La Maldición de Rookford (The Awakening)

Típico fantasma pesado de los internados

La Maldición de Rookford (The Awakening)

La Inglaterra de 1921 se ve afectada por el tremendo dolor que deja la Primera Guerra Mundial. Florence Cathcart visita un internado para intentar explicar las extrañas visiones de un niño fantasma en el mismo. En poco tiempo todo en lo que ella ha creído se irá desvaneciendo y la fina línea entre lo real y lo sobrenatural se estrechará.

Soy el primero que se sorprende de no haber hablado antes de esta película por estos lares, de hecho roza el pecado. “Aspiro a desaparecer en el personaje”, declara la magnífica Rebecca Hall y es que en esta, según cuenta la crítica, lo consigue con creces. Es sano admitir que ciertas cosas no están del todo bien hechas, pero es mucho más sano dar a conocer las cosas que sí lo están. Si bien el trabajo de Rebecca Hall no es suficiente para hacer que La Maldición de Rookford guste a la mayoría, sí que es cierto que ha captado más de una mirada y, seguramente, esto le traerá un más brillante (si cabe) futuro. En mi opinión la película sí que tiene ese toque atrayente y morboso que busca al mezclar esas épocas antiguas con los fantasmas. Por supuesto también tiene mucho que ver el típico tema del niño fantasma, seguramente asesinado y atormentado en un pasado lejano y que vuelve para tocar un poco las narices a los vivos.

Smiley (2)

¡Sonríe!

Smiley (2)

Después de descubrir una leyenda urbana, según la cuál un asesino en serie demente – llamado “Smiley” – puede ser invocado a través de Internet, la mentalmente frágil Ashley deberá decidir si está perdiendo la cabeza o convirtiéndose en la siguiente victima del misterioso asesino.

Como bien comentaba hace un tiempo el gran Bob, Smiley se caracteriza por el carisma que necesita un slasher. Nos encontramos ante un género sobre-explotado hasta reventarnos los sesos, por lo tanto los creadores se ven en la obligación de innovar. ¿Cual es la mejor manera de hacer esto? “Fácil”, básicamente buscando asesinos nuevos y que puedan interesar, sorprender o asustar al espectador (sobre todo esto último). Véase: el muñeco Chucky que tantas pesadillas causó a un servidor hace unos cuantos años ya, el mítico Michael Myers de Halloween o el rocambolesco Gingerdead Man de Charles Band. Los ingredientes necesarios son: un aspecto “especial”, una “creación” terrorífica – ya sea por un pasado espeluznante, por pura posesión de espíritus o por un accidente radioactivo – y, por supuesto, un historial muy extenso de asesinatos perpetrados. La verdad es que así suena muy sencillo todo, pero en la práctica todo se complica, sobre todo si la idea es hