Aventuras del Profesor Challenger
Cuando nada es elemental

TODO UN CABALLERO INGLÉS


TODO UN CABALLERO INGLÉS


Es la lucha definitiva, el enfrentamiento final, la madre de todas las guerras. Los Ninjas y sus amigos se encuentran frente a frente con los más malvados y memorables monstruos de todos los tiempos: Drácula, Frankenstein, la Momia, el Hombre Lobo, la Bruja…
Artes marciales, disparos, rayos mágicos, comedia, terror gore, referencias pop, cultura basura, sensuales mujeres… Una orgiástica serie B inyectada directamente en vena, que viene firmada, como parte de una trilogía, por Justin Timpane. Un producto genuinamente norteamericano, solo hace falta disfrutar del exagerado tráiler para darse buena cuenta de ello, que viene a continuar con las intrigas y desventuras de un grupo de ninjas en lucha con las fuerzas sobrenaturales del mal. Si en 2008 se las veían contra podridos cadáveres reanimados (Ninjas vs Zombies) y en 2010 contra el depredador nocturno definitivo (Ninjas vs Vampires), el año del fin del mundo les toca vérselas contra los más destacados iconos de terror de todos los tiempos. Todo ello con un presupuesto de guerrilla (alrededor de 15.000 dólares) y con gran parte del elenco que ya participase en las anteriores entregas.
Aunque sea en el prosaico mundillo de la serie B, parece que los monstruos de toda la vida (el hombre lobo, las brujas, las momias…) siguen gozando de buena salud en el cine moderno, ya sea por remakes de clásicos “hammerianos” (The Wolfman) o por nuevas versiones de obras inmortales (Drácula 3D). Incluso hace poco tuvimos la suerte/desgracia de visionar Monster Brawl, una cinta con una base conceptual similar (comedia + diferentes monstruos clásicos + terror). Aunque para un servidor, la cinta que siempre se llevará el gato al agua, en cuanto a eso de mezclar distintos monstruos, sería Una Pandilla Alucinante. Aun con sus defectos y debilidades, la cinta ochentera de Fred Dekker (Robocop 3, El Terror Llama a su Puerta) es todo un festival para los inocentes ojos de cualquier adolescente. ¡Joven en desarrollo! Si eres aficionado al cine fantástico, engánchate a la vida con Una Pandilla Alucinante, y deja las sales de baño para los vagabundos norteamericanos. Con este nostálgico mensaje publicitario damos por concluido este pequeño guiño al pasado.


– Que ves en este dibujo?…
– Veo tristeza…
– Y en este otro?…
– Veo,… veo insatisfacción…
– Seguro?,…seguro que ves insatisfacción en ese rostro?…
– Hmmm!,.. Si!…
– Seguro que no ves incredulidad?…
Eva es una de las pocas incursiones que se ha hecho en el cine moderno - y antiguo – español en el género de la ciencia ficción. En España tenemos comedias a patadas, algún que otro drama, unas pocas películas de terror y muchas que tocan la guerra civil española, pudiéndolas denominar cine bélico con mayor o menor acierto. Pero, ¿cine español de ciencia ficción?… Va a ser que no mucho. Con estas, el director novel Kike Maillo, autor de algunos cortos y que se doctora en el largometraje, elige una historia de ciencia ficción para su debut.
Lo mejor: Que exista. Que guste. Que se disfrute como producto nacional español jamón de pata negra.
Lo peor: No se lo contéis a nadie, pero..., es que no tiene nada malo, ¡diantres!. Compararla o intentar compararla a las obras maestras de Kubrick o Spielberg es ilógico y no tiene sentido. De 4 millones a 100 hay mucho trecho.

Un hombre, monedas, una mujer, cerezas, un padre, un amor imposible. Una trágica historia que por clásica no dejará de emocionaros con infinita ternura e insoportable tristeza.
Henchido de orgullo baturro vengo a hablaros un poco del último cortometraje de animación de un compatriota maño. Romance del Enamorado, pese a no tratarse ni de lejos de un cortometraje de horror, contiene los suficientes elementos inquietantes y nostálgicos para convertirse en una pequeña obra de arte en cuanto al terror melancólico se refiere. Y aunque muchos pensaréis que cuadro la noticia a martillazos, lo cierto es que existe una forma de miedo lánguido donde no es necesario ni monstruos, ni sangre, ni tensión, ni otras gaitas. ¿Habéis sufrido de desamor? Entonces conocéis esa angustia, ese sufrimiento que probablemente supere con creces al mismo miedo en cuanto a inquietud y zozobra. Especialmente por ser una sensación más cotidiana y habitual que el verse acosado por zombis o encontrarse un asesino debajo de la cama. Cuando se trata dicha emoción destripada de cualquier dramatismo, encontramos la esencia de ese “pálido horror”.