Stage Fright

El espectáculo debe continuar...

Stage Fright

“Scream” conoce a “Glee” en esta comedia negra musical acerca de una adolescente soñadora llamada Camilla Swanson que aspira a seguir los pasos de su madre, una auténtica diva de Broadway. Sin embargo, Camilla se vé atrapada en su nuevo trabajo de cocinera en un campamento de artes escénicas. Decidida a cambiar su destino, se cuela a la audición para la obra de verano y consigue un papel principal en la obra. Pero al tiempo que se inician los ensayos, la sangre comienza a brotar.

Supongo que la comparación con Scream y con la serie Glee será del todo acertada (aunque reconozco que, a pesar de ser un entusiasta del género musical, jamás he visto un solo episodio de Glee), pero aprovechando que el asesino de Stage Fright se esconde bajo una máscara kabuki, permitidme que saque a pasear mi lado más freak y me acuerde del gran Sgt. Kabukiman NYPD (1991), el antihéroe de la Troma que a principios de los 90 compartía protagonismo en la mítica productora junto a nuestro queridísimo Toxic Avenger. Y puestos a viajar al pasado comentar, de pasada, que Stage Fright también me ha traído ecos de Aquarius (1987), el espléndido y salvaje slasher de Michele Soavi en el que un asesino con máscara de búho (o lechuza) montaba una masacre entre bambalinas. De hecho, en el mercado anglosajón a Aquarius se la conoció bajo el título de Stage Fright.

An American Terror

Juventud desorientada

An American Terror

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

An American Terror

Imagina que eres un productor de cine. Tu especialidad son las películas de terror de bajo presupuesto, de manera que la pasta no te sale por las orejas. Por esa misma razón escoges con mucho cuidado cada uno de los nuevos proyectos en los que invertir tu dinero. Y de pronto llama a la puerta de tu despacho un tipo llamado Haylar García, que por lo visto es músico y cantante, y pone sobre tu mesa el guión de una película que se inicia como un manual para Dummies de la matanza de Columbine, se destapa a continuación como un hijo bastardo de Saw o Hostel, y tiene la desfatachez de concluir como una comedia adolescente al uso. “What the fuck?”… Supongo que esto sería más o menos lo que le soltaría al tal García si yo fuera el productor en cuestión y una película como An American Terror cayera en mis manos. Pero por suerte para todos ni yo soy productor, ni Haylar García es tan insensato como un primer vistazo a su debut cinematográfico nos hace prever.

Tres adolescentes, marginados por sus compañeros de instituto, deciden dar un vuelco a su gris existencia y alcanzar la notoriedad. Para ello idean un macabro plan consistente en llevar a cabo una masacre en su escuela. Mientras preparan la matanza, toparán con algo mucho más oscuro y perverso que sus propias y sanguinarias ideas.

An American Terror es, en esencia, un pastiche de mil pares de narices. El arranque es estremecedor y toca directamente la fibra de un problema enquistado, desde hace ya muchísimo tiempo, en la sociedad norteamericana: el derecho a poseer armas y como consecuencia de ello la facilidad con la que un par de chalados pueden armarse hasta los dientes, salir a la calle, y perpetrar una matanza que dé la vuelta al mundo y les convierta en auténticas celebridades. Los protagonistas adolescentes de An American Terror sienten esa necesidad de dar un vuelco a sus deprimentes existencias y planean, hasta el último detalle, una matanza con la que vengar los abusos y vejaciones a los que son sometidos a diario. Hasta ese preciso instante la película de García nos remite a obras que bien pueden resultar tan serias o comprometidas como el Elephant de mi odiado Gus Van Sant (lo del remake de Psicosis no te lo perdonaré nunca) o el excelente documental de Michael Moore Bowling For Columbine; o bien pueden transitar por una vía más exploit como la tomada por el inefable Uwe Boll en su magistral Rampage.

Lo mejor: Ser una de las propuestas de terror juvenil más desvergonzadas y divertidas de los últimos tiempos.

Lo peor: El WTF que provoca la película... puede que no sea del gusto de muchos de vosotros.


