Range 15

Zombie Sam Wants You

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Range 15

Resumen a x24: unos ex soldados se corren la juerga padre; acaban en prisión mientras sueltan sin parar gracias homosexuales; uno de ellos lleva pegada al “pegne” una muñeca hinchable; se desata el apocalipsis zombie; se cargan de armas hasta las cejas; un zombie enano le arranca el “pegne” a uno de ellos; encuentran dos mujeres estereotipo; se tiran a una zombie; descubren por casualidad que el antídoto a la epidemia es cazalla mezclada con semen de víbora; van a un puesto seguro entre más bromas sobre “pegnes”; hacen más chistes sexistas a costa de sus acompañantes; matan niños zombie; llevan el antídoto a no sé dónde montados en helicóptero; luchan desnudos en un ring; matan al muerto viviente Danny Trejo; se acaba.

¡Por Dios! ¿¡Qué coño he visto!?

Lo mejor: Algunos gags dispersos.

Lo peor: Un sentido del ritmo ortopédico.


15 películas para cerrar bien 2016

Han guardado lo mejor para el final...

15 películas para cerrar bien 2016

31

¿De qué va? El 30 de octubre de 1975, cinco trabajadores de una feria de pueblo son raptados y mantenidos como rehenes una noche antes de Halloween, y son llevados a un recinto secreto llamado Murder World. Allí se les informa que deberán participar en un juego denominado «31», cuyo objetivo es sobrevivir durante doce horas. Esto les resultará difícil porque en Murder World ellos no están solos, de hecho, serán acosados por una violenta pandilla de payasos asesinos.

¿Quién está detrás? Rob Zombie y su tropa habitual. Es el regreso de Zombie a sus geniales inicios donde nos regaló La casa de los 1.000 cadáveres (2003) y Los renegados del diablo (2005).

¿Qué se puede esperar? Gore, delirio y muchos homenajes al terror de los 70 y 80. Y de nuevo, como es habitual con su director, división de opiniones. Amor y odio. Ya se ha visto en el Festival de Sundance.

THE VOID

¿De qué va? Cuando una horda de criaturas parasitarias amenaza con asolar un hospital aislado, un policía solitario y un grupo de personal del hospital unen sus fuerzas para sobrevivir dentro de sus muros.

K-shop

Durum de macarra con mucha salsa roja

K-shop

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

K-shop

Que los ingleses son unos bandarras que con dos copas de alcohol se vuelven descontrolados y absolutamente impresentables es algo constatable a poco que paseemos por sus habituales puntos de desfogue veraniego —véase Salou o Benidorm o la calle pecado de Sitges— y observemos la degradación a la que pueden llegar: gritos, peleas, vomitonas, comas etílicos, caídas o estupideces tan funestas como el balconing se repiten, noche tras noche, en un ejercicio de desinhibición y desenfreno que, al menos para este que firma, es completamente inexplicable. Muchas veces, cuando he visto a un inglés darse un buen porrazo por hacer el estúpido pienso para mí: más te tenía que pasar, capullo…

Salah (Ziad Abaza) deja sus estudios universitarios para ayudar a su padre en su restaurante de comida rápida situada en un punto neurálgico de la marcha londinense. Tras su escaparate contempla y sufre el absurdo comportamiento de la caterva que sale de fiesta todas las noches. Cuando su padre fallece en una agresión y tras un fatídico accidente que termina con la vida de uno de los clientes, Salah decide que ha tenido suficientes abusos y vejaciones y toma la justicia por su mano ideando un suculento plan para deshacerse de los cuerpos: dárselos de comer a sus asalvajados clientes.

Lo mejor: Equilibrada en sus dosis de crítica, terror y humor.

Lo peor: Hacia el final pierde algo de fuelle.


Colonel Panics

Shock to the system!!!

Colonel Panics

Los destinos de dos hombres, uno del pasado y otro del futuro, acaban entrelazados cuando un malévolo virus se expande por el Nivel 4, una experiencia de juego digital que mezcla sueños y realidad.

Ya comenté recientemente mi pasión adolescente por el movimiento “cyberpunk” en la reseña de “Haze”. Vaya, era una época en la que soñaba acostarme con “Aelita” y sustituirme un brazo por taladro hidráulico. Recuerdo con especial cariño las excursiones al vertedero, junto a Los Niños Salvajes, con objeto de recuperar maniquíes en buen estado y adaptarlos a nuestras necesidades “biónico sexuales”. Por supuesto, todos gritábamos “Tetsuo” ante las primeras muestras de óxido sobre nuestra piel. Luego, al tiempo, conocí a Evil Ed, y demás amigos neuromantes, pudiendo expresar nuestros delirios distópicos a ritmo de Billy Idol mientras luchábamos contra las corporaciones por el control del mercado del “Encaje Negro”. Sí, este fallo en mi matriz neuronal me ha proporcionado buenos momentos, y espero que lo siga haciendo cuando “Colonel Panics” la bombardee con sus efectos lisérgicos.