Ju-On The Final Curse

Toshio, el Bart Simpson de los espíritus

Ju-On The Final Curse

Mai descubre que su hermana menor, Yui, ha desaparecido. Yui trabaja como maestra de escuela primaria y con frecuencia visitó la casa de un peculiar estudiante: Toshio Saeki, el cual se negaba a ir al colegio. Mai intentará localizar Toshio Saeki en busca de pistas sobre la desaparición de su hermana.

Si le tengo cariño a una franquicia asiática, esa es sin duda “Ju-On” (conocida en Estados Unidos como “The Grudge” y en España como “La Maldición”). Supuso el auge del j-horror y encandiló a miles y miles de occidentales, entre los que me cuento, con la terrible maldición que exponía y con escenas que, a día de hoy, siguen provocando muy mal rollo, sino miedo, hasta en el más curtido de los aficionados al género. Quedarán para la memoria universal, junto a nombres de la talla de “Freddy Krueger” o “Michael Mayers”, dos nuevos iconos de terror que son Toshio y su madre Kayako, presos de un drama eterno capaz de generar miseria y muerte a todo aquel que se acerque a la casa donde fueron asesinados estos dos personajes. Así, en 2000, con mucho esfuerzo y el apoyo de Kiyoshi Kurosawa (“Pulse”), Takashi Shimizu editaba directo a vídeo dos producciones de bajo presupuesto que reúnen la esencia del horror oriental y, además, contienen las pautas ideales para un cuento de terror macabro. Desde aquí me gustaría invitaros a verlas, pues estas dos cintas son sin duda el cenit del terror oriental de principios de siglo.

L. A. Slasher

Asesino Fashion

L. A. Slasher

La ciudad de Los Ángeles está harta del exceso de realities que pueblan la parrilla televisiva, y también lo está un misterioso asesino conocido como “el slasher”. Pronto el público se unirá al mensaje de este psicópata enmascarado, “muerte a los realities”, y Los Ángeles se convertirá en una trampa mortal para los famoso y famosillas que deambulan por sus corruptas calles. Porque, ¿nuestro mundo sería mejor sin estos seres superficiales?

El slasher ya ha cubierto todas las etapas asociadas al ciclo de vida de cualquier fenómeno cultural: desde la experimentación hasta la parodia, y vuelta a empezar. Parece que “L.A. Slasher” añade elevadas dosis de frivolidad a la mezcla, a pesar de considerarse a sí misma una sátira social sobre la fama, los reality shows y la vanidad de una ciudad como Los Ángeles. Tampoco olvidemos que sus productores la venden como una comedia oscura ante sque una cinta de terror, lo que pondrá en alerta a más de uno. Entonces, a pesar de su título, tengo la sensación de que el resultado final no va a ser un slasher al uso sino más bien un video clip al más puro estilo MTV. Eso sí, rodado con un gran despliegue visual a la última, siguiendo la estela del aire retro al que muchas producciones “culturetas” se están apuntando en la actualidad. Y no entendáis estas palabras como una crítica negativa, de hecho más bien lo contrario: simplemente mi reacción personal, trasmitida tal cual, al tráiler de la película de Martin Owen, un joven director estadunidense que pude vanagloriarse de tener buenos amigos antes que una experiencia real.

Seekers

¿No acaba siempre igual?

Seekers

Acompañado por un camarógrafo, cuatro amigos (Mike, Eileen, Sarah y George) entran en los bosques de Polonia para rodar un documental sobre su hobby: el “geocaching”, una forma moderna de la caza del tesoro. Durante su búsqueda, los miembros del grupo encuentran un viejo hotel abandonado donde pasar la noche. Pero el edificio esconde un oscuro secreto… la desaparición nocturna de una de ellos dará pie a una noche de pesadilla a la que ninguno sobrevivirá.

Esta sinopsis os suena, ¿verdad? Qué mala idea resulta acampar en lugares desconocidos con una evidente aureola de maldad. Recuerdo que en mis breves escapadas fuera de la seguridad de la ciudad no sólo he evitado estos sitios sino que he corrido como alma que lleva el diablo cuando un sonido extraño ha perturbado la quietud del bosque. ¿Es propio de un consumidor irredento de cine de terror? Pues yo siempre explico que sí: no en vano hemos visto el final de cientos de personajes ficticios a manos de su propia curiosidad. Así que a otro ratón con ese queso.
Bromas aparte, es cierto: “Seekers” es un concentrado de la expresión “más de lo mismo”. No es que me importe de base, hace tiempo que rechacé la esperanza de originalidad dentro del género, pero apesta tanto a genérico, desde el argumento hasta las escenas mostradas en el tráiler, que no puede más que causar un poquito de vergüenza ajena. De nuevo pediros que no me malinterpretéis. Seguro que mis palabras sirven de reclamo para alguno de esos sectarios que me critican por el supuesto odio que esgrimo hacia el found footage; en serio, ¿odio? Si odiase semejante formato no estaría cada dos por tres trayendo noticias de más adiciones al mismo, o siquiera viéndolas y reseñándolas. Fui de aquellos a los que les causó una gran impresión ver “El Proyecto de la Bruja de Blair” en cine, y por ello siempre sigo con atención las nuevas producciones de found footage a la espera de llevarme una buena sorpresa.

From the Dark

Corre hacia la luz...

From the Dark

Sarah y Mark conducen a través de la campiña irlandesa, cuando de repente el coche sufre una avería. Perdidos y sin rastros visibles de civilización, la pareja no tiene más remedio que empezar a caminar hasta llegar a la residencia más cercana. Pasado un tiempo, descubren una casa aislada en cuyo interior yace un hombre herido. Cuando tratan de ayudarle, el hombre ataca a Sarah y Mark, víctima de lo que parece ser un episodio psicótico. Poco después, otra “cosa” empieza a atacar a la pareja. Sarah y Mark luchan contra la criatura, pero pronto se dan cuenta de que las probabilidades están en su contra mientras permanezcan en la oscuridad.

Este es el argumento (poco original donde los haya) de From the Dark, una película de terror independiente que nos llega desde Irlanda de la mano de Conor MacMahon, al que quizás muchos recordaréis por su anterior trabajo, la comedia de terror Stitches. En esta ocasión MacMahon parece decantarse por un terror más clásico, dejándose por el camino el factor cómico, y ofreciéndonos un survival minimalista, con “monstruito” incluído, protagonizado únicamente por dos personajes que deberán esquivar la oscuridad si pretenden salir con vida del pedazo de marrón en el que andan metidos.