Zombie Fight Club

Única norma del club... reventarle la cabeza al zombi

Zombie Fight Club

Final de siglo. Un edificio plagado de crimen situado en un rincón perdido de la gran ciudad. Todos en el edificio se han convertido en zombis. Tras la muerte de su novio en un ataque zombi, Jenny tiene el reto de sobrevivir en medio del apocalipsis. Con el fin de seguir con vida, lucha junto a Andy para lograr escapar. Pero el caos se ha desatado en la ciudad, y su profesor de química, antes un hombre amable y afectuoso, es ahora el cruel, vicioso y egoista líder de una horda de zombis. Policías y presos se enfrentan a los zombis en un juego a muerte. Ahora que el orden ha perecido, ¿serán capaces los humanos de afrontar un nuevo siglo de su historia?. Un mundo de incertidumbre les aguarda: ¿esperanza? ¿o muerte?

Tras esta confusa sinopsis (realmente no tengo claro si originalmente es así de confusa o si mi traducción apesta) se esconde Zombie Fight Club, película del taiwanés Joe Chien, que hace unos años ya tuvo sus más y sus menos con el subgénero zombi en Zombie 108. Viendo el primer tráiler de Zombie Fight Club, y dejando a un lado la mencionada sinopsis y las referencias a la obra de culto de David Fincher (El club de la lucha, 1999), lo que nos ofrecerá Zombie Fight Club parece muy claro: acción, zombis y artes marciales. La verdad es que con estas locuras asiáticas uno no sabe nunca muy bien qué esperar, pero también es cierto que el tráiler de Zombie Fight Club tiene muy buena pinta. Os dejo la lista de intérpretes porque, por lo visto, son nombres importantes en el cine de acción de Hong Kong (yo no les conozco de nada): Andy On, Philip Ng, Michael Wong, Terence Yin, Candy Yuen y Derek Tsang. Zombie Fight Club se estrenará en Hong Kong en Halloween. Ahora sí… ahí va el tráiler.

Jessabelle

¿Y si no pudieses huir?

Jessabelle

Volviendo a su casa de la infancia en Luisiana, para recuperarse de un accidente de tráfico horrible, Jessabelle se encuentra cara a cara con un espíritu atormentado que ha estado buscando su regreso y no tiene intención de dejarla escapar.

Otra de fantasmas, y van… aunque en este caso, al situarse la trama en la atmosférica Luisiana y con dejes de vudú en su historia, quizás consigamos dar con la mezcla adecuada frente a la decena de títulos que inundan el mercado actualmente. Sin ir más lejos, se pueden entrever ecos de “The Haunting in Connecticut 2” en “Jessabelle”. Uno no quiere meterse en la eterna polémica de si hay que dar prevalencia a la originalidad, a la sorpresa frente al acabado final, al poder de sus imágenes. Cuando hablamos de películas comerciales, estrenadas sin problemas en salas de cine, parece que quizás debamos apuntar hacia la calidad de su guión, pues la de sus valores de producción se sobreentiende, pero al cine vamos, al fin y al cabo, a divertirnos. Puede que unos cuantos intelectuales de medio pelo busquen a Jodorowsky en cada nuevo director con pantalones de pitillo, aunque divertir al espectador medio, entre los que se cuenta el grueso que da de comer a los estudios de cine, no incluye discursos existencialistas de dos horas. Por ello, quizás no debamos pedirle a “Jessabelle” más de lo que ofrece su tráiler: tópicos a porrillo arropados con una bonita fotografía y cierta dignidad fílmica. Por ejemplo lo que ofrecía “Sinister”, cinta que a pesar de olerse cada pequeño paso que da, funciona muy bien a un nivel básico.

As Above, So Below

Exploradores atontados

As Above, So Below

Miles de enrevesadas catacumbas se encuentran por debajo de las calles de París, el hogar eterno de innumerables almas oscuras. Cuando un equipo de exploradores se adentra en el laberinto formado por los viejos huesos, con objeto de encontrar un legendario tesoro, descubrirán el oscuro secreto que se encuentra dentro de esta ciudad de los muertos.

John Erick Dowdle, director de “Devil”, “Quarantine” y “The Poughkeepsie Tapes”, vuelve a formar equipo con el guionista de “Quarantine” y “The Poughkeepsie Tapes”, con el apoyo de una productora fuerte, Legendary Pictures, y una distribuidora que no lo es menos, Universal. Se la juegan a muerte apostando por el formato que tan buenos resultados ofrece en taquilla a un bajo coste: el mockumentary, uno llamado “As Above, So Bellow”, y que por cierto pinta muy bien. Hace poco un lector o lectora me recriminaba que hablase con cierto desprecio del dichoso formato, y lo hacía desde una perspectiva equivocada a mi juicio: la idea de que ensalzar otras obras, en su ácido ejemplo “The Orphan Killer”, me hace odiar el falso documental porque sí. Pues lamento decirle que a mí me gusta lo que me gusta y lo demás no, ¿a qué es decir poco? Bien, eso es lo que tienen las opiniones, su condición de ser papel mojado.

No obstante, e intentando aclarar que mis “desprecios” se lo ganan obras mediocres o el abuso de un estilo que necesita ser tomado a sorbos y no a tragos, hoy me gustaría hablaros de esta producción comercial que parece tocar las teclas adecuadas, tras ver su tráiler entran ganas de compararla con una obra magnífica, aunque algo efectista, como “Grave Encounters”.

Perra Bruja

Tetas, vapor y sangre

Perra Bruja

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Perra Bruja

Un gimnasio se ve asolado por extraños accidentes provocados, presuntamente, por el alma condenada de la ex mujer del dueño. Mientras la verdad se descubre, los usuarios del local ponen a punto sus esculturales cuerpos.

¿Qué puede ofrecer una película que comienza mostrando una de las tormentas eléctricas más falsas de toda la historia del cine? Añadamos a esta pregunta el hecho de que semejante producto incluye altas dosis de desnudos integrales, para todos los gustos masculinos, y un estilo de película gore barata, agitada la mezcla en la coctelera del slasher más infame de finales de los ochenta. Un servidor esperaría, cuando menos, pasar un buen rato, sabedor de que disfrutará tanto de un argumento cogido con pinzas, como de un desarrollo narrativo y técnico digno de un telepredicador norteamericano. Por no hablar de las actuaciones, porque seguro que semejante joyita está protagonizada por algún actor de tercera, inexpresivo cual maniquí, y por decenas de secundarios ineptos como ellos solos. Espera, que además la acción se sitúa en un gimnasio dotado con un ordenador salido de la peor pesadilla de Kubrick. Si alguien me asegura que además la película está enfocada al horror sobrenatural, a lo mejor expolia la conocida escena final de “Carrie” sin pudor alguno, me da un ataque de goce casposo…

¡Pues así es amigüitos! “Perra Bruja”, traducción directa del título original de la que finalmente se ha llegado a conocer en todo el mundo como “Death Spa”, es uno de esos bodrios más que adecuados para maratones nocturnas de cine basura con los amigos o para realizar experimentos visuales con sustancias psicotrópicas.

Lo mejor: Desnudos integrales, gore barato, personajes estúpidos, comedia involuntaria... ¡contiene todos los ingredientes de una buena película casposa!

Lo peor: Es tan confusa, sufre de tan penosa narración, la edición hace aguas de una forma tal que a veces cuesta saber que estamos viendo.