El último exorcismo Parte II

¿Pero no había sido el último?

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

El último exorcismo Parte II

Venga, no podía obviar el chiste fácil. No obstante, si lo buscas tiene su explicación. Se supone que era el último exorcismo del protagonista de la primera parte, el padre Cotton. La historia de la secuela, pese a conservar a su otro personaje importante, la joven poseída Nell, cambia totalmente de escenario, personajes e incluso pretensiones. Eso sí, un titulo más original no hubiera hecho daño. Al grano.

Esta Parte II es una basura.

El último exorcismo (2010), pese a un decepcionante desenlace que es imposible no agriete parte de lo visto anteriormente, fue un digno found footage. De los más dignos dentro de la avalancha que nos ha llegado en los últimos años. Y lo era, sobre todo, porque durante el comienzo y el desarrollo se molestó en ir más allá. Entraba en la línea, bastante extinta, del terror con crítica a la religión extrema y sus desaforadas creencias. Cotton, un vendehúmos que se topa con un caso presuntamente verídico. Pero que, como nosotros, intenta entenderlo más como enfermedad de la joven que como acontecimiento paranormal. Se crean dudas durante la película, aunque, al final, prefiere tirar por los derroteros pisados una y otra vez. Vaya, que sin ser una gran obra, sí hubiese sido más interesante con una vertiente diferenciadora. Y si no, haber puesto los papeles sobre la mesa desde el principio como la muy infravalorada The Devil Inside (2012) .

Con todo, se convirtió en todo un éxito de rentabilidad: con un exiguo presupuesto de 2 millones de dólares se hizo en todo el mundo con una recaudación de 67 millones. De nuevo acertaba su productor, el tan amado como odiado Eli Roth, sabiendo cómo vender un producto pequeño a nivel mainstream y, para colmo, generar escuela. ¿Cuántos found footage de posesiones se han estrenado, en cine o video, desde entonces? Pues eso.

Lo mejor: Ashley Bell

Lo peor: Prácticamente todo lo demás.


Clip en exclusiva para The Collection

Continúa la cuenta atrás...

Clip en exclusiva para The Collection

A Elena la convencen para asistir a una fiesta en un almacén subterráneo con sus amigos. Al hacerlo, cae de lleno en una trampa horripilante, ya que los asistentes a la fiesta mueren acuchillados, troceados y aplastados por una serie de macabros artefactos accionados por un cruel psicópata enmascarado. Cuando la truculenta masacre toca a su fin, Elena es la única superviviente. Sin embargo, antes de que logre escapar, alguien la encierra en un baúl y se la lleva a un lugar desconocido.

Por suerte para Elena, un hombre — Arkin (Stewart) — sabe exactamente adónde se dirige, puesto que acaba de escaparse de allí y conserva, por muy poco, la vida y la cordura. Volver es lo último que desearía hacer Arkin, pero el acaudalado padre de Elena contrata a un grupo de mercenarios de élite que obligan a Arkin a guiarles a la guarida del asesino. Sin embargo, ni siquiera estos combatientes endurecidos están preparados para lo que se van a encontrar: un hotel abandonado convertido en cámara de tortura, lleno de trampas mortales y cadáveres desfigurados. ¿Serán capaces Arkin y los mercenarios de encontrar a Elena antes de que pase a formar parte de tan espantosa “colección”?

Hace apenas un par de días os presentábamos el tráiler en castellano y algunas imágenes de The Collection, la esperada secuela de The Collector que, de la manos de los principales impulsores de la saga Saw, se estrenará en las salas de cine españolas el próximo viernes 15 de noviembre. La cuenta atrás continúa y ahora, de la mano de la distribuidora Alimpro Films, nos llega un clip en exclusiva de la película en la que tres de sus jóvenes y guapas protagonistas no parecen tener ningún inconveniente en meterse en la boca del lobo (yo me encuentro a un portero como el que aparece en el clip y salgo de ahí cagando leches). Os dejamos con nuevas imágenes y el clip de The Collection.

