Evil Things
Mira mamá, me he comprado una cámara y no sé que hacer con ella

- Título original: Evil Things
- Nacionalidad: USA | Año: 2001
- Director: Dominic Pérez
- Guión: Dominic Pérez
- Intérpretes: Gail Cadden, Laurel Casillo, Morgan Hooper
- Argumento: Cinco jóvenes van a celebrar el cumpleaños de uno de ellos en una casona en la montaña. No solo la nieve les tocará las narices durante su viaje, sino que se verán acosados por una furgoneta.

Hay temporadas para todo. Cuando un subgénero está en alza preparaos para ver decenas de películas de la misma temática. La última ola – que recuerde – correspondió al cine de zombies, y siendo mi género preferido terminé hasta arriba de tanto producto de fórmula repetitiva. Pero eso no me molesta, podrían hacer mil pelis de zombies siempre y cuando 700 fueran buenas; pero la triste realidad es que de buenas solo encontrarás 10, y tirando alto…; pero como digo, no me importa, si hay que tragar se traga.
Ahora estoy enganchado a los mockumentaries y me encuentro en la misma situación: por cada una que veo y me agrada, cuatro, aparte de aburrirme, parece que me toman el pelo. En esto de quedarme calvo es donde se sitúa Evil Things. Calvo y encima con mala leche, y es que después de Atrocious creí que no encontraría algo tan malo en mucho tiempo. ¿Pues porqué sigo en mi aventura con esta temática si sé que la mayor parte son un cagarro? Pues por la misma razón por la que me trago tantos truños de otros subgéneros: buscar alguna con la que logre, al menos, pasármelo bien… aunque también hay que reconocer que soy un poco sado y la cruda realidad es que me gusta el cine basura. Aunque creedme si os digo que este año he visto algún que otro mockumentari con el que he disfrutado cantidad (léase The Troll Hunter, The Poughkeespie Tapes, The Tunnel…). Solo con esto ya es suficiente para decir bien alto que me gusta el cine de terror. Y que se le va a hacer… soy un rebuscador de basuras cinematográficas.
Lo mejor: El detalle de la sala de la TV: sale una guitarra del Guitar Hero
Lo peor: Querer contar una historia sin tener ninguna historia que contar.





