Humans vs. Zombies

¿Zombis que andan o zombis que corren?

Humans vs. Zombies

Los estudiantes en sus vacaciones de verano son expuestos a un virus que se contagia rápidamente mediante el contacto humano directo. Este virus alterará a sus víctimas provocando un apetito insaciable de carne humana (que se convierten en zombis, vamos). Al volver a la universidad este virus se irá contagiando de una persona a otra. Un grupo de estudiantes tendrán que sobrevivir y recibirán la ayuda de un guardia de seguridad obsesionado con las conspiraciones. ¿Su objetivo? Descubrir la fuente de la plaga para destruirla y así salvar el mundo.

Hostel 3

A la ciudad de Las Vegas no se le dan del todo bien las torturas

Hostel 3

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Hostel 3

En 2005 cargué la mochila a la espalda y, junto a un par de imprudentes universitarios norteamericanos y un joven director llamado Eli Roth – quien se había ganado una nueva oportunidad gracias a su impactante debut en Cavin Fever – , puse rumbo a la vieja Europa del Este. La experiencia resultó peligrosa, dolorosa… y satisfactoria. Dulces ninfas del este actuando como cebo para universitarios salidos, y una oscura organización dándole su merecido a mis incautos compañeros de viaje.

Así es, Hostel fue una agradable sorpresa. Sobre todo porque hacía muchísimo tiempo que un servidor no abonaba la entrada de una sala de cine para asistir al repertorio de salvajadas con el que Hostel nos obsequiaba en su tramo final. Eli Roth hizo un buen trabajo. Pero por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, nunca sentí la necesidad de volver a cargar la mochila a la espalda y acompañar al realizador norteamericano en una segunda aventura repleta de turistas insensatos, europeos tarados e imaginativas torturas. No he visto Hostel 2. Pese a que, repito, me gustó el primer Hostel, jamás sentí la motivación suficiente como para darle una oportunidad a su secuela, estrenada también en salas de cine. Si tuviera que dar una explicación a dicho desinterés por Hostel 2 quizás apuntaría a la retahíla de desvergonzados clones que surgieron a la sombra de Hostel y que arrastraron por el lodo de la mediocridad a la ya de por sí absurda etiqueta del torture porn (Train, Penance…).

Lo mejor: La chica de la ballesta.

Lo peor: El único que transmite mal rollo es el taxista.


Kill List

Lobos con piel de cordero

Kill List

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Kill List

Kill List es una película de terror con piel de thriller, un interesante híbrido consistente en narrar una historia clásica del cine de género bajo los códigos de otro distinto, aunque de esto no se sea consciente hasta que se ha terminado de ver.

Jay (Neil Maskell) es un excombatiente que se ha quedado más que tocado tras una misión en Kiev. Vive con su mujer, Shell (MyAnna Buring, habitual de estos barrios en títulos como Lesbian Vampire Killers, Doomsday o The Descent: part 2) y su hijo pequeño pero, a pesar de que se quieren, la convivencia es complicada, pues están acosados por deudas y Jay, en tratamiento, no está en condiciones de aceptar un trabajo convencional. Una noche, su amigo Gal (Michael Smiley), también excombatiente, acude a cenar a su casa con su nueva novia, Fiona (Emma Fryer), y le propone que juntos se hagan cargo de un asunto: un misterioso cliente que le ha contratado para eliminar a las personas de una lista.

Lo mejor: Es inteligente.

Lo peor: La innecesaria sonrisa de un personaje justo en el último minuto. Despista.