Lifeform
De tentáculos y orificios

Hadrian Beckett, un biólogo molecular que trabaja para traer a su esposa, Samantha, de regreso de un estado de muerte cerebral, crea súper células madre transgénicas que son capaces de reparar el daño de los tejidos. Las células salvan la vida de Samantha, pero Hadrian y Sam, su asistente, descubren que se está transformando lentamente en un depredador inhumano, capaz de alterar la forma de su cuerpo a voluntad. Hadrian debe encontrar una cura antes de que esa entidad se apodere por completo de su amada mujer.
Terminamos el domingo con más caspa; extra crujiente y chispeante de la mano de un director y guionista llamado Max Dementor. ¿Cómo iba a salir algo malo del ojete de un cineasta con semejante nombre? Diarrea de pura calidad, un sorbete de chocolate con pepitas y grumos de caca… pero en vez de pajita para degustarlo, esta vez, tendremos que hacerlo chupando de un tentáculo. Pues parece que Max (parido en realidad como Brian Schiavo) va a inspirarse en la iconografía “hentai”, pero de forma mucho más suave, para atraer la atención del respetable. Ya lo hizo con su ópera prima, “The Shriven”, como para no seguir ahora en la misma línea.



