Mejores y peores remakes (Parte I), El terror no tiene forma... ¡Y mucho más!

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Mejores y peores remakes (Parte I), El terror no tiene forma... ¡Y mucho más!

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LLega el nuevo programa de nuestro podcast. Concretamente, el tercero de la primera temporada. En esta ocasión, a los habituales Nieves Guijarro (aka Lady Necrophage), Fran Beltrán, Angelo Khemlani y Jesús García, por fin se une Jesús Pamplona (Tito Jesús). Junto a él, debatimos sobre los mejores y peores remakes del cine de terror, de los 70s a la actualidad. Y todavía nos queda tela que cortar para una segunda parte que llegará en el próximo programa. El otro bloque grande, la sección Revival, para no desentonar, viene con otro remake, y de los buenos: El terror no tiene forma (1988). Para charlar sobre esta divertidísima película, los invitados especiales son El terror no tiene Podcast.

La influencia

Abuelita, abuelita que boca más grande tienes

La influencia

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La influencia

“La influencia” es la tercera adaptación en el cine español de una obra del aclamado autor fantástico Ramsey Campbell.Casi una suerte de trilogía junto con “Los sin nombre” de Jaume Balagueró (1999) y “El segundo nombre” de Paco Plaza(2002). Comparten ideas comunes como la perversión de la infancia y el miedo a la muerte y al olvido. Aunque es sin duda en “La influencia” donde estos miedos abrazan con mayor fuerza los elementos del cine de terror sobrenatural y se apartan del thriller.

Manuela Vellés interpreta a Alicia que regresa al hogar familiar, acompañada de su marido (encarnado por Alain Hernández) y su hija, para colaborar con su hermana Sara (Maggie Civantos) en el tránsito final de la vida de su madre (Emma Suárez). Pese su estado comatoso, la presencia de la anciana emponzoña a todos los habitantes de la casa y especialmente a la hija del matrimonio, Nora (la jovencísima Claudia Placer).

Lo mejor: Su ambientación inquietante y sus maneras de cine de horror serio.

Lo peor: Esconder a Emma Suárez y sus momentos inverosímiles.


Godzilla, Japón bajo el terror del mosntruo

El terror invisible de cincuenta metros

Godzilla, Japón bajo el terror del mosntruo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 5/5

Godzilla, Japón bajo el terror del mosntruo

Animado por el inminente estreno de Godzilla: rey de los monstruos, la secuela de la adaptación americana que hizo Gareth Edwards en 2014, por fin he decidido escribir sobre una de las películas más importantes en mi pequeño mundo de aficionado.

Antes de entrar en materia, me gustaría aclarar que la versión sobre la cual se hará referencia será siempre el corte original japonés de Ishirô Honda, previo a los recortes e insertos comerciales por parte de la distribución americana, con los cuales la propia Toho estuvo conforme. Creo importante constatar esto, puesto que la simple existencia de una versión suavizada de una película tan socialmente comprometida habla directamente de lo afilado de su discurso y de lo potente que fue y sigue siendo hoy en día.

Tendemos a considerar el cine de monstruos gigantes, el kaiju eiga, como un subgénero más próximo a la serie B, el explotation o directamente al trash. Y esto es totalmente lícito, puesto que la gran mayoría de producciones de este cariz forman parte directamente de cualquiera de estas subcategorías. De hecho, la evolución de la serie originada a partir de esta ‘Japón bajo el terror del monstruo’ acabaría derivando, y más de una sola vez, en títulos que harían las delicias del público de cualquier doble sesión de medianoche. Y es por eso, justamente, que esta primera (y única en su propio universo) entrega del rey de los monstruos suponía un golpe sobre la mesa. Puesto que no solo la potencia de su núcleo en forma de metáfora era devastadora, sino que suponía una total declaración de intenciones a favor de la narrativa fantástica más extrema como comunicadora de primer nivel. Honda, apoyado por la Toho, que se veía deslumbrada por el reciente éxito de otras producciones monstruosas como ‘King Kong’ o ‘El monstruo de tiempos remotos’, creían en un proyecto que, pese a su carácter más freak, tenía capacidad más que suficiente para hablar sin tapujos de una de los problemáticas más serias y preocupantes del momento.

Lo mejor: una metáfora afilada capaz de traspasar los tejidos sociopolíticos mejor hilados.

Lo peor: que siga despertando recelo bajo el estigma de las "películas de monstruos".


Doctor Sueño

El mundo volverá a resplandecer.

Doctor Sueño

Danny Torrance, aquel niño que recorría en triciclo las siniestras habitaciones del Hotel Overlook, es ahora un adulto con muchos problemas. Ha aprendido a controlar en parte sus visiones y trabaja en un asilo de ancianos donde los ayuda a morir en paz cuando llega el momento. Por eso le llaman Doctor Sueño.

Desde que Stephen King publicase Doctor Sueño en 2013, mucho se ha hablado sobre su paso a la gran pantalla. Esta secuela de una de sus novelas más populares, El resplandor, de 1977, que diera lugar tres años más tarde a la obra maestra de Stanley Kubrick (no obstante, siempre criticada por el escritor) fue comprada por Warner Bros. Aunque se escribió el guión, no se atrevieron a producirla hasta el gran éxito de IT. Parte I (2017). El director elegido, uno de los valores en alza del cine de terror reciente: Mike Flanagan. Además, se encargó de reescribir el guión. Recordemos que Flanagan se ha labrado un nombre en el género con películas como Oculus: El espejo del mal (2013), El juego de Gerald (2017), pero sobre todo la enorme primera temporada de La maldición de Hill House (2018). Doctor Sueño tiene todas las papeletas para ser un primer gran éxito de taquilla en cines.