Superando traumas infantiles
Trabajar en el turno de noche de un hospital recién cerrado para la ordenación y catalogación de todos los historiales médicos, uno piensa que tiene que ser un trabajo calmado, sin excesivos sobresaltos. Pero si por ahí anda suelto un asesino en serie, se empiezan a ver y oír cosas no muy normales y, por si fuera poco, alguno que otro anda un poco mal de la cabeza; seguro que ya no encontramos dicho trabajo tan estupendo y sencillo.
Esto mismo le ocurre a Roslyn (muy bien interpretada por Sara Foster, pues logra que lleguemos a odiar su personaje con una rapidez inusitada), protagonista absoluta de Psych 9. A través de este personaje conoceremos, una vez más, los terribles dolores de cabeza que pueden llegar a ocasionar unos traumas infantiles mal curados. Nos adentraremos en un hospital, que si bien al principio parece ser el antagonista de la chica (con sus fantasmas y su inevitable quinta planta), poco a poco iremos descubriendo que solo es el escenario propicio para acoger las andaduras de un terrorífico asesino en serie. Conoceremos también a un psiquiatra con métodos poco ortodoxos y, como colofón, completaremos el círculo vicioso con uno de esos finales que desprende un tufillo a medio camino entre el déjà vu y el cabre puro y duro por el hecho de haberlo visto ya en infinidad de ocasiones.
Lo mejor: La ambientación, Foster, Cary Elwes y Michael Biehn (aunque no su personaje).
Lo peor: Demasiadas cosas en tan poco espacio. Su desenlace.