Mon Ami

La amistad sincera bien vale un baño de sangre

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Mon Ami

¿Os acordáis de Beavis & Butt-Head? ¿Los tenéis en mente? Eran un par de adolescentes de encefalograma plano que a principios de los 90 se pasaban el día escuchando rock duro y tragándose vídeos de la MTV, mientras no paraban de soltar gilipolleces. Más que suficiente para reclutar a miles (millones) de fans en todo el mundo… entre los que me incluyo. Pues bien, Beavis & Butt-Head han crecido. Se han hecho adultos. Y como era de esperar tienen unos trabajos de mierda, unas vidas de mierda y, eso sí, han sustituido el rock duro por la música clásica y fuman en pipa, lo que se supone que son rasgos de madurez (pufff). Pero en el fondo Beavis & Butt-Head siguen siendo tan gilipollas como antaño… el verdadero problema es que ahora tienen un plan.

Theo y Callum son un par de treintañeros que se conocen desde que eran unos críos y que, en la actualidad, trabajan ambos en una enorme ferretería. Sus escasas opciones de promoción laboral se desvanecen cuando el dueño de la tienda, a punto de jubilarse, anuncia que sus dos hijos (que jamás han puesto un pie en la tienda), se harán cargo del negocio. Theo y Callum están cabreados. Indignados. Y trazan un plan: secuestrar a la joven y preciosa hija del jefe.

Así es, un par de tarados desembarcaron en el Festival de Cine de Terror de Sabadell con un plan bajo el brazo: secuestrar a la hija del jefe, una dulce y hermosa jovencita que trabaja como cajera en la tienda y que siempre ha tratado a Theo y Callum con respeto y cariño. Si alguien pensaba que el plan en cuestión era relativamente sencillo de llevar a cabo… que se vaya olvidando. Como no podía ser de otra manera, el plan apesta, su ejecución es de vergüenza ajena y las consecuencias son trágicas.

Lo mejor: Theo y Callum, las risas, la violencia, los personajes secundarios, los diálogos...

Lo peor: Ahora mismo no se me ocurre nada...


Happy Camp

¡Y tan felices!

Happy Camp

Cuatro colegas se deciden por viajar a una de las ciudades con peor fama de Estados Unidos: Happy Camp, al norte de California, donde cientos de personas se han perdido entre sus procelosas montañas. Ni cortos y perezosos se deciden por rodar un documental casero sobre uno de los desaparecidos, el hermano de uno de los jóvenes, con funestas consecuencias por meter las narices donde no los llaman.

Nuevo “mockumentary” de la mano de la productora de la famosa Drew Barrymore (esa tierna niña de “E.T.”, posteriormente convertida en ternesca aficionada a probar sustancias que provocan risas, antes de reconducir de nuevo su vida gracias al séptimo arte, entrañable historia). Falso documental que a priori no cuenta con un argumento demasiado excitante ni actores de renombre. Es más, su tráiler camina por un sendero bastante trillado a pesar de mostrar cierta atmósfera bien trabajada (buena iluminación y ambientación sonora).

A estas alturas hablar de las bondades de un género que se ha extendido como la pólvora sería como hacer llover sobre mojado.

Skinless

Desnudo hasta el hueso

Skinless

Peter Peel es un brillante oncólogo que descubre una posible cura para el cáncer de piel dentro de un exótico parásito. Tras unas primeras pruebas, decide aplicárselo el mismo sufriendo una horrible reacción que lo convierte en un monstruo.

Ecos de la magistral Cosa del Pantano (personaje de comic creado por Len Wein y Bernie Wrightson, pero popularizada por Alan Moore) resuenan en la breve introducción de esta película de serie Z: “Skinless” (conocida anteriormente como “La balada de Skinless Peter”) se presenta como una producción de bajo coste (2.000 dólares de nada) que promete un triste cuento de locura, asesinatos, monstruos y amor. Aunque lejos estamos de la poesía y tragedia romántica del monstruoso héroe de DC Comics; pues la narrativa pasa por un festival gore de la vieja escuela capaz de saciar la sed de aquellos nostálgicos hartos de tanto CGI.

Blood Shot

Nosferatu prepara una ensalada de tiros

Blood Shot

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Blood Shot

El vampiro sin nombre, primo de Nosferatu por parte de madre, ha sido encargado de acabar con unos terroristas muy malotes que preparan en Los Ángeles el ataque final, la bomba cósmica que arrase con los infieles. Nuestro chupasangres justiciero tendrá que acabar con “los chilabas” antes de que un policía que lo persigue se convierta en un obstáculo mayor. ¡Ah! Y por el camino Christopher Lambert hace de presidente de los Estados Unidos. ¡Toma ya!

¿Os sabéis el chiste de los tres actores venidos a manos trabajando en una producción de medio pelo? Pues esto que van Brad Dourif (“Muñeco Diabólico”), Lance Henriksen (“Aliens”) y Christopher Lambert (“Los Inmortales”) por el plató y les pregunta Henriksen a los otros: ”¿Por qué habéis decidió participar en una película tan mala como ésta?”. A esto que Dourif, fumándose un puro, contesta: “Por la pasta, claro”. A lo que Lambert apostilla mientras agita un cubata: ”Todo es cuestión de dinero, ¿no, Lance?”. Lance se detiene junto a un decorado de cartón piedra con mucho cuidado de no apoyarse y desmontarlo, mira alternativamente a sus compañeros de reparto y dice con aspecto de dar un discurso: ”¿Y ayudar a los jóvenes cineastas? ¿El orgullo de apoyar el cine independiente? ¿La libertad de interpretación dentro de una producción de bajo coste? ¿El cariño y calor de los fans del cine de serie b?” Entonces todos se miran con cara reflexiva y menean las cabezas asintiendo, pronto un rictus de satisfacción se apodera de sus facciones para acabar detonando en sonora carcajada: ”¡Los cojones!” sueltan al unísono acompañados de risas que se pierden entre los decorados baratos de “Blood Shot”.

Lo mejor: Que gracias a no tomarse muy en serio ella misma se hace ligera. Amén de que su condición de película casposa la hace bastante risible.

Lo peor: Sus decorados, vestuarios, música. El diseño de producción el digno de varios chistes, lo que a lo mejor no está tan mal por eso mismo.