The Conjuring

James Wan nos cuenta otra de casas encantadas

The Conjuring

Si algo funciona, para qué cambiar. Esto es lo que debió pensar el director James Wan tras ver que su inquietante Insidious (2011) recaudaba en todo el mundo 97 millones de dólares con un presupuesto que no llegaba a los 2 millones. Así, su nueva película adaptará el libro de Andrea Perron House of Darkness, House of Light: The True History. De nuevo tendremos en apuros a una pareja de la clase media estadounidense que compra una casa con secretos muy oscuros en su interior: sirve como portal tanto para espíritus benévolos como para los malignos. La familia Perron, que son los que adquieren la casa, contratan al matrimonio Warren, expertos en esto de investigar sucesos paranormales, que descubren en esta granja de Rhode Island el caso más aterrador de sus vidas.

De esto trata The Conjuring, conocida originalmente como The Warren Files y que, como avisa el título del libro, está basado en presuntos hechos reales. Tan presuntos que hablamos de un libro que escribió uno de los implicados. Sea como fuere, lo cierto es que puede terminar siendo un producto interesante, si tenemos en cuenta lo buen creador de atmosferas que es Wan. En el reparto tenemos a un conocido del realizador, Patrick Wilson, que protagonizó la citada Insidious, y a otros buenos intérpretes como Vera Farmiga, Lili Taylor y Ron Livingston.

Dark Skies

Felicity vs. Aliens

Dark Skies

Dark Skies es un thriller psicológico sobre una pareja que reside en un típico barrio suburbano de norteamerica y cuya vida se convierte en una pesadilla cuando una aterradora presencia alienígena entra en su casa cada noche para acechar a sus hijos. Cada vez más aislados de sus escépticos amigos y vecinos, la pareja se ve obligada tomar ellos mismos las riendas del asunto para salvar a su familia.

“De los creadores de Paranormal Activity, Insidious y Sinister”. Nunca tengo claro si este tipo de referencias a producciones anteriores son una supuesta garantía de calidad, un eficiente reclamo para que el público acuda en tropel a las salas de cine, o si, por el contrario, la frasecita de marras no sirve absolutamente de nada (personalmente no les hago ni puñetero caso, así que mi actitud ante este tipo de publicidad estaría más cercana a la tercera opción). Sea como sea, el próximo 22 de febrero se estrena en territorio USA Dark Skies, última película del director y guionista Scott Charles, de quien curiosamente hemos tenido la oportunidad de ver sus dos últimas obras, las decepcionantes Legion y El sicario de Dios, estrenadas en salas de cine.

Tears of Kali

Arrodillaos ante la Diosa Kali

Tears of Kali

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Tears of Kali

Tears of Kali es el primer largometraje del director alemán Andreas Marschall. Obviamente nos encontramos ante una producción de bajo presupuesto además de con un director y guionista primerizo, con una falta de experiencia importante. A pesar de ello resultó ser una de las sorpresas del año en 2004, año en el que la película vio la luz, ganando varios premios y reconocimientos tras su paso por diversos festivales. Por suerte veremos una mejora importante y una consolidación como director en su segunda incursión cinematográfica, Masks, película que tuve la oportunidad de ver hace muy poco y que comenté recientemente en Almas Oscuras.

A finales de los setenta, Poona era uno de los principales destinos para aquellos que se buscaban a sí mismos. Allí se establecieron varias comunas y grupos de auto-descubrimiento que combatían lo que ellos consideraban como enfermedades del mundo occidental. Pero entre todos ellos destacaba el grupo Taylor-Eriksson, que existía envuelto en un aura de misterio y no aceptaba ningún límite para sus experimentos. Hubo extraños rumores acerca de este grupo y la desaparición de varios de sus miembros hasta su disolución a finales de 1983.

Lo mejor: La ambientación, la premisa, el gore glam de la primera historia y el guión de la segunda.

Lo peor: El final y su exagerada duración.


El Roble Seco

O el hombre que NO llegó a ser

El Roble Seco

Nuestro compañero y amigo Randolph Carter nos presenta su relato de horror El Roble Seco.

Todo comenzó un otoño a finales de los ochenta. Dicen algunos entendidos investigadores que coincidió con unas ráfagas electromagnéticas provenientes de la gravedad del lejano Júpiter. Otros indican que se trató de fuerzas de la Naturaleza ligadas a la contaminación producida por el hombre, y los más modernos teóricos coinciden en que la causa fue producida por algún tipo de radiación o nube radiactiva.

Yo no me inclino por ninguna de estas opiniones y aún hoy sigo buscando una explicación más verosímil. Lo cierto es que tan sólo hubo dos casos —conocidos— en todo el mundo. Bórotom Sòktov —no sé realmente cómo se escribe— vivía como pastor ermitaño en medio de ninguna parte, entre montañas y bosques, con una cabaña construida por él mismo veinte años antes, de madera maciza, bien aislada tanto del frío como del calor, de vigas fuertes y resistente a los vendavales.

Subsistía de su rebaño de ovejas, de carne de lobos y jabalíes que cazaba con trampas en el bosque, algunas hierbas y bayas y un improvisado invernadero. Aislado del resto de la humanidad desde los años cuarenta, creía que el mundo había sido dominado por los nazis y que sus montañas impenetrables y sus frondosos bosques le aseguraban ser el único humano libre en todo el planeta.