Big Bad Wolves

Los maníacos solo temen a los maníacos

Big Bad Wolves

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Big Bad Wolves

Con motivo del estreno de Big Bad Wolves en España, reeditamos la reseña de la película publicada originalmente el 29 de septiembre de 2013.

¿Qué esperar de la que muchas voces señalaban como una de las mejores películas del año? Nadie se imagina la cantidad de veces que me hice esta pregunta antes de ver Big Bad Wolves. Cuando comentamos una película de la talla de Big Bad Wolves (ganadora en diversos festivales, como por ejemplo el Fantasia International Film Festival), generalmente tendemos a malcriar al espectador aumentándole esas odiosas expectativas – siempre y cuando el autor sea partidario de ésta, evidentemente – sin percatarnos en las consecuencias que ello conlleva, y que casi siempre culminan por incitar a los lectores a “recriminar” la crítica, puesto que en esta vida hay gustos y decepciones de toda clase. Yo, como hago siempre, no pretendo engañar a nadie, ni tampoco faltarle el respeto a mi propio criterio, y por lo tanto diré, en primera instancia, que el éxito de Big Bad Wolves no siempre estará garantizado. Empero cercioraré dos cosas más: la primera es que lo que se propone Big Bad Wolves no dista de todas aquellas películas sobre venganzas y pedofilia que hemos visto en ocasiones anteriores (tales como “Asesinato en 8 mm”, “7 days”, “Snowtown”… etcétera); y lo segundo, es que se trata de un ejercicio cinematográfico excelente.

Es inevitable no tener dudas o sentirse desubicado cuando la expectativa que arrastras a la hora de ver una película mide lo mismo que un rascacielos, y no negaré que hubo un par de momentos en los que miré a la pantalla decepcionado. Pero por suerte para mí supe pillar la donosura del juego con celeridad pasada la primera media hora. Entonces sí que tuve la oportunidad de recostarme en mi asiento, sonriente…, la cosa había dado un giro copernicano. Y ésa es la principal razón por la que no le he dado a Big Bad Wolves la máxima nota, precisamente porque la excelente película de Aharon Keshales y Navot Papushado espera con demasiada latencia al espectador bajo un ritmo algo vago – que no extremadamente lento…, en realidad ni siquiera lento – y eso le impide llegar a la deseada perfección. No es hasta bien entrados en la película cuando uno capta cuál es la trama que está siguiendo, y es entonces cuando uno empieza a ser consciente de la volátil bomba de relojería que tiene deslizándose entre las palmas de las manos: tic, tac, tic, tac… Dicho esto podríamos sucintarlo diciendo que Big Bad Wolves se mueve sigilosamente, quizá demasiado (lo que pretendo decir es que de su ritmo dependerá la parcialidad de todo su éxito, es el contrapunto crucial de la película), pero cuando ataca muerde donde más duele y con sangre de por medio.

Lo mejor: Todo. Es una ganadora, tanto como cuando quiere hacer reír, como cuando quiere ir a matar. Difícilmente podrá ser superada, es una cinta de la que sus creadores.

Lo peor: Me parece descarado responder a esto.


Styria

Amor requiere sacrificio

Styria

En 1989, una enajenada joven de 16 años llamada Lara Hill (Eleanor Tomlinson) se adentró junto a su padre (Stephen Rea), un historiador de arte, en un abandonado castillo atravesando la “Cortina de Hierro”. De un acccidente de coche en las afueras del castillo surge la enigmática y bella Carmilla (Julia Pietrucha). Es entonces cuando las dos jóvenes inician una relación tóxica; pero cuando Carmilla desaparece misteriosamente, las heridas mentales de Lara erupcionarán en una pesadilla viviente que consume desde años a la ciudad de Styria.

