobre Mike? Pronto se iniciará un juego del gato y el ratón que nos sacará de dudas…

Durante las décadas de los sesenta y setenta proliferó en España la producción de terror fantástico, liderada por tipos la mar de simpáticos como Jess Franco o Amando de Ossorio, que acabó siendo denominada como “Fantaterror” (no confundir con un refresco aterrador), una época que un servidor no mitifica pero respeta tanto por algunos de sus títulos como por su importancia dentro del marco social que vivía la piel de toro. Sin embargo, amarga decepción la que representa “Wax”: donde algunos quisimos ver una reinvención de la citada época haciendo uso de nuevas narrativas, ahí queda como found footage más falso que la sonrisa de tu jefe, lo que tenemos es otro truño más que apostilla, tristemente, el mal estado del terror patrio, muy en línea de las trágicas sensaciones que dejaba “La Herencia Valdemar”. Un escalón por encima de ésta, el debut en el largometraje de Víctor Matellano (al cual todos los aficionados valoramos muy positivamente su “¡Zarpazos!”, tanto en versión escrita como documental) termina por ser una magnífica oportunidad perdida, ocasión para reivindicar una forma de realizar cine, barata pero elegante y llena de lo que gusta al aficionado base (atmósfera, sexo y gore), que se pierde entre los vericuetos de un guion insostenible y falto de gracia, al que se unen de forma negativa un buen número de elementos de la producción. Por otra parte, hecho que la emparenta con el cine del que intenta robar ideas, pues a excepción de cintas muy determinadas, el “Fantaterror” tampoco se caracterizó por su calidad intrínseca, si comparamos dicha producción con la de países como Inglaterra o Estados Unidos. Lo que no quita para se trate de un tipo de cine con sabor propio, sin ir más lejos ahí tenemos las gloriosas incursiones en el género que realizó el bueno de *Narciso Ibáñez Serrador.

Lo mejor: Volver a ver a Jack Taylor, entre otros clásicos del fantaterror.

Lo peor: Una historia desafortunada, rematada por un doblaje infecto.


Girl House

El Slasher clásico sigue vivo

Girl House

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Girl House

Kylie (Ali Cobrin) es una joven estudiante en apuros económicos. Por ello, decide empezar a trabajar en Girl House, una web erótica en la que durante 24 horas se retransmite la vida diaria de un grupo de chicas en una casa donde, antes o después, se desnudan ante las cámaras, a petición de los clientes. Entre ellos, hay uno que responde al nick de “Loverboy” (Slaine) y que, quizás, es algo más perverso de lo que ellas imaginan…

Ante Girl House había tantos motivos como para frotarse las manos como para llevárselas a la cabeza, atemorizado. Por un lado, hablamos de un slasher que tiene la excusa perfecta para regodearse en la anatomía femenina: una web porno de chicas. Podía ser un festín de sexo y asesinatos, el cóctel perfecto para muchos. Pero, por otra parte, la presencia de la tecnología, a un servidor, le hace sospechar por principio. Entendámonos: creo que internet, webcams y móviles pueden ser últiles para el terror, y el entorno “páginas web” ha dado películas interesantes, desde mi punto de vista, como “My Little Eye” (Marc Evans, 2002). Sin embargo, también ha generado “Halloween Resurrection” (Rick Rosenthal, 2002) o “Open Windows” (Nacho Vigalondo, 2014), demostrando que cuando la situación de asedio y asesinato está siendo vista por un gran colectivo… simplemente, se pierde la sensación de aislamiento y desesperanza de un crimen del que nadie es testigo. Además, internet, móviles y cámaras conllevan siempre demasiadas explicaciones: por qué hay, o no, cobertura en un lugar; o porqué en un momento no se puede localizar desde dónde se retransmite una señal y en otro sí… en fin, demasiadas aclaraciones, como decimos, para poder llegar a una situación a la que, en otras circunstancias, se llegaría con mayor facilidad: víctimas solas a las que nadie puede ayudar.

Lo mejor: La matanza final.

Lo peor: Podía haber sido una pasada.