Palmarés de Terrormolins

Found ha sido la gran vencededora de Terrormolins

Palmarés de Terrormolins


Sinnside, de Miguel Ángel Font Bisier.

Joder… con perdón. Mira que Tito Jesús nos había avisado: “Si alguna vez tenéis oportunidad de verla no la dejéis escapar… os aseguro que no lo vais a olvidar.” Found inauguró la selección a concurso del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei y un servidor se sintió indispuesto aquel día. Resultado: me quedé sin ver Found. La película escrita y dirigida por Scott Schirmer ha sido la gran vencedora de Terrormolins, llevándose a casa los premios a la mejor película y al mejor actor (Gavin Brown ). Anna Ishida ha sido premiada como mejor actriz por su participación en I am a Ghost, y el italiano Lorenzo Bianchini ha sido distinguido como mejor director por su estimable Across the river. El premio del público a la mejor película se dará a conocer durante la próxima semana.

Premios al margen, me gustaría destacar, una vez más, la consolidación de la sección oficial a competición de Terrormolins. Este año, si cabe, con más razón, ya que la selección ha aumentado hasta un total de 12 películas, entre las cuáles se han podido ver auténticas joyas del calibre de Discopath, The Demon’s Rook, Savaged o las ya mencionadas I am a Ghost y Found. Además la afluencia de público ha sido mayor durante los días entre semana, quizás alentados por la magnífica retrospectiva que el festival ha dedicado a la censura, proyectando, entre otras, películas como A Serbian Film o Dawn of the Dead. Y por supuesto los aficionados volvieron a abarrotar la sala del Teatro La Peni durante las ya clásicas 12 horas de cine de terror. Terrormolins, lejos de estancarse y vivir de rentas (sus 12 horas son un éxito asegurado), se esfuerza año tras año para mejorar la calidad de las propuestas a competición y, por supuesto, se preocupa por mantener el nivel del concurso de cortometrajes de terror y gore (que va por su 12ª edición) y el concurso de microrelatos de terror (en su 7ª edición).

La maldición de Chucky

Agridulce vuelta a los origenes

La maldición de Chucky

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  • Título original: Curse of Chucky
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Don Mancini
  • Guión: Don Mancini
  • Intérpretes: Fiona Dourif, Chantal Quesnelle, Jordan Gavaris
  • Argumento: Tras la muerte de su madre, Nica se reúne con su hermana y la hija de ésta, que trae consigo un muñeco que llegó misteriosamente por correo. Pronto se suceden asesinatos y Nica sospecha que el muñeco tiene algo que ver.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

La maldición de Chucky

De niño era un cagón. Todo me asustaba, y a poco que la habitación estuviese oscura y me hubiera sugestionado con algo, no podía conciliar el sueño. Supongo que el aficionarme a esto del cine de terror y todo lo relacionado fue una terapia de choque que, con los años, funcionó de maravilla. Pero en aquellos momentos la realidad eran los sudores fríos con decenas de miedos, reales o ficticios. Y ahí es donde entraba uno de mis mayores temores: los muñecos. Como a muchos niños, también sucede con los payasos, lo que para algunos son ingredientes que ayudan a la inocencia de esa infancia, para otros son sus peores enemigos en las pesadillas. Creo que ese miedo por los muñecos empezó tras ver Poltergeist (1982). La, todavía hoy, aterradora escena con el muñeco de payaso que cobra vida, me puso la piel de gallina de la misma forma que Spielberg, cosas de la vida, productor (y algo más…) de la famosa película de fenómenos extraños, consiguió que no me metiera en el mar durante varias vacaciones por culpa de su Tiburón (1975). Cuando creía que mis miedos se habían disipado, que el recuerdo de aquel payaso se alejaba, llegó Chucky.

En 1988 se estrenaba, con gran éxito, Muñeco diabólico. El mundo daba la bienvenida a un nuevo icono del género al que le quedaría mucha vida por delante. Tanta, que ahora, 25 años después, nos llega la última entrega en la que su creador, Don Mancini, ha decidido ponerse manos a la obra como director y volver a los origines. Pero vayamos por partes.

Como dije, Chucky, el muñeco Good Guy poseído por el alma de Charles Lee Ray, asesino sin escrúpulos, reavivó mis peores pesadillas con los muñecos. Cuando pasaba por el video club y veía el poster tamaño gigante de la película, con el maquiavélico monigote agitando un cuchillo, miraba hacía otra parte. También recuerdo el poster con el muñeco lanzando por la ventana a una mujer que apreció antes en los cines. Muñeco diabólico era terror puro y duro, al igual que, por ejemplo, el primer Pesadilla en Elm Street (1984). La saga adquiriría con cada entrega un evidente tono auto paródico que desembocaría en la parodia total con La novia de Chucky (1998) y La semilla de Chucky (2004). El terror pasó al humor negro y lo sugerido a lo explicito. Así, para su veinticinco aniversario qué mejor que regresar a lo que funcionó al principio. Eso sí, aderezándolo con algún inevitable chiste para que no olvidemos el resto. Y es que La maldición de Chucky no es uno de los muy de moda reboots ni tampoco un remake, sino una secuela a la antigua usanza. Sacar adelante el proyecto no ha sido tan fácil como en otras ocasiones.

