Viy 3D
Érase una vez, en una pequeña aldea rusa…

Pese al potencial que se le presupone a un país como Rusia en materia cinematográfica, son pocas las películas que logran salvar sus fronteras. Bien sea porque el desgaste cultural las hace poco aptas para foráneos o porque haya poco donde rascar en términos de verdadera calidad, son contadas, en los últimos años, las producciones que han tenido repercusión en otros países. El ejemplo que primero nos viene a todos a la cabeza es el díptico de los guardianes: Guardianes de la noche (2004) y Guardianes del día (2006). Ambas horribles, un poco menos la segunda, disfrutaron de gran éxito alrededor del mundo y, sobre todo, en su país natal, donde batieron unos cuantos record de taquilla. De hecho, son de su director, el hoy muy popular Timur Bekmambetov, de quien han salido otras propuestas rusas con abono internacional, como Black Lighting (2009) y la coproducción con USA La hora más oscura (2011), en ambas ejerciendo de productor.
Viy 3D se basa en un conocido cuento de terror ruso.
El Viyi, como lo conocemos aquí, nos cuenta la historia de tres estudiantes de la Academia teológica de Kiev. Cada verano, después del fin de las clases, emprende una larga procesión de camino a casa. Cuando cae la noche, los estudiantes se pierden en el bosque y encuentran una pequeña aldea en la que poder pernoctar. Sin embargo, en la película el protagonista es el cartógrafo Jonathan Green, el cual emprende un viaje científico por Europa del Este. Eso sí, el destino que le espera es el mismo: la misteriosa aldea perdida en el bosque. Las personas que viven en ese lugar no se parecen a nadie que haya visto antes Jonathan. Ellos creen que el desconocido ha llegado para salvarles del mal que allí se esconde; algo diabólico que espera su momento para salir y crear el casos por el mundo.



