Nocturna. Día 3.

Agradecer a los dioses por la cafeina...

Nocturna. Día 3.

Recojo, un día después, las impresiones de los colegas y el público de Under the bed y salvo un par de personas más flexibles todos coinciden en suspender la película. Para colmo, un error de formato distorsionó la imagen de pantalla estropeando los encuadres de toda la película. Más suerte parece haber tenido Stitches: sus muertes gamberras y sobre todo su potente inicio han cosechado buenos aplausos y carcajadas en el público. A mí, en su momento, me dejó frío, pero sin duda es una cinta para una sala llena de gente… y anoche lo demostró. Tampoco fue mala, en la misma sesión del payaso asesino Stitches, la acogida del corto Tus gritos me dan risa aunque media sala eran colegas y familia de los autores… y eso siempre ayuda.

La proyección de Resolution ha dividido de nuevo al público. Me cuentan que han sonado buenos aplausos en la conclusión, como pasó ayer en Jag Face, pero también muchos se ya llevado un buen chasco (¿lo dejamos en empate?). En cualquier caso, las comparaciones, que son odiosas, alaban más a Toad road que se parece algo a esta, pese a su tono serio, y cuyo resultado es más interesante y sobre todo más profundo.

Million Dolar crocodrile, también conocida como Croczilla, es un divertimento asiático (China) cachondo y gamberro al que le sobra amabilidad y le falta mala baba para dar en el clavo. A ratos parece querer imitar a Tiburón, pero rápidamente regresa a la aventura familiar. La idea de un cocodrilo gigante con una fortuna en su estómago se antoja más atractiva de lo que la película entrega como resultado final.

Insidious Chapter 2

Inquietante primer trailer oficial

Insidious Chapter 2

A pocos días de poder ver la esperada Expendiente Warren: The Conjuring clausurando el Festival Internacional de Cine de Madrid, es decir, el Nocturna, otro posible bombazo de su director salta a la red con su primer trailer. Y es que el trailer de Insidious Chapter 2, de James Wan, se ha hecho de esperar pero por fin lo tenemos para poder opinar.

Recordemos que Insidious (2011), que también dirigió Wan, obtuvo un éxito arrollador: con un presupuesto ínfimo de 2 millones de dólares asaltó las taquillas con un total mundial de 97 millones. Además, cosechó bastantes aplausos entre los espectadores. Prueba de ello fue el gran mantenimiento del que disfruto en Estados Unidos, multiplicando por cuatro lo recaudado durante el primer fin de semana, algo muy poco habitual en el cine de terror. En España también contó con un gran recibimiento, rozando los 900.000 espectadores. Estaba claro que la secuela no iba a hacerse esperar. No obstante, Wan ya sabía lo que es hacerse de oro con una película de terror de mínimo presupuesto y, para colmo, marcarse un icono del género. Ahí tenéis su opera prima Saw (2003). Aunque posteriores trabajos como Silencio desde el mal (2007) y Sentencia de muerte (2007) fueron, bajo mi punto de vista, más interesantes que el laureado rey del torture porn, pasaron muy desapercibidas.

Stitches

El payaso que no termina una fiesta, no descansa en paz

Stitches

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Stitches

Lo fácil en una cinta como Stitches sería empezar la reseña echando mano al registro de payasos terroríficos y psicóticos que nos han traumatizado durante años detrás de la pantalla. Desde el célebre Pennywise hasta la enésima aproximación cinematográfica a la figura del perturbado Gacy. No será este el caso, básicamente porque el psycho-killer al que da vida Ross Noble en Stitches tiene más del sarcasmo y los chistes malos de Freddy Krueger que del halo sobrenatural del IT de Stephen King. De hecho, la película en general le debe bastante a la pesadilla de Wes Craven en Elm Street: target de víctimas, personalidad del asesino, guiños al “Hypnocil”, motivos e incluso algún que otro pasaje onírico salvaje y sangriento que remite a los sueños invadidos por Robert Englund.

Siendo la venganza uno de los motivos recurrentes en los libretos de cualquier slasher al uso, McMahon – un tipo que deja patente su amor por el género y una más que destacable retorcida imaginación – no se rompe mucho en cambio la cabeza a la hora de hilvanar una trama simple que sirva de mera excusa para potenciar los tres pilares sobre los que se construye Stitches: el humor negro, el gore y la interpretación de Ross Noble. Cualquier otra lectura o expectativa ante una película de presupuesto y filosofía de serie B no se ajustará a las pretensiones reales de la cinta irlandesa, dejando al descubierto unas carencias a nivel técnico y, sobretodo, interpretativo, que no le dejan ser la obra definitiva de payasos asesinos (¡con culto sectario incluido!) que estábamos esperando.

Lo mejor: El humor negro, Ross Noble y las originales muertes.

Lo peor: Tommy Knight, el insípido actor protagonista.


Nocturna. Día 2.

De sectas, SAWcedaneos, Naschy y horror en corto

Nocturna. Día 2.

Tal vez lo más significativo de lo que llevamos de día sea comprobar el buen rollo entre los distintos blogueros y medios asistentes al festival. La rueda de prensa de Jug Face apenas ha reunido a una veintena de personas con poco o nada que preguntar ante el desconocimiento de la propuesta. Reflexión: tal vez en futuras ediciones sería mejor colocar las ruedas de prensa después de las proyecciones. Aún así su joven director Chad Crawford Kinkle ha transmitido buen rollo y seguridad en la calidad de su propuesta… Mientras, yo continuo cruzando los dedos.

Han pasado un par de horas y antes de comenzar los visionados, he disfrutado de una charla tertulia con otros medios respecto al cine de género, el futuro de la industria y, de paso, hemos intercambiado títulos invisibles; las típicas conversaciones que nunca puedes tener con los amigos de la infancia o con la pareja y que se dan en los corazones de los festivales… Esas que te hacen creer que tu blog es “Almas Gemelas” en lugar de “Oscuras”, en fin.

El huerto del frances es un drama de los setenta con Paul Naschy, la Cantudo y Agata Lis, que nos remite a episodios de la crónica negra nacional tipo Puerto Hurraco o el monje shaolín. El paso del tiempo ha otorgado una pátina agro-pop a lo que otrohora era un filme más que correcto, transformándolo en una extraña joya con escenas que difícilmente podrían rodarse con tanta libertad y sordidez en la actualidad. Poca gente en la sala, poco interés a priori, y una magnifica ovación al final para esta película que nos recuerda que, en otra época, el cine español iba a por todas. Destacable la fotografía e iluminación de la cinta, y lo guapísima que era la señora Cantudo. Un buen equipo, en la actualidad, podría sacar de este huerto un Dexter a la española o un Motel Bates de Cantimpalo en lugar de las chorradas de series con las que nos deleitan las cadenas patrias.