Lo mejor: El regreso parcial a los orígenes, dotando la película de un tono más perverso que auto paródico.

Lo peor: Las muertes poco inspiradas y que, pese a que su visionado no molesta, no trasciende más allá de lo funcional. Poco para un esperado regreso con Mancini al mando.


Silent Retreat

Mujer... levántate y ulitiza tu voz

Silent Retreat

Janey Andrews ha cometido su primer delito y es enviada a un centro, en mitad de un bosque, para ser rehabilitada. Los hombres que dirigen el centro piden silencio, pero Janey pronto descubre que están lavandoles el cerebro a las mujeres internas y obligándolas a estar tranquilas y sumisas. Cuando las mujeres no obedecen, los hombres no tienen miedo a mostrar lo que en realidad se esconde detrás de los árboles, y Janey se da cuenta de que la única manera de sobrevivir al horror es gritar.

La directora Tricia Lee debutó en 2011 con el thriller Clear Break. Por lo visto la experiencia le resultó agotadora, y a modo de terapia decidió retirarse a un lugar de meditación donde las normas obligaban a guardar un silencio absoluto durante la mayor parte del día. Mientras permanecía en su retiro recibió una llamada de Corey Brown, co-guionista y compañera habitual de fatigas de Tricia. Por lo visto Corey le aconsejó que mientras estuviera en su retiro de silencio pensase en las cosas más terroríficas que fuera capaz de imaginar. Pero lo cierto es que Tricia no tuvo que forzar en exceso su imaginación. Una de las chicas que seguían la terapia, de pronto, una mañana desapareció. Nadie sabía absolutamente nada de ella porque desde su llegada no había abierto la boca. Aquella “desaparición” (que finalmente se demostró que no tenía nada de extraña) sirvió a Tricia y Corey como inspiración para llevar a cabo el guión de Silent Retreat, una película que la propia directora describe como “Un film de monstruos en los que las mujeres deben utilizar su voz para ser escuchadas”. Lo cierto es que leyendo lo que la propia Tricia comenta de su nueva película todo apunta a que Silent Retreat es algo así como una… propuesta de terror feminista… o quizás sea tan solo una impresión mía. Juzgad vosotros mismos: “Los hombres que controlan el lugar de retiro silencioso, en realidad están lavando el cerebro a las mujeres y empujándolas a ser sumisas . Y esta película trata acerca de mujeres que deciden no permanecer en silencio. Ponerse en pie y utilizar la voz para hacerse oír…”. Sea como sea el tráiler, y de hecho la propuesta en sí misma, han captado mi atención. Os dejo con el tráiler y algunas imágenes de Silent Retreat.

Insidious: Capítulo 2

Secuela y orgullosa de serlo

Insidious: Capítulo 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Insidious: Capítulo 2

No son pocos los que han dado crédito a una falacia muy extendida que afirma que Insidious es un producto diseñado para agradar a las masas pero que difícilmente cuenta con el aprecio de los “expertos”. Esto es una gran mentira. Los que llevamos ya infinitas horas a cuestas devorando películas sabemos dos cosas a ciencia cierta: que el género no ha dado más de una docena (dos, siendo generosos) de obras maestras incontestables a lo largo de su historia, y que el cine de terror es esencialmente mediocre. Los aficionados rara vez nos identificamos con los cinéfilos de filmoteca o con los connoisseurs de cuello vuelto y pose reflexiva; al contrario que ellos, nosotros somos omnívoros, lo vemos todo sin la venda de los prejuicios. Nos mueve, nos conmueve, nos excita y nos estimula el terror en todas sus manifestaciones y vertientes. Ante todo, queremos pasarlo bien, y por ello no le hacemos ascos a un producto como Insidious, palomitero y orgulloso de serlo.

Empezaré con una obviedad: Insidious es una película de los ochenta hecha en el siglo XXI. Aquella fue la década del terror por excelencia. Muchos de nosotros echamos los dientes viendo pelis por aquel entonces: de aquellos días llevamos grabado a fuego una escena que no olvidamos, una muerte violenta que nos obligó a taparnos la cara, una película que todavía alimenta nuestras pesadillas, una monstruosidad que no deja de perseguirnos… El que esto escribe pasó meses durmiendo con la cabeza tapada por culpa de una proyección en el cine de verano de Posesión Infernal. Ha llovido mucho desde entonces y la vida me ha hecho un descreído, sin embargo, una cosa consigue que aparte de mí todo el escepticismo acumulado a lo largo de los años y me vuelva confiado como un niño: una película de terror. Títulos como Insidious me devuelven la ilusión. Me considero afortunado cada vez que doy un salto en el asiento o me cuesta conciliar el sueño después de ver “una de terror”, significa que aún conservo un punto de inocencia y de ingenuidad; me gusta pensar que no todo está perdido. Recapitulando: me interesan más los setenta, pero el cine de terror para mí siempre será los ochenta.

Lo mejor: Es más de lo mismo.

Lo peor: Es más de lo mismo.