Chastity Bites

Nada mejor que la sangre de una virge para ser la reina del baile

Chastity Bites

La asesina en serie Elizabeth Bathory siempre ha creído, a lo largo de sus muchos años de vida, que bañarse en sangre de vírgenes la mantendría joven y bella para siempre. En la actualidad ha encontrado un coto de caza perfecto para lograr el ingrediente básico para su personal “botox”: ejerce de profesora de abstinencia en una escuela de la norteamerica más conservadora. Pero un intrépido blogger, reportero del periódico de la escuela, está dispuesto a poner fin al reinado de terror de Elizabeth Bathory y salvar a su mejor amiga de ser la próxima víctima.

Elizabeth Bathory tiene un larguísimo historial como fuente de inspiración para una retahíla de películas que solían mezclar vampirismo y erotismo a partes iguales. Y cuando no era Elizabeth Bathory la protagonista, lo era Carmilla, el célebre personaje literario creado por Sheridan Le Fanu en 1872 basándose, precisamente, en las sangrientas experiencias de la condesa Bathory, también conocida como la “condesa sangrienta”. Elizabeth Bathory, aristocrata húngara, ha pasado a la historia por asesinar a unas 630 mujeres. Según cuenta la leyenda, su obsesión por la belleza le llevó a cometer dichos crímenes con la convicción de que bañándose en la sangre de sus víctimas alcanzaría la juventud eterna. Otras versiones alternativas señalan que los crímenes atribuidos a la condesa pudieron ser invenciones de sus enemigos en un contexto político muy complejo para buscar su perdición y muerte.

Missionary

Con la palabra de Dios se va a todas partes

Missionary

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Missionary

Resulta interesante analizar la carrera de Anthony Diblasi, director de Missionary. Lo digo porque la misma partió con uno de los debuts más grotescos que recuerdo: Dread, basada en el relato del mismo título de los Books of Blood de Clive Barker, cuyos lectores no recibieron con mucha devoción ni especial alegría. La cuestión es que, hace un año, protagonizó un giro completamente radical con uno de los títulos más pretenciosos que recuerdo: Cassadaga, película que para mí resultó equiparable a un puñal directo al corazón. El rechazo, por mi parte, fue absoluto. La combinación perfecta entre un exceso de expectativa y un auténtico despropósito de ambiciosas intenciones; aunque visto con otra perspectiva supongo que lo que pretendía Diblasi era reescribir y compartir con el público su propia visión del mundo sobrenatural (actitud loable, pero que no evitó que la de Cassadaga fuera una visión horrenda). Y por último llega Missionary, obra con la que, en mi opinión, nuevamente Diblasi pretende recorrer el mismo camino que con Cassadaga: reescribir sus propias bases del subgénero telefilm psicópata-amante que con tanta profusión invade nuestros televisores todos los fines de semana.

El subgénero es dantesco, lo reconozco. Un sinónimo de siesta a la vista; quita las ganas a cualquiera de ver cine. Sin embargo nunca es tarde para echar la vista atrás y replantearse el porqué de tanta abundancia de este tipo de telefilmes y de paso recordar la película que le otorgó fama: la gran Atracción Fatal. No nos engañemos, Missionary no deja de ser una versión en clave masculina del personaje interpretado por Glenn Close en la famosa película de Adrian Lyne. No es una propuesta original, no tiene salidas inesperadas ni nada que se aparte de lo habitual – una característica ciertamente frustrante y desalentadora, lo sé… – ; pero aun así Missionary sabe encandilar y jugar muy bien sus cartas. Diblasi ha sabido hacer en esta ocasión lo que no supo con Cassadaga, y es realizar un estudio mucho más complejo e intimista del género a desarrollar. Y es por eso por lo que no puedo evitar preguntarme qué era lo que de verdad hacía de Atracción fatal la obra maestra que es hoy en día; y creo que Missionary ha solventado la cuestión con una respuesta que subyuga: el apego…, y la lección os aseguro que está muy bien aprendida.

Lo mejor: Es muy emotiva y entretenida. No hay pájaros en felpudos, ni mascotas en buzones... ¡ALELUYA!

Lo peor: No se puede esperar más que eso, una cinta correcta y cumplidora... lo que resulta de lo más frustrante.