Antes de nada liquidemos cuanto antes el asunto del remake. Efectivamente Mother’s Day, penúltima película dirigida por Darren Lynn Bousman (supongo que en estos momentos estará ultimando los detalles de 11-11-11), se ha vendido como el remake del título homónimo dirigido en 1980 por el inefable Charles Kaufman. El Mother’s Day original pasa por ser uno de los buques insignias de la Troma y poseía todos los elementos que hicieron mítica a la productora independiente norteamericana: un presupuesto irrisorio, su habitual crutez visual, humor tosco, sexo guarro, violencia, casquería fina y altas dosis de mala uva.
Pretender que un supuesto remake de Mother’s Day, con ciertas expectativas de llegar a un público más o menos amplio, asumiera incondicionalmente el legado, el espíritu y el estándar de calidad de los entrañables subproductos (dicho con todo el cariño del mundo…) de la Troma; era una posibilidad bastante remota. Al fin y al cabo el panorama cinematográfico actual en los USA está plagado de productoras independientes cuyos productos imitan, de manera intencionada o no, con mayor o menor acierto, el mencionado espíritu de la Troma (The Taint, Black Devil Doll, Stripperland…).
Lo mejor: La violencia, el ritmo, su negrísimo sentido del humor y, por supuesto, Rebecca De Mornay
Lo peor: La historia es muy previsible y el final no está a la altura