The Human Race

Corred, corred, malditos

The Human Race

Veronica, y otras 78 personas a las que desconoce por completo, se ven atrapados en una horrible y surreal carrera. Las reglas son muy sencillas: si te detienes, mueres; si te sales del camino marcado, mueres. Setenta y nueve corredores tomarán la salida. Tan solo uno de ellos cruzará la línea de meta… vivo.

Juntar a un grupo de desconocidos y hacerles competir en un macabro juego en el que el precio a pagar es su propia vida. No es un planteamiento novedoso. Es propable que a muchos de vosotros el argumento de The Human Race os haya traído a la memoria títulos como el ya clásico Battle Royale (2000); Cube (1997), el magnifico debut de Vincenzo Natali; o incluso el The Running Man (Perseguido, 1987) con el gran Arnold a la cabeza, o Death Race 2000 (La carrera de la muerte del año 2000) con David Carradine y un jovencísimo Sylvester Stallone. Y en el caso de que ninguna de estas películas que acabo de mencionar os suene absolutamente de nada – no me lo creo – y que vuestra mayor preocupación al día de hoy sea aprobar el exámen de medio natural (¿existe esta asignatura?) que tenéis mañana mismo teniendo en cuenta que todavía no habéis abierto el puñetero libro de texto; pues es muy probable que la película dirigida por el neoyorquino Paul Hough os recuerde a la muy reciente Los Juegos del Hambre, cuya segunda entrega ya está en marcha - creo que hoy mismo han salido a la luz las primeras imágenes oficiales – .

The Perfect House

Asúmelo... la casa de tus sueños no existe

The Perfect House

Los recién casados ​​Mike y Marisol, visitan la casa de sus sueños de la mano de un agente inmobiliario. No taradarán demasiado tiempo en darse cuenta de que una casa tan espectacular y a tan bajo precio, irremediablemente esconde terribles secretos tras sus cuatro paredes. Los horrores que encierra la casa se ​​revelan a través tres terroríficas historias que detallan las sombrías circunstancias en las que desaparecieron los anteriores inquilinos.

Así es… ya avisé en su día que el 2013 sería el año de las antologías de terror (Horror House, The Profane Exhibit, la secuela de V/H/S…), y con la independiente The Perfect House, dirigida por los norteamericanos Kris Hulbert y Randy Kent, llega el momento de añadir una nueva muesca a la pared. The Perfect House es una antología de terror compuesta por tres historias distintas cuyos argumentos podéis leer a continuación.

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Obsesión por las marcas

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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La publicidad es, en gran medida, la culpable de muchos de los males de nuestra sociedad. Vivimos sometidos a un constante bombardeo de imágenes y mensajes destinados a crearnos la necesidad de consumir, de ambicionar lo que no tenemos, de renovar constantemente nuestras posesiones incluso si éstas aún cumplen su función… simplemente por el deseo de lo nuevo, por el poder de seducción que tienen los escaparates, los banners, los anuncios de la tele. Nos hemos convertido en vehículos de las marcas y exhibimos sin pudor sus imágenes en nuestra ropa, alardeamos con nuestros nuevos móviles que renovamos casi anualmente, presumimos de coches y con ello, poco a poco, vamos tapando nuestras carencias emocionales con objetos vacíos, con banalidad.

De todo esto y mucho más nos habla Branded, una película muy peculiar y extraña, irregular en ritmo y resultado, pero con momentos fascinantes. Una película que ha encontrado uno de sus mayores problemas en su trailer promocional que, totalmente infiel al espíritu de film, sugiere al espectador una cinta que en absoluto tiene que ver con el resultado final.

Misha es un superviviente nato. Ha sobrevivido a los desmanes del fin del comunismo ruso, ha sacado provecho al capitalismo ayudando a las grandes compañías extrajeras a posicionarse en la nueva Rusia y, en el futuro próximo (2017), está a punto de despegar del todo con un novedoso reality show. Pero en este futuro, en apariencia utópico y distópico en la realidad, los intereses de Misha colisionan frontalmente con los de algunas grandes industrias, y lo que no sospecha es que va a recibir un golpe que no sólo le hará perder casi todo lo que posee, sino que además le abrirá los ojos a una nueva y fascinante realidad…

Lo mejor: Los fx son cutres para bien. Es tremendamente original.

Lo peor: El primer tramo resulta insulso. A ratos destila excesiva ingenuidad.


La matanza de Texas 3D

Leatherface trocea incautos desde el primer puesto

La matanza de Texas 3D

Desde que allá por 2003 a Michael Bay se le ocurrió, a través de su compañía Platinum Dunes, especializada en remakes de clásicos del cine de terror, hacer regresar a Leatherfeace y su tropa de lunáticos, la franquicia ha gozado de un revival de interés por parte de una audiencia masiva. El muy correcto remake sorprendió a propios y extraños con una recaudación de 80 millones de dólares en Estados Unidos, mientras que la entretenida (y muy sangrienta) precuela, estrenada en 2006, pese a no repetir el éxito se quedó en unos aceptables 39 millones (hablamos de un presupuesto no superior a los 15 millones). La serie se frenó en aquel momento, hasta que a la cartera de algún directivo le ha vuelto a picar la curiosidad por la rentabilidad de la familia psicópata por antonomasia. Así, diez años después de la última entrega, tenemos en los cines una nueva matanza texana con el añadido, como manda la moda, del 3D.

Y la cosa no ha ido mal, si nos ceñimos a la taquilla: en su primer fin de semana USA, La matanza de Texas 3D (que, según dicen, se puede entender como una secuela directa de la original de Tobe Hopper) ha recaudado 21 millones, lo cual no está nada mal a juzgar por las expectativas previas (bajas, por el desgaste de la franquicia y lo tardío del estreno respecto a las anteriores). Aún así, debemos tener en cuenta el factor 3D al igual como la inflación. Al mayor precio de la entrada respecto a 2003, sumemos el plus por entrada con gafitas y demás parafernalia para ver la pantalla más oscura. Vaya, que en cuanto a espectadores se queda por debajo que sus precedentes más cercanos.