Wolfcop

"Auuu, auuu", suenan las sirenas

Wolfcop

No resulta extraño para Lou, un buen policía aunque algo borracho, despertarse en lugares extraños sin saber como llegó allí. Pero esta vez es algo muy diferente: lo que le rodea parece la escena de un crimen, sus sentidos están al rojo vivo y su pelo… ¡su pelo no quiere dejar de crecer!

Vale, tenemos un póster súper cool, al más puro estilo retro, diseñado por “The Dude Designs”; tenemos una “tag line” demoledora: “Wolfcop es como Harry el Sucio pero más peludo”; tenemos unas imágenes promocionales y un tráiler que se toman poco en serio; tenemos unos efectos especiales que coquetean con el ridículo más absoluto; tenemos un actor principal, Leo Fafard, que tiene más experiencia como operador electricista que como actor; tenemos un director y guionista cuyo trabajo más destacado, de los pocos que tiene, es “13 Eerie”, una cinta de zombies que ha pasado sin pena ni gloria; tenemos una producción íntegramente canadiense, un país más extraño que la tarta de queso… las señales no podrían ser más halagüeñas, si de lo que se trata es ver una película casposa. Pero, pero, ¡pero es que además el protagonista es un “poli hombre lobo”!

Escape from tomorrow

Disney es una puta locura

Escape from tomorrow

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  • Título original: Escape from tomorrow
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Randy Moore
  • Intérpretes: Roy Abramsohn, E. Schuber, K. Rodriguez
  • Argumento: En un mundo de castillos falsos y roedores antropomórficos, comienza la batalla épica de un padre desempleado que se obsesiona por perseguir a dos lolitas francesas.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Escape from tomorrow

Como bien apuntaba cierto lector de Almas Oscuras, el cual me recomendó fervientemente esta curiosa experiencia, Escape from tomorrow es un experimento. Ciertamente no sé muy bien qué decir acerca de Escape from tomorrow, primordialmente porque considero que ni ella misma sabía qué demonios estaba contando. Lisa y llanamente creo que todos los implicados en la película se dejaron guiar por la inspiración, o mejor dicho, por la parodia; y en cierto modo creo que el espectador que se engancha a Escape from tomorrow y disfruta de ella lo hace por esa misma razón, porque básicamente la película hace lo que le sale de los bombos. Escape from tomorrow es una película irreverente por naturaleza. He disfrutado de Escape from tomorrow, lo admito. En realidad pocas veces consigo disfrutar con productos de semejante catadura, sobre todo porque me gusta tomarme en serio este tipo de cine y comerme el coco de vez en cuando; pero por norma general, cuando veo que las producciones optan por saltarse las normas sin una razón de peso que justifique esa decisión, entonces lo único que logran es aburrirme de manera ostentosa. Sin embargo, en esta ocasión, reconozco que había cierta afinidad con la propuesta y una especial curiosidad por ver el resultado final. Estamos ante una comedia eufemística de principio a fin a la que le encanta indignar al espectador por medio de un vacile que, adelanto, requiere del mismo (del espectador) un estómago altamente especializado y preparado - algo que, contrariamente a lo habitual, me causó cierto deleite – .

Como apuntaba anteriormente, Escape from tomorrow es una película hecha para entretener y reírse por medio de un humor francamente absurdo. La historia parte de una premisa sugerente como es la de “El Día Disney del Padre”, que como nos podemos hacer una idea no es ni tan feliz, ni tan emocionante como cabría esperar. De manera que en este especial “Día Disney del Padre” estaremos acompañados de pequeñas historias como la del prepúber deseoso de arrancarle la cabeza a Mickey o dispuesto a ir a la atracción de Buzz Lightyear y cargarse algo con el láser espacial… un objetivo que, por infortunios de la vida, nunca llegamos a ver cumplido. Lo que es obvio es que, en su conjunto, Escape from tomorrow ha sabido encauzar adecuadamente la historia al decantarse, en todo momento, por la comedia y evitar, de esta manera, convertirse en el mayor saco de basura del siglo. Así que solo puedo decir una cosa: enhorabuena. Porque sospecho que con otro planteamiento distinto habría dado verdadero pavor finalizar un visionada de semejantes características.

Lo mejor: Es entretenida y paródica, y a pesar de sus fallos, me llevo una buena sensación. Justo lo que se esperaba de ella.

Lo peor: El guión – si es que acaso había uno - es patata de la buena. Es muy banal.