La difícil travesía del superviviente
He empezado a escuchar las primeras voces críticas con la línea Zombi de la editorial Dolmen. Son críticas dirigidas a la discutible calidad de algunos de los títulos publicados. Es cierto que han sido más de una veintena de obras dedicadas al género en un espacio de tiempo relativamente corto y que, a estas alturas, da la sensación de que Dolmen está jugueteando peligrosamente con la posibilidad de saturar incluso al aficionado más acérrimo a los muertos vivientes. Pero sinceramente creo que la iniciativa de Dolmen, en términos generales, nos ha ofrecido (y sigue haciéndolo) títulos en su gran mayoría interesantes, algunos ciertamente extraordinarios, y unos pocos - muy pocos – que quizás no estén a la altura.
A título más personal, la línea Z de Dolmen me ha servido para descubrir a algunos autores a los que sin duda valdrá la pena seguirles la pista. Algunos de ellos se han adentrado por primera vez en el territorio zombi, como J.A. Álamo. Otros han logrado el reconocimiento popular, como Carlos Sisi y su exitosa saga de Los Caminantes. Otros, gracias a la iniciativa de Dolmen, han tenido la oportunidad de publicar su primera obra con resultados más que recomendables (Alberto Bermúdez, Sergi Llauger…).