Harbinger Down

¡Qué cosas!

Harbinger Down

Varios estudiantes embarcan en el Harbinger, un barco pesquero, para estudiar los efectos del calentamiento global en la población de orcas del Mar de Bering. Cuando el navío se encuentre con los restos de una sonda espacial rusa las cosas se pondrán más peligrosas que un baño de sol bajo el agujero de la capa de ozono. Al parecer los rusos experimentaron con tardígrados, organismos microscópicos de reconocida resistencia a condiciones extremas, por lo visto quisieron llevar sus límites un poco más allá exponiéndolos a fuertes dosis de radiación espacial. Obviamente las diminutas criaturas sobrevivieron, pero no sin sufrir mutaciones.

Con los restos de la sonda a bordo del barco, los organismos congelados durante varias décadas encontrarán el calor necesario para crecer e infectar a otros seres vivos. ¿Sera este el fin de la tripulación del Harbinger?

Nuestro buen amigo Upiri nos llamó la atención sobre una nueva producción que vuelve a traer a la palestra el genial remake dirigido por John Carpenter en 1982. Como grandes admiradores de “La Cosa” nos pusimos tras la pista de esta “Harbinger Down” que, fuertemente influenciada por la obra del maestro del horror, ha estrenado tráiler tras su exitosa campaña de financiación en kickstarter. La película del debutante Alec Gills intentará situarse por delante de las agridulces “The Thing” (2011) y “The Station”, que aunque perfectamente disfrutables se quedan un paso atrás de lo que deberían haber sido, y promete hacerlo gracias a la experiencia de su creador en el área de efectos especiales. Su currículo recorre desde “Aliens” hasta “Skyline”, pasando por “Una Pandilla Alucinante” y un montón de películas que destacan por sus maquillajes, efectos prácticos y maquetas animatrónicas. Precisamente donde “Harbinger Down” promete lucir fuerte.

Delivery

Paranormal Paternity

Delivery

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Delivery

La saturación del género found footage es cada vez más evidente. Este nuevo sistema de narrar historias es tan asequible para los cineastas con pocos medios como tedioso es, para los aficionados, encontrar constantes repeticiones de un tema sin que, en la mayoría de los casos, se aporte nada nuevo. Ya he perdido la cuenta de la cantidad de cintas que he visto de investigadores que pasan la noche en una casa encantada, o de familias que colocan video vigilancia para ver qué demonios sucede en sus dormitorios, o de grupos de amigos que graban su excursión al campo y terminan registrando sus propias muertes. Y es que cuando un film hace un poco de ruido enseguida aparecen por detrás una legión de tramas similares que aprovechan la ola para lograr cierta repercusión.

Paranormal activity (que a su vez es heredera de la poco conocida Ghostwatch) abrió la veda al horror doméstico en formato doméstico y en sucesivas entregas terminó de auto fagocitar su frescura convirtiéndose en un plagio de ella misma. Pues bien, Delivery sigue la senda de ésta en una cinta de terror de baja intensidad y que asusta más por nuestra propia programación mental que por el terror que tratan de transmitir sus imágenes.

Rachell (Laurel Vail) y Kyle (Danny Barclay) han decidido participar en un nuevo reality y compartir la experiencia de su futura paternidad con un equipo de televisión que va a registrar todos sus pasos a lo largo de los siguientes 9 meses. Desgraciadamente, Rachell falleció en extrañas circunstancias tras dar a luz. El programa ha decidido mostrar los acontecimientos y las sombras que rodearon a esta gestación mediante la emisión de un resumen de los pasos del matrimonio desde el comienzo a su terrible conclusión.

Lo mejor: una secuencia de 2 segundos que te deja helado. Buena sensación de realidad.

Lo peor: Demasiado correcta y cotidiana.


Bikini Swamp Girl Massacre

Troma vuelve a la carga

Bikini Swamp Girl Massacre

Bikini Swamp Girl Massacre está basada en la historia real contada por la única superviviente de un grupo de hermosas y jóvenes mujeres que abandonaron la jungla de asfalto de South Beach para adentrarse en las marismas de la selva, donde fueron masacradas brutalmente por un espíritu guerrero llamado Coo-Wah-Chobees. Las chicas cayeron una tras otra… y el guía turístico, aparentemente inocente, no juega limpio. Una valiente conejita de playa arriesga su vida escapando a través de la selva, sabiendo que la compañía de serpientes y caimanes es más segura que la del espíritu Coo-Wah-Chobee.

