Mister White

Venganza vudú como remedio contra el bullying

Mister White

Un grupo de estudiantes populares ha escogido al extraño Tyler Rooney como nuevo objetivo de sus crueles bromas. Tyler busca auxilio en una sacerdotisa vudú, la cual lleva a cabo un antiguo ritual cuyo objetivo es liberar al sanguinario “Mr. White”, una sanguinaria criatura que clamará venganza y sancionará a todos los acosadores de Tyler por sus pecados.

Escrita, producida y dirigida por la joven cineasta Erica Summers, Mister White es una película indpendiente de bajísimo presupuesto que está cosechando unas críticas excelentes en sus primeros pases. Mezclando el slasher con el drama del bullying y los ritos vudús, el principal objetivo perseguido por Mister White, y reconocido por la propia directora, es que el espectador se sienta plenamente identificado con la figura del asesino, hasta el punto de autoconvencerse de que todos sus terribles y crueles actos están plenamente justificados. O si preferís verlo desde el ángulo opuesto: las víctimas, todos ellos acosadores, se merecen el castigo recibido. Evidentemente, si Erica logra su objetivo (y a tener de las primeras críticas que ha recibido la película, todas ellas elogiosas, parece ser que lo ha logrado) Mister White coloca al espectador en una situación poco habitual y que incluso puede llegar a ser incómoda. Si nos descuidamos un poquito acabaremos espoleando al asesino y solicitándole… exigiéndole, que manche sus manos de sangre.

Dead Shadows

La invasión de los ladrones tentaculares

Dead Shadows

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Dead Shadows

Definitivamente, “el cine francés de género ha muerto”. ¿Para que negarlo? Bien es cierto que es incapaz de trasmitir las mismas sensaciones que le hicieron grande hace escasos años, pero lo más triste es que, concretamente, murió el pasado año, y pocos fueron los que supieron reconocerlo. Aún recuerdo que hace tan solo dos o tres años estábamos todos ansiosos esperando la siguiente francesada repleta de acritud malsana; pero de eso hace ya… tanto, tanto tiempo, y han sido tantas las decepciones y los subproductos que nos hemos tenido que tragar como acérrimos fanáticos en los últimos tiempos, que no entiendo porqué llegué a pensar que Dead Shadows sería algo más que un filme mínimamente entretenido. Dicho esto podemos concluir que eran absolutamente exorbitantes las expectativas generadas y que, como aficionado, aún conservaba la esperanza de encontrarme con un grado de irreverencia y brutalidad similar al de aquellos títulos que pusieron al país vecino en la cúspido del horror durante la primera década del s. XXI (Frontier(s), A l’Interieur, Martyrs…). Siendo objetivo, es palmario que no ha sido así. Finalmente solo ha resultado ser lo mismo de siempre… y poco más. Al final siempre acabamos obcecándonos con la misma piedra.

Dead Shadows es rotundamente decepcionante. Puedo entender que para alguien que no esperase gran cosa y tuviese ganas de ver algo bizarro le haya resultado estimulante, arriesgada e incluso de lo más entretenida. Pero de ahí a calificarla como “una de las películas del año” hay un vacío absolutamente colosal. Era flagrante que del argumento no podía esperarse gran cosa, así que lo único que cabía esperar era una buena dosis de gore y una serie de requisitos o elementos que compensasen las evidentes carencias del guión (especialmente unos buenos efectos especiales, o una buena ambientación). Y como enunciaba con anterioridad, al final ha sido el guión el que se ha comido al gore. Desafortunadamente todo se reduce a: “lo mismo de siempre”, todo ello bajo un apartado técnico francés de serie b, algo de CGI para intentar remediar el asunto y, redundantemente, otro “y poco más”. El guión sigue los mismos cánones que impusieron sus inmediatas antecesoras (como son los típicos 30-40 minutos de introducción) reservando a la previsible sorpresa final el papel de guinda del pastel que logre destacarla de la mediocridad. El problema está en que, a pesar de ello, Dead Shadows sigue siendo una mediocridad.

Lo mejor: Su corta duración.

Lo peor: El CGI


Love in the time of monsters

Es el turno de los Bigfoot Zombis

Love in the time of monsters

Las hermanas Carla y Marla, cuando no eran más que unas crías, perdieron a su padre en un terrible accidente ocurrido en una atracción de carretera. Ahora, 15 años más tarde, viajan hasta el “Uncle Slavko’s All-American Family Lodge” para sorprender al novio de Carla, Johnny, que trabaja interpretando a un Sasquatch (una especie de Bigfoot) en la atracción local “Contempla al Bigfoot”. Tras un nuevo accidente, Johnny y sus colaboradores son víctimas de unos residuos tóxicos que les convierten en asesinos psicóticos primarios embutidos en un disfraz de Bigfoot.

El debutante Matt Jackson es el director de Love in the time of monsters (me encanta el título…), una nueva comedia de horror cuyo mayor atractivo, de entrada, es la descacharrante presencia de unos zombis/infectados ataviados con un aparatoso disfraz de Bigfoot. Acompañamos a estos peculiares monstruos de una rubia maciza que hace frente al peligro monstrando, generosamente, su sexy modelito de ropa interior (¡bravo!, ¡bravo!), algún que otro momento gore (atentos al tráiler), probablemente un sheriff capullo que no hará otra cosa que complicarlo todo aún más… si cabe (esto último me lo acabo de inventar); y el resultado, por aproximación, promete deleitarnos con una comedia sexy, sangrienta y palurda en la línea de Tucker and Dale vs. Evil o la más reciente Rockabilly Zombie Weekend.

Resolution

Dos amigos en otra dimension

Resolution

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Resolution

Michael (Peter Cilella) recibe un video en el que aparece Chris (Vinny Curran), su amigo de la infancia, completamente drogado y enajenado disparando un arma a tontas y a locas. A pesar de que la relación entre ambos es cosa del pasado, Michael decide que va a sacar a su amigo del pozo en que se encuentra y parte en su búsqueda con el firme propósito de brindarle la oportunidad de curarse y empezar de cero. Tras un tenso recibimiento, y aprovechando un momento de distracción de su amigo, Michael lo deja sin sentido y lo encadena a una pared de la casa. Sin poder de decisión alguno, Chris, pasará los próximos siete días alejado de toda sustancia lo quiera o no y a merced de los cuidados de su colega.

Pero el plan de Michael poco a poco se irá complicando: los indios de la reserva donde se encuentran parapetados reclaman que se marchen, un par de peligrosos traficantes van tras los pasos de Chris y, para colmo, este último no tiene ninguna intención de dejar las drogas. Con este panorama los dos amigos no valoran suficientemente en serio otro misterioso aspecto, algo o alguien ronda la casa y les deja enigmáticos legados de antiguos habitantes de la zona…

Resolution es una cinta independiente pequeña, de poco presupuesto y visualmente ramplona, pero que logra cautivar principalmente por la buena química y el excedente trabajo de sus actores, respaldados por un guión que contiene en su justa medida drama, comedia, suspense y, en sus compases finales, elementos cercanos al terror y sobre todo a la ciencia ficción y la fantasía.

Lo mejor: Buenos actores y buenos diálogos.

Lo peor: Un final que puede no dejar contento al espectador. A ratos se hace demasiado ingenua.