Cayeron en el barrio equivocado
Los brotes de delincuencia protagonizados por adolescentes británicos han inspirado notables títulos en los últimos años como Eden Lake u otros menos destacables pero igual de interesantes como F o Cherry Tree Lane, todas ellas películas incómodas cuyos personajes son chavales con ganas de tocar los huevos que no llegan a la mayoría de edad y a los que se imprime un sadismo y una crueldad que puede resultar excesiva. Críos que perdieron la moralidad en algún nivel del GTA y no muestran ni un ápice de compasión ante el sufrimiento ajeno. Esa generación desgraciadamente existe más allá del celuloide, y películas como las nombradas anteriormente no hacen sino meter el dedo en la yaga de una sociedad que en su agenda de asuntos pendientes debería empezar a subrayar el de la educación.
Attack the Block toma prestado ese joven perfil que se mueve por los barrios bajos de Londres coqueteando con las drogas y la violencia, pero lo sitúa en un marco excepcional de ciencia-ficción trepidante y lo impregna de ese sentido del humor inglés que tan bien maneja uno de los genios de la comedia británica en la actualidad, Edgar Wright, responsable de dos títulos a los que Attack the Block debe mucho: Shaun of the Dead y Hot Fuzz. No es pues de extrañar que el nombre de Wright aparezca en los créditos de la película, algunas de las escenas más cómicas – como la protagonizada por los personajes de Ron (Nick Frost) y Brewis (Luke Treadaway) en un sofá frente al televisor – no desentonarían en un episodio de la infravaloradísima Spaced.
Lo mejor: Mayhem y Probs. La escena de humo en el pasillo.
Lo peor: Que no se acabe de decidir entre el humor y el tono serio. Que alguien se atreva a verla doblada.