Bloodline
Imitando un estilo amado

- Título original: Bloodline
- Nacionalidad: Italia | Año: 2011
- Director: Edo Tagliavini
- Guión: Mario Calamita, Edo Tagliavini
- Intérpretes: Francesca Faiella, Virgilio Olivari, Marco Benevento
- Argumento: Sandra y su cámara Tony son obligados a preparar un reportaje en el set de rodaje de una película porno extrema. En las localizaciones de dicha película, es donde Sandra perdió de niña a su hermana gemela a manos del “Cirujano”.

Sara y Tony son reporteros para una cadena de televisión virtual, y sus reportajes siempre tratan sobre temas escabrosos, metiéndose así en más de un lío. Su último trabajo involucra la vida personal y pasada de Sandra: tendrán que realizar un reportaje sobre el rodaje de una película porno extrema, justo en el caserón y alrededores donde un psicópata, apodado “el Cirujano”, terminó con la vida de su hermana gemela. En el set de rodaje personas desaparecen, como si la tarea del “Cirujano” no hubiese sido completada, entre apariciones del fantasma de su hermana y la lujuria desatada del extraño equipo de producción, Sandra tendrá que enfrentarse a los temores de su pasado y a los ataques de los cuerpos redivivos de parte del reparto.
Bloodline es un homenaje, en toda regla, al cine que determinados autores editaban por Italia durante los lejanos años ochenta: D’Amato, Fragasso, Mattei, Fulci… Se podría decir que estamos ante una explotación italiana, a la antigua usanza, de los sub-géneros “slasher” y “zombie”. Todo merced a una mezcla de elementos y conceptos bastante dispar y mostrada sin rubor ante problemas de continuidad o agujeros arguméntales; añadiendo una ambientación decadente y perversa a partes iguales, tan del gusto mediterráneo. Personajes que se antojan repulsivos, para cualquier espectador medianamente humano, nos acompañan en un desfile de efectos especiales gore muy bien dosificado; y aunque no resultan muy originales, conceptualmente hablando, casan a la perfección con el tufillo a serie-b desvergonzada de una simpática cinta que apela al tributo descarado, rápido y divertido solo apto para recalcitrantes de los bizarrismos italianos de los ochenta.
Lo mejor: La ambientación, el suspense y misterio tras el personaje del “Cirujano”; la atmósfera decadente 100% italiana y el ritmo narrativo: muy acorde al estilo de cine que se practica en la cinta
Lo peor: El trabajo medio de los actores suspende. Durante el metraje será fácil sentir la engañosa sensación de “esto ya lo he vivido”.




