Missionary
Con la palabra de Dios se va a todas partes

- Título original: Missionary
- Nacionalidad: USA | Año: 2013
- Director: Anthony DiBlasi
- Guión: Bruce Wood, Scott Poiley
- Intérpretes: Dawn Olivieri, Mitch Ryan, J LaRose
- Argumento: Un mormón cree que Dios le guía para formar una familia, y cuando la encuentre jamás la dejará escapar.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3.5/5

Resulta interesante analizar la carrera de Anthony Diblasi, director de Missionary. Lo digo porque la misma partió con uno de los debuts más grotescos que recuerdo: Dread, basada en el relato del mismo título de los Books of Blood de Clive Barker, cuyos lectores no recibieron con mucha devoción ni especial alegría. La cuestión es que, hace un año, protagonizó un giro completamente radical con uno de los títulos más pretenciosos que recuerdo: Cassadaga, película que para mí resultó equiparable a un puñal directo al corazón. El rechazo, por mi parte, fue absoluto. La combinación perfecta entre un exceso de expectativa y un auténtico despropósito de ambiciosas intenciones; aunque visto con otra perspectiva supongo que lo que pretendía Diblasi era reescribir y compartir con el público su propia visión del mundo sobrenatural (actitud loable, pero que no evitó que la de Cassadaga fuera una visión horrenda). Y por último llega Missionary, obra con la que, en mi opinión, nuevamente Diblasi pretende recorrer el mismo camino que con Cassadaga: reescribir sus propias bases del subgénero telefilm psicópata-amante que con tanta profusión invade nuestros televisores todos los fines de semana.
El subgénero es dantesco, lo reconozco. Un sinónimo de siesta a la vista; quita las ganas a cualquiera de ver cine. Sin embargo nunca es tarde para echar la vista atrás y replantearse el porqué de tanta abundancia de este tipo de telefilmes y de paso recordar la película que le otorgó fama: la gran Atracción Fatal. No nos engañemos, Missionary no deja de ser una versión en clave masculina del personaje interpretado por Glenn Close en la famosa película de Adrian Lyne. No es una propuesta original, no tiene salidas inesperadas ni nada que se aparte de lo habitual – una característica ciertamente frustrante y desalentadora, lo sé… – ; pero aun así Missionary sabe encandilar y jugar muy bien sus cartas. Diblasi ha sabido hacer en esta ocasión lo que no supo con Cassadaga, y es realizar un estudio mucho más complejo e intimista del género a desarrollar. Y es por eso por lo que no puedo evitar preguntarme qué era lo que de verdad hacía de Atracción fatal la obra maestra que es hoy en día; y creo que Missionary ha solventado la cuestión con una respuesta que subyuga: el apego…, y la lección os aseguro que está muy bien aprendida.
Lo mejor: Es muy emotiva y entretenida. No hay pájaros en felpudos, ni mascotas en buzones... ¡ALELUYA!
Lo peor: No se puede esperar más que eso, una cinta correcta y cumplidora... lo que resulta de lo más frustrante.



