Indigenous

Empacho de selva

Indigenous

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Indigenous

Cinco jóvenes estadunidenses disfrutan de sus vacaciones en Panamá cuando oyen de una cascada oculta en la selva. Desestiman las advertencias locales sobre los “chupacabras” – mitad hombres, mitad demonios – que infestan la selva; de esa manera alcanzan la cascada para descubrir que las leyendas existen por algo: ¡qué empiece la cacería!

En su día, cuando publicamos la noticia sobre la existencia de “Indigenous”, comenté que esta cinta parecía a todas luces un pésimo mockumentary. Es justo que pidas disculpas pues su tráiler me llevo a una tonta confusión: no es un falso documental, a pesar de contener alguna breve pieza grabada con móvil; así que lamento la equivocación. Sin embargo no voy a pedir perdón por vaticinar la calidad de la cinta: “Indigenous” es mala y tópica hasta decir basta, tanto que, por momentos, estuve tentado a catalogarla como una “caspa movie” – ese tipo de películas que de tan malas que son provocan mucha diversión –. Desgraciadamente, una vez visionada, queda claro que adjetivos como “divertida” le quedan grandes a la obra de Alastair Orr. Mala a rabiar me extraña sobremanera que exista una edición en castellano, que es la que he podido “disfrutar”. Por si fuera poco, el doblaje está a la altura de los pobres valores de producción, y es que “Indigenous” intenta disimular el bajo presupuesto e incapacidad de sus responsables, pero no lo consigue ni un ápice. También queda en entredicho la labor de los actores, muchachos desconocidos cuyo futuro cinematográfico pongo en duda tras verlos en esta película.

Lo mejor: Ciertas escenas a cámara lenta, gracias a que generan una interesante dosis de vergüenza ajena.

Lo peor: El resto


Nocturna 2015, según Carlos Cubo

Madrid envuelto en pesadillas.

Nocturna 2015, según Carlos Cubo

Nocturna. O en su nombre oficial Nocturna Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid. Por las calles madrileñas esperábamos con ansía un certamen de este tipo, un poco hartos de tener que viajar siempre a Sitges para ver películas de género de difícil distribución, invitados de culto y pasar un buen rato entre birras con amigos. Y aunque el citado Sitges, o en su nombre oficial Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, sigue siendo el buque insignia de los festivales en el país, Nocturna ha dado un paso adelante en este, su tercer año, que no por nada ha sido el más exitoso, con mayor afluencia tanto de espectadores como de medios. Y por supuesto, con algunos invitados de lujo que se han portado genial con nosotros: Robert Englund, Lamberto Bava y Alexandre Aja. Otros que se dejaron ver por allí fueron conocidos nacionales como Macarena Gómez, Caros Areces, Paco Plaza, Elena Furiase, Nacho Vigalondo, Alex De la Iglesia o el ilustrador Javier Trujillo, que, o bien formaban parte del jurado o presentaban película, o corto, o todo a la vez. A ellos se unieron otros nombres ascendentes en nuestro cine, como Miguel Ángel Vivas, Sergio Morcillo, Víctor Matellano, Marta Flich, Jimina Sabadú y Paco Manzanedo, entre otros. Aparte de los principales responsables de todo esto, que vienen a ser La Cruzada Entertaiment en colaboración con Scfiworld, con José Luis Alemán, Sergio Molina y Luis Miguel Rosales al frente.

¿Cuánto dio de sí esta tercera edición? Pues mucho. Como dije, el festival está creciendo. Muchos medios importantes/populares se acercaron a cubrirlo y la presencia de invitados entre míticos, famosos y famosetes era ininterrumpida. Un pequeño Sitges que, con los años, puede ser muy grande.

The house on Pine Street

Fantasmas y miedo a la luz del día

The house on Pine Street

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

The house on Pine Street

Atención a todos los amantes de las buenas historias de fantasmas: The house on Pine Street es uno de los mejores títulos recientes de este subgénero. Una cinta que contiene una construcción de personajes sobresalientes y muestra una contención formal y un saber hacer sorprendente si tenemos en cuenta la juventud de sus directores, dos chavales de veinte y pocos años que demuestran tener mucho más talento que edad. Y es que pese a sus imperfecciones, que las hay, The house on Pine Street tiene maneras y vocación de clásico.

Con el fin de pasar las últimas semanas de su embarazo controlada por su madre y su marido, Jennifer (Emily Goss) deja la ciudad y se traslada a una casita en la calle residencial de “pine street”. Poco contenta por la decisión del traslado nuestra protagonista hace lo que puede para recuperar la confianza de los suyos, confianza perdida por motivos que desconoceremos hasta bien entrados en el metraje, y aclimatarse al nuevo entorno. Pero con el transcurrir de los días, Jennifer, comenzará a sentir que una entidad hostil habita en la casa. Para su desgracia, solamente ella parece percibir esta amenaza y el peligro que supone y cuanto más investiga el pasado de la finca, menos elementos encuentra para la solución del misterio.

Lo mejor: Su construcción clásica no le quita un ápice de inquietud y termina por asustar mucho más de lo que uno se espera. Su protagonista está sensacional.

Lo peor: Hay al final dos fundidos a negro donde la historia podría haber terminado. Lo abierto de su explicación en el epílogo invita al debate pero puede no ser del gusto de todos.


She Kills

La venganza de la vagina demoníaca

She Kills

La vida de Sadie queda destruída cuando los componentes de una banda de viciosos que se hacen llamar “The Touchers”, se dejan llevar por sus fantasías sádicas tras presenciar su sexy pero inocente cuerpo retozando desnudo en un campo cercano. En su noche de bodas atacan a Sadie y a su esposo Edward. Pero durante el ataque la novia virgen descubre un peligroso secreto acerca de su cuerpo: que está maldecido por el legendario “Fuego de entrepierna”, o en otras palabras… Satanás ha reclamado su vagina. Tras visitar a su amiga adivina Casparella, Sadie es objeto de un exorcismo con el objetivo de librarle de la maldición, pero el experimento tan sólo termina por desbloquear los poderes ocultos y secretos de su interior. A partir de ese momento, su arma más mortífera será su sed de venganza contra los “The Touchers” y su lucha contra los hombres lujuriosos de todo el mundo.

Joder. Este regreso al grindhouse setentero más casposo y radical (ver, por ejemplo, The Disco Exorcist) suele venir acompañado de unos argumentos demenciales, sin pies ni cabeza… pero sospecho que She Kills se lleva la palma. Ron Bonk, todo un caballero de la serie Z yankee con más de diez títulos como director y más de cuarenta como productor (en Almas le conocimos por su participación en la cutre-antología HI-8), ha parido (probablemente lo haya meado) un fast-food de anticine underground repleto de violaciones, lesbianismo, venganza, gore del cutre, efectos especiales de saldo, vaginas demoníacas y, para ir abreviando, una poca vergüeza que tira de espaldas. Ummm… promete ser toda una delicia para los sentidos. Os dejo con el imprescindible tráiler de She Kills.