Los Invasores del Abismo

Homenaje a la italiana

Los Invasores del Abismo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Los Invasores del Abismo

Siempre ha habido países que no han tenido reparos en copiar beneficiarse del tirón mundial de ciertos géneros, creando sus propias versiones. En algunos casos el plagio es tan evidente que se utiliza hasta metraje robado de las originales, como en las Star Wars turcas, y en otras la realidad es simplemente el olfato para los negocios de varios cineastas, que perciben un público aficionado al cine que no se ve jamás saciado. Indiscutiblemente, la nación especialista en sacar tajada de esos álgidos momentos de determinados géneros es la transalpina, que ya muy pronto comenzó a despuntar en este particular campo con el nacimiento de los spaghetti western a mediados de la década de los sesenta.

Muy a finales de la década siguiente, otra generación de avispados guionistas y astutos directores empezó a especializarse en imitar el cine violento e impactante que salía de América y otros países de habla inglesa como Australia. El terreno ya había sido convenientemente allanado por otros talentosos compatriotas italianos como Mario Bava, Dario Argento o Lucio Fulci, y el mundo ya miraba al país en forma de bota como una potencia a tener en cuenta en el emergente cine de acción, suspense y terror. El mayor golpe de efecto llegó con la impactante Holocausto Caníbal, una vuelta de tuerca al subgénero canibalístico que ellos mismos habían puesto de moda.

Lo mejor: Entrañable sabor a cutre.

Lo peor: La falta de lógica en todo puede airar a más de uno.


Phobia

Celda mental

Phobia

Jonathan MacKinlay es un hombre atrapado dentro de su casa por culpa de la agorafobia causada tras un accidente de coche que segó la vida de su esposa; desde entonces su existencia ha sido reducida a una repetición monótona de días idénticos. A medida que su miedo y odio hacia sí mismo va aumentando, una avalancha de visiones horripilantes y retorcidas empieza a roer su última pizca de cordura. ¿Son estas visiones espantosas demonios privados… o es en realidad víctima de una macabra entidad real?

Fobia sería cuando un miedo psicológico se vuelve tan virulento e intenso que el mismo se llega a considerar patológico. Así que todos vivimos al borde de la fobia, de ser controlados por nuestra mente irracional y vernos convertidos en idiotas balbuceantes. Todos tenemos miedo y debemos saber convivir con ellos…
Todo lo contrario que el protagonista de “Phobia”, anteriormente conocida como “Alone”; Jonathan un tipo superado por su miedo a salir al exterior, una extrema agorafobia nacida tras el accidente de coche que se llevó a su mujer. Obviamente, pasar tanto tiempo a solas encerrado afectaría hasta al hombre más estoico de la tierra, de tal manera que el pobre comienza a perder la chaveta. Lo que para él es malo, para nosotros resulta cojonudo, pues supone la excusa perfecta para que Rory Abel debute en el mundo del largometraje contándonos las aventuras y desventuras mentales de Jonathan. Y lo hace usando como herramienta el terror psicológico y un presupuesto ridículo (150.000 dólares).

Matar o no matar, éste es el problema

El último gran actor

Matar o no matar, éste es el problema

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Matar o no matar, éste es el problema

Edward Lionheart, Vincent Price, es un reputado actor pasado por alto durante la adjudicación de los Premios de la Crítica, a pesar de producir una brillante temporada de obras de Shakespeare. Después de enfrentarse al Círculo de la Crítica, un intento suicida acaba con sus huesos en el Támesis. Convirtiéndose en un moderno fantasma de la ópera, pero bastante más atractivo, que intentará tomarse una poética y sangrienta venganza sobre aquellos que lo repudiaron.

Cuando me senté delante del ordenador para escribir esta reseña, tenía la intención de escribir una especie de homenaje a la figura de un gran actor como lo fue Vincent Price, icono del género de terror e intérprete polifacético con una deslumbrante personalidad transmitida a cada uno de sus personajes. Sin embargo, hablar al tuntún de un caballero sobre el que se han vertido litros de tinta, amén del profundo destripe alrededor de sus películas señeras, flaco homenaje me parecía frente al valor intrínseco de sus interpretaciones inmortales, más si cabe desde el desconocimiento e incapacidad de síntesis que caracterizan a este que suscribe. Así que me limitaré a recomendaros el visionado no solo de “Matar o no matar, éste es el problema” (“Theatre of Blood” en su Inglaterra natal), sino de toda su filmografía terrorífica, que incluye títulos de prestigio como “The Fly”, “El Abominable Dr. Phibes”, “La Caida de la Casa Usher” o “Los crímenes del Museo de Cera” (y “Laura” si os gusta el cine noir de calidad). Quizás el primo pobre de otras leyendas del calibre de Peter Cushing o Christopher Lee, sobre todo por su tendencia a terminar en cintas de presupuestos muy ajustados, pero es imposible negar su valía como actor, además de ser un reconocido “gourmet” y “gentleman” (¡llegaron a editarse libros de cocina con sus consejos!).
Tomen nota las nuevas generaciones: su asociación con Roger Corman, en la famosa serie de adaptaciones de Poe, desafiará al tiempo como un testamento de horror gótico imperecedero.

Lo mejor: Vincent Price y sus pequeñas "obras de teatro".

Lo peor: El desfase estético y lo obvio de su guion.


Lucy

aLUCYna... y sigue aLUCYnando

Lucy

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DIVERSIÓN:
TERROR:
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  • 3/5

Lucy

La trayectoria del director Luc Besson ha sido irregular durante la última década. Un director que empezó su carrera pisando fuerte con títulos como León, Nikita y El Gran Azul, a los que le siguieron otros bastante interesantes como Subway o El Quinto Elemento, pero que tuvo luego un bajón pronunciado con producciones cuya calidad estaba muy por debajo de los films mencionados. Dentro de este último grupo podemos recordar títulos como Juana De Arco, Adele y el Misterio de la Momia, o la reciente y fallida Malavita. Ahora, lo nuevo de Luc Besson se titula Lucy, y a continuación veremos que nos trae de bueno o de malo la nueva película de uno de los directores de cine francés, junto a Jean Pierre Jeunet, que logró atraer mi atención en la década de los 90 (y finales de los 80), donde encontramos sus mejores y más interesantes obras.

La trama de Lucy nos lleva, a través de apenas unos 90 minutos de duración estándar, hacia un cine que no resulta en absoluto novedoso: humanos que adquieren capacidades que están por encima de sus posibilidades e incluso de su propia naturaleza (superpoderes), sin duda una premisa muy habitual en el cine de superhéroes. Basta recordar como una persona que provenía de un lejano planeta y que tan solo sucumbía al poder de la kryptonita, se paseaba volando libremente por nuestro mundo. Otro podía dar enormes saltos y lanzar telas de araña tras ser picado por una araña radioactiva; mientras que un abnegado científico se volvía prácticamente invulnerable, rocoso y de color verde debido a una dosis letal de rayos gamma. Ejemplos de personas que adquieren poderes sobrehumanos los hemos visto y probablemente seguiremos viéndolos dentro del género de los superhéroes.

Lo mejor: La idea, sin ser original, es en principio interesante. Las actuaciones principales son buenas.

Lo peor: La plasmación en pantalla no resulta ni muy clara ni muy convincente. La irregularidad de algunas escenas. Personajes secundarios mal desarrollados.