El Buque Maldito Nº 17

Nuevo número de un fanzine de lujo

El Buque Maldito Nº 17

El Buque Maldito continua su singladura, otros la llamarán condena, por el Mar de los Sargazos. El mascaron anegado de humedad esconde un tesoro de terroríficos y completos contenidos: entrevistas, disecciones (con especial atención al clásico “Angustia” de otro bribón de agua dulce como es Bigas Luna), especiales, artículos, autopsias… cofres cubiertos de verdín que custodian selectos bucaneros experimentados en la navegación de género. La rasgada bandera pirata ondea señalando ya el puerto de Sitges como importante cinta junto a otros malditos del cine fantástico. 47 páginas reposan sobre la ondulada cubierta, las cuales podréis disfrutar por el módico precio del pasaje: tan solo 3,50€ para un viaje que os mareará, os asustará y os hará sentir como en casa, rodeados de la esquelética pero simpática tripulación. Vigilad vuestro equipaje y subid a bordo, las viejas canciones de horror y añoranza os esperan al calor del fuerte ron de las colonias…

Frankenweenie

¿Llega la recuperación artística de Tim Burton?

Frankenweenie

Actualmente, mucha gente sigue pensando que Pesadilla antes de navidad (1993) salió de la cámara de Tim Burton. Incluso muchos de sus fans gotico-light, vampiros y emos, creen que él es el director. En realidad, el excéntrico y otrora genial, aunque últimamente muy acabado cineasta, creó la historia y sus personajes y superviso el rodaje desde el puesto de productor. El encargado de dirigirla fue un tipo llamado Henry Selick, que debe estar bastante mosqueado por haber sido ninguneado en su más popular y aplaudida obra. Una rabia que le duraría en años posteriores, pues ni James y el melocotón gigante (1996) ni Monkeybone (2001) se acercaban a la calidad de su primer logro. Además pincharon en taquilla, sobre todo la última. Cuando Selick parecía condenado al olvido, resurgió con la excelente Los mundos de Coraline (2009). Y aquí ya no estaba Burton para poner el nombre con apostrofe, pues en esos momentos se encontraba preparando tres cosas: Alicia en el país de las maravillas (2010), fallida vuelta de tuerca al increíble mundo creado por Lewis Carroll, Sombras tenebrosas (2012), horripilante comedia que insulta la memoria de un clásico televisivo, y la que nos toca, Frankenweenie.

El infierno en la tierra

Un relato corto de Infección Mental

El infierno en la tierra

Hacía tiempo que no subíamos un relato, y, para ello, no podría haber un momento mejor que un viernes 13.

Solo un correo anónimo, un pseudónimo aislado, un breve cuento de terror. Nada sabemos de este autor, probablemente un chico joven por su estilo directo y casi descuidado, que ha tenido a bien mandarnos un breve cuento para su publicación. Si algo tengo que reconocerle es su genial alias, “Infección Mental”, muy apropiado para escribir relatos de terror.

Tras estas líneas el cuento, la sorpresa, el olor a carne quemada…

Resident Evil: Retribution

Los zombis, que no son tontos, siguen persiguiendo a Milla

Resident Evil: Retribution

Lo de la saga Resident Evil en el cine es curioso. Cada entrega que se estrena deja un reguero de críticas terribles y nefastos comentarios del público. Si te pones a buscar por la red, pocos dirán, o reconocerán, que les gusten dichas películas. Sin embargo, han pasado diez años y, con la que nos toca, cinco entregas desde que se estrenara la primera. Y lo realmente curioso viene ahora: 102, 129, 147 y 296 millones. Se trata de las cantidades, en dólares, amasadas por cada entrega alrededor del mundo. Efectivamente, su éxito va en ascenso, en lugar del clásico decrecimiento por perdida de interés. Y esto teniendo en cuenta que a casi nadie le gustan. Claro que llegados a este punto, uno se plantea que en gran medida los aficionados de dicha franquicia son los que no han jugado, no suelen hacerlo, o lo hacen pero sin ser fanáticos, a la popular (y genial, salvo excepciones) serie de videojuegos en los que, se supone, se basan. Eso, y qué cojones, que yo y seguro que muchos más aficionados de los juegos nos tragamos cada nueva película porque nos termina picando el gusanillo.