Una y otra vez y otra y otra y otra...
Hoy tengo el disgusto de traeros las impresiones de una película que a duras penas se sostiene más allá de los créditos iniciales. Como diría un buen amigo, esta es una película llena de colágeno, porque en “Rogue River” todo se trata de rellenar, rellenar el gran hueco que deja el vacío de ideas (uyyyyy, qué mal asunto…), y como en esta película, todo se trata de rellenar, pues por rellenar, voy a intentar no desentonar demasiado yo también y voy a coger todo ese colágeno mental y a intentar rellenar esta reseña de la mejor manera posible. ¡¡¡Valor, y al toro, nenes!!!
¿Os acordáis de Barrio Sésamo? ¿Recordáis cómo Súper Coco nos enseñaba a contar, a mezclar colores para obtener mas colores, o a juntar letras para formar palabras? Estoy segura de que lo recordáis perfectamente…pues vamos a echar la vista atrás y vamos a intentar dejarnos “sorprender” de la forma mas ingenua posible, como si estuviéramos en aquella época… porque Jourdan MacClure (para los que no lo conozcáis, os lo presentaré: es el director ) se debe creer que tenemos ocho añitos y que nos “tragamos” todo lo que nos pongan por delante sin rechistar (bueno, algunos sí que se lo tragan todo, ¿verdad queridos compis Blanch y Bob? ) Pues a tragar!!!! que las tragaderas de los amantes del terror son como pozos sin fondo…
Lo mejor: El Río parecía limpio...
Lo peor: Que no aporte absolutamente nada