Ghost of Darkness
Cazafantasmas en paro

Dos investigadores paranormales son inesperadamente contratados con la esperanza de resolver un misterio de hace 100 años. Encerrados por tres noches en una casa poseedora de un pasado oscuro e inquietante, los dos investigadores deben poner sus diferencias a un lado y trabajar juntos. Pronto descubrirán que los mitos y las historias no son nada en comparación con lo que realmente reside dentro de las misteriosas paredes de Richwood Manor.
La tradición del detective de lo sobrenatural es amplia y muy interesante en la literatura de ficción. Desde la escalofriante aproximación científica del Doctor Hesselius (Le Fanu) o Carnacki (Hodgson) hasta el onirismo de Dylan Dog (Sclavi); pasando por el clasicismo de John Silence (Blackwood), la inquebrantable voluntad Jules de Grandin (Quinn) o la desfachatez del sin par Charlie Reigns (Östberg); sin olvidar a uno de sus representantes actuales más notorios: John Constantine (Moore). Que el cine no ha sabido ofrecer su propia oferta de detectives de lo oculto con acierto es una realidad que se prolonga todavía a día de hoy. Recuerdo con cariño “Cast a Deadly Spell”, con un genial investigador apellidado Lovecraft, pero me cuesta saber dónde encontrar la fusión adecuada de novela negra con terror dentro del séptimo arte.




