Beyond the Black Rainbow

Drógame, fóllame, mátame, libérame...

Beyond the Black Rainbow

1983, no él que todos conocimos, uno distinto, brillante y tenebrosamente retrofuturista. Los laboratorios Arboria, dirigidos por el disfuncional Dr. Nyle, mantienen a una joven prisionera. Sedada, es el conejillo de indias de la investigación para evolucionar la mente mediante sofisticadas técnicas de abducción y uso de químicos agresivos. Elena, la chica cautiva, centra la atención del obsesivo doctor. Solo una pantalla de fino cristal vivo los separa, la psicosis crece entre el deseo y la frustración, guiando a nuestros dos protagonistas hacia una dudosa paz interior que se vende a cómodos plazos entre los millonarios de la vieja, pero más moderna que nunca, era de Acuario.

Osombie

¿Quién vivía en la piña debajo del mar? ¡Osama Bin Laden!

Osombie

Dusty, una joven profesora de yoga, se ve obligada a ir en busca de su hermano Derek, un conspiranoico que cree que Osama Bin Laden no está muerto. Dusty finalmente acaba aliándose con un grupo de militares, junto a los cuales descubrirá que su hermano no estaba equivocado y que Bin Laden ha vuelto y está creando un ejército de no-muertos.

Devil in my Ride

Con la agradable que era antes de casarnos...

Devil in my Ride

Doreen está a punto de casarse con el hombre de sus sueños, Hank, un hombre de maneras suaves que igualmente quiere a Doreen con toda su alma. Travis, hermano de la novia y oveja negra oficial de la familia, quiere congraciarse con su hermana llevándole un regalo muy especial. Sin embargo desconoce que su presente está maldito por un antiguo demonio, llamado Inculta, que posee a Doreen, convirtiéndola en una insaciable máquina de devorar carne humana.

Deadball

¡Despelote "made in Japan"!

Deadball

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Deadball

Jûbei tiene súper poderes. En un futuro diatópico el joven muchacho se convierte en terrorista tras matar accidentalmente a su padre, mientras practicaban un poquito de béisbol. Las habilidades marciales de Jûbei lo llevan a ser uno de los criminales más buscados por el dictatorial estado, y a todo cerdo le llega su San Martín. Una vez capturado, le proponen a nuestro héroe canjear su condena por infiltrarse en una liga de béisbol entre prisiones. Entre la espada y la pared, y con la esperanza de encontrar a su hermano también preso, accede a participar por mucho que odie usar sus poderes en el traumático deporte. Una vez en la cárcel/campo de concentración se da cuenta de que la liga esconde algo más. Su equipo rival, Las Dalias Negras, le enseñaran que el béisbol no está reñido con la masacre, como el se obstina en creer.

Deadball es uno de los más recientes splatters, de la factoría Sushi Typhoon, productora nipona independiente aglutinando a varios directores como Yoshihiro Nishimura, Noboru Iguchi o incluso el polémico Sion Sono. Una empresa que nació con la voluntad de conseguir una libertad creativa que pudiese dar salida a su visión netamente pop del terror. Una visión compartida por muchos artistas orientales – muy interesante sería repasar la carrera del creador de videojuegos Suda 51, cuyo estilo corre paralelo al de la Sushi Typhoon – , donde lo visual sirve de vehículo de entretenimiento renunciando a profundas reflexiones morales o filosofía zen, en este caso se trata de epatar el ojo del espectador.

Lo mejor: Su desenfadado y gamberro humor. La actuación de Tak Sakaguchi.

Lo peor: Su propia condición de producto intrascendente.