Big Bad Wolves
Los maníacos solo temen a los maníacos

- Título original: Big Bad Wolves
- Nacionalidad: Israel | Año: 2013
- Director: Aharon Keshales, Navot Papushado
- Guión: Aharon Keshales, Navot Papushado
- Intérpretes: Guy Adler, Lior Ashkenazi, Dvir Benedek
- Argumento: Había una vez una pequeña niña de cabellos dorados a la que le encantaba jugar al escondite, un día con lobos quiso jugar y como penitencia su cabeza se dejo amputar.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 4.5/5

Con motivo del estreno de Big Bad Wolves en España, reeditamos la reseña de la película publicada originalmente el 29 de septiembre de 2013.
¿Qué esperar de la que muchas voces señalaban como una de las mejores películas del año? Nadie se imagina la cantidad de veces que me hice esta pregunta antes de ver Big Bad Wolves. Cuando comentamos una película de la talla de Big Bad Wolves (ganadora en diversos festivales, como por ejemplo el Fantasia International Film Festival), generalmente tendemos a malcriar al espectador aumentándole esas odiosas expectativas – siempre y cuando el autor sea partidario de ésta, evidentemente – sin percatarnos en las consecuencias que ello conlleva, y que casi siempre culminan por incitar a los lectores a “recriminar” la crítica, puesto que en esta vida hay gustos y decepciones de toda clase. Yo, como hago siempre, no pretendo engañar a nadie, ni tampoco faltarle el respeto a mi propio criterio, y por lo tanto diré, en primera instancia, que el éxito de Big Bad Wolves no siempre estará garantizado. Empero cercioraré dos cosas más: la primera es que lo que se propone Big Bad Wolves no dista de todas aquellas películas sobre venganzas y pedofilia que hemos visto en ocasiones anteriores (tales como “Asesinato en 8 mm”, “7 days”, “Snowtown”… etcétera); y lo segundo, es que se trata de un ejercicio cinematográfico excelente.
Es inevitable no tener dudas o sentirse desubicado cuando la expectativa que arrastras a la hora de ver una película mide lo mismo que un rascacielos, y no negaré que hubo un par de momentos en los que miré a la pantalla decepcionado. Pero por suerte para mí supe pillar la donosura del juego con celeridad pasada la primera media hora. Entonces sí que tuve la oportunidad de recostarme en mi asiento, sonriente…, la cosa había dado un giro copernicano. Y ésa es la principal razón por la que no le he dado a Big Bad Wolves la máxima nota, precisamente porque la excelente película de Aharon Keshales y Navot Papushado espera con demasiada latencia al espectador bajo un ritmo algo vago – que no extremadamente lento…, en realidad ni siquiera lento – y eso le impide llegar a la deseada perfección. No es hasta bien entrados en la película cuando uno capta cuál es la trama que está siguiendo, y es entonces cuando uno empieza a ser consciente de la volátil bomba de relojería que tiene deslizándose entre las palmas de las manos: tic, tac, tic, tac… Dicho esto podríamos sucintarlo diciendo que Big Bad Wolves se mueve sigilosamente, quizá demasiado (lo que pretendo decir es que de su ritmo dependerá la parcialidad de todo su éxito, es el contrapunto crucial de la película), pero cuando ataca muerde donde más duele y con sangre de por medio.
Lo mejor: Todo. Es una ganadora, tanto como cuando quiere hacer reír, como cuando quiere ir a matar. Difícilmente podrá ser superada, es una cinta de la que sus creadores.
Lo peor: Me parece descarado responder a esto.


