Happy Hunting
Hombres, patos, ciervos...

Un vagabundo alcohólico debe luchar contra un grupo de campesinos psicóticos después de convertirse en el blanco de un curioso evento deportivo. Uno que nunca podrá optar a formar parte de los juegos olímpicos.
Larga es la tradición de cazas, juegos y pruebas macabras a las que paletos cabrones u otros cazadores más sofisticados someten a sus víctimas. Desde las clásicas fiestas patronales de “2.000 maniacos” a las putadas del malvado Zaroff, pasando por la escasa probabilidad de supervivencia en “El imperio de la muerte” a riesgo de convertirte en un “Blanco Humano”. Vamos, que esta tendencia cinematográfica de utilizar al hombre como presa de otros hombres no es más que el deseo oculto que todos tenemos de sistematizar la muerte de aquellos que consideramos prescindibles o un instrumento para nuestra evolución. Somos depredadores siempre en busca de culo ajeno.