Aidan Dillard, un tipo que se define a sí mismo como un artista y director de cine independiente conocido por su surrealista sentido del humor y por el estilo camp de sus producciones de bajísimo presupuesto, es el director de Bikini Swamp Girl Massacre, una serie B/Z que asalta el mercado DVD USA bajo el sello de la mítica Troma. Una seña de identidad (la de Troma) que hace unos cuantos años nos hubiera puesto a muchos de nosotros los dientes largos, pero que hoy en día dudo de si la mera huella tromática surge algún efecto. Aunque justo es recordar que uno de los último éxitos de la Troma ha sido la genial Father’s Day. Sea como sea este Bikini Swamp Girl Massacre creo que no engaña a nadie. Cine cutre y de bajo presupuesto repleto de chicas guapas en bikini, escarceos lésbicos, unas gotitas de sangre un supuesto monstruo acosador, cocodrilos… Para los que ya tenemos una edad y empezamos a recordar cualquier tiempo pasado con una elevada dosis de nostalgia, supongo que Bikini Swamp Girl Massacre no logrará hacernos olvidar aquellas divertidas veladas con nuestro querido Toxie o el Sgt. Kabukiman; pero haremos un esfuerzo, aparteremos por un momento la nostalgia, pondremos las cervezas a enfriar, e intentaremos, al menos, reirnos un poquito con esta “masacre de las chicas en bikini del pantano”.

Equinox

La abuelita de Evil Dead

Equinox

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Equinox

De visita a la cabaña que el profesor Waterman ostenta en unas remotas montañas, cuatro jóvenes celebran un picnic que acaba por verse relacionado con un extraño libro, al parecer causante de una brecha entre este mundo y el infierno. Tentáculos, gorilas mutantes, gigantes de color verde que reparten sopapos en lugar de maíz, posesiones demoniacas, símbolos arcanos y el guardabosques del Infierno os esperan detrás del equinoccio.

De nuevo nos adentramos en el mundo de las rarezas cinematográficas desempolvando una de esas obras que con los años ha cosechado el renombre que le fue esquivo el día de su estreno. “Equinox” data de 1967 como cortometraje, aunque su estreno como largometraje se produjese tres años después en decenas de “drive-in”s norteamericanos. Dicho corto fue creado de forma artesana por un grupo de amigos: Dennis Muren, David Allen y Jim Danforth, los cuales recopilando poco más de seis mil dólares quisieron experimentar en el campo de los efectos especiales con la animación, los trucajes y todo lo que se pudiera al alcance. Unos visionarios, sin duda, pues durante las dos décadas siguientes este grupo de artistas ha participado en las áreas técnicas de casi cualquier película fantástica que podáis imaginar: Desde “Furia de Titanes” hasta “Terminator 2”. Los muchachos, guiados por Jim, el único que tenía una firme experiencia a la fecha, consiguieron hasta colocarse en “Industrial Ligh & Magic”, casi nada. En otras cuestiones, como fotografía, guión o dirección fueron alternándose los roles con otros colegas, tomando una relevancia crucial Mark Thomas McGee (malogrado de tal forma tras este prometedor arranque que acabó escribiendo patrañas como “Sorority House Massacre II”), logrando un producto que consiguió atraer, recordemos que “Equinox” era en este punto sólo un cortometraje, la atención de una pequeña compañía dispuesta a completar el metraje hasta obtener un producto distribuible. ¡Corcho, si hasta el distribuidor rodó material adicional!

Lo mejor: Las ideas que subyacen tras esta película podríamos entenderlas como germen de obras de culto como "Posesión Infernal" o "En la Boca del Miedo". A su manera preconiza el terror sobrenatural de los ochenta.

Lo peor: La presentación no deja de ser algo pobre y llena de un espíritu "beatnik"/psicodélico bastante infantil cuarenta años después. Amén de unas actuaciones ridículas.