Atrapados en Chernobyl (Especial)
¡Nuclear sÃ! ¡Por supuesto!

- TÃtulo original: Chernobyl Diaries
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2012
- Director: Bradley Parker
- Guión: Oren Peli, Carey Van Dyke, Shane Van Dyke
- Intérpretes: Jesse McCartney, Jonathan Sadowski, Ingrid Bolsø Berdal
- Argumento: Un grupo de jóvenes estadounidenses van de excursión extrema a Pripyat, ciudad fantasma cercana a la central de Chernobyl. Por supuesto, no estarán solos cuando caiga la noche...

Seis jóvenes entran en la ciudad de Pripyat, hoy una ciudad fantasma por el desastre de Chernobyl, para pasar una tarde de aventuras extremas. La tarde se hace noche y con ella llega el horror.
Iniciación al desastre
Atrapados en Chernobyl (Chernobyl Diaries en su Estados Unidos natal y Terror en Chernobyl en países latinoamericanos) es un producto frustrante. Y digo “producto” de una forma muy consciente. Creo que sería ensalzar mucho Atrapados en Chernobyl si la tratase como película. Para que me entandáis, esta producción es una de tantas que equivale al séptimo arte lo mismo que grupos como Backstreet Boys o las Spice Girls representaron para el gran mundo de la música. Sí, saben menear el culo, lucen bien, bailan decentemente y hasta entonan, pero sin una pizca de “alma”. ¡Parad los fanáticos de dichos grupos o los amantes de esta producción! Ojito que hasta un servidor ha meneado su tubo de cubata al son del taladrante “Wannabe” y se lo ha pasado teta con otros productos como Lockout. La industria y el arte están más que mezclados, a veces de malas maneras, y me entusiasma que se realicen películas “revientataquillas” tanto como ver paranoias amateurs rodadas en 16mm. No obstante, Atrapados en Chernobyl además de no tener la mínima intención de asustar, entretener o emocionar al espectador, es frustrante por estar ubicada en el entorno idóneo para un terror de altos vuelos.
Lo mejor: La ambientación que proporciona Pripyat, algunas escenas funcionan solas gracias a la sensación de peligro que aguarda en la ciudad fantasma.
Lo peor: El último tercio, su desenlace, es bastante aburrido, confuso y poco emocionante. Amén de un giro final que habla muy mal del estilo del guionista: efectismos sin eficacia.