Hay una cosa que, de entrada, adoro de Styria, y es que un proyecto de esta naturaleza “requiere arriesgarse”; y eso, en cierto modo, suele demostrar la pasión y el esfuerzo que uno pone en el trabajo que realiza. Mauricio Chernovetzky y Mark Devendor afirman ser dos grandes fanáticos de la obra de Le Fanu, Carmilla, novela que inspira la película que hoy nos ocupa. Una obra literaria que he defendido a capa y espada en varias ocasiones y que dio orígen a la que actualmente es una de mis películas favoritas de comienzos de los 70: Lemora, un cuento sobrenatural. En conclusión, era prácticamente inevitable que me fijara en Styria. Sin embargo esa fijación personal por la obra de Le Fanu también comporta un riesgo: suelo mostrarme, quizás, demasiado exigente con este tipo de producciones. No obstante intuyo que Styria propone otro tipo de giros a los habituales cuando se trata de adaptar Carmilla. Más allá de la inocencia corrompida por un ente oscuro y sensual, Styria parece decantarse por el terror psicológico de una mente inestable y lo dificultoso de convertirse en una mujer en un momento insano y tenebroso, cuyas reminiscencias dieron lugar a grandes clásicos del género de casas encantadas como The Innocents. Es posible que esta perspectiva que parece tomar Styria reste parte de esa potencia sexual, lésbica y explícita que contenía la obra de Le Fanu (recordemos que la película de Richard Blackburn, Lemora, fue censurada por contener una escena sexual lésbica con una menor de edad), lo que no implicaría un inconveniente en sí mismo siempre y cuando se supla con ingenio, sagacidad y se sepa sugerir lo debido (véase la propia Lemora, cuya escena sexual anteriormente mencionada jamás vió la luz, y sin embargo la película sigue siendo una genialidad con todas las letras).

Treehouse

De adolescente a superviviente

Treehouse

La joven Elizabeth llega a casa para ser testigo del secuestro de su hermano pequeño. La persecución que emprenderá se convertirá pronto en su propia desaparición, la que da comienzo a la paranoia y el miedo en la comunidad local. Ante los avistamientos de extrañas figuras humanoides entre los bosques y el secuestro y mutilación de animales, el pueblo decide imponer el toque de queda. Una restricción que terminan rompiendo los hermanos Killian y Crawford, que, ávidos por citarse con unas jovencitas, se adentran en la casa de un árbol para dar con una aterrada Elizabeth, y dar inicio así a una carrera por la supervivencia de los tres.

“Treehouse” sería una co-producción entre Estados Unidos e Inglaterra que anda actualmente en post-producción, pero avanzando terreno en el mercado de Cannes buscando potenciales compradores dispuestos a distribuirla. Por lo que podemos deducir de su sugerente sinopsis y su tráiler, andamos tras la pista de un thriller adolescentes con altas dosis de horror sobrenatural, aunque un servidor prefiere mantener un punto de escepticismo porque sus ambiguas imágenes todavía no han revelado el meollo del asunto. ¿Quiénes o qué son los secuestradores y acosadores de adolescentes? La ambientación oscura, y claramente deudora del cine de terror “juvenil” de los ochenta, augura algo medianamente potable, otra cosa es saber que su director, Michael Bartlett, se ha rodeado de escritores y actores noveles para su última producción. Este hecho nos deja algo fríos, a lo que hay que añadir que la carrera del citado director no es para tirar cohetes: “The Zombie Diaries 1 y 2”, “The Paranormal Diaries”; este es todo su bagaje, lo cual no parece muy buena carta de presentación.

Sea como sea, la estética exhibida por el tráiler tiene la calidad mínima que hay que exigir a una producción de serie b, aunque algunos piensen lo contrario, como aficionados no podemos tragarnos cualquier bodrio mal realizado. De momento nos quedamos con el misterio que rodea a esos cadáveres colgando de un árbol, pese a saber a poco.

El Torreón de las Muñecas

Salem no queda tan lejos

El Torreón de las Muñecas

Ricardo y Silvia son dos reporteros que preparan un reportaje sobre el Síndrome de Diógenes. Una de sus visitas incluye Barcelona, y más concretamente un viejo edificio coronado por un lúgubre torreón. Allí conocerán a Antonia y empezará el horror; un horror que bebe de las turbias aguas de la brujería, la magia negra y lo ancestral.

Cuando un amigo me pidió que reseñase “El Torreón de las Muñecas” no las tenía todas conmigo. Hace años que apenas leo algo que no se haya escrito antes de la década de los 50, y principalmente de origen norteamericano. Con lo cual, acometer la lectura de una novela moderna y de origen español se presuponía como una especie de tortura particular.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, la obra de Guillermo Tato me ha hecho acordarme del maravilloso refrán: “rectificar es de sabios”. Tengo que tragarme mi primera impresión y reconocer lo amena y divertida que ha resultado la experiencia con el debut de este escritor alicantino, curtido en el mundo de la televisión y el cine. Apunto que este último dato no es nada baladí, pues su novela presenta características muy cercanas a cualquier guion de cine al uso, especialmente en lo que refiere al planteamiento visual de cada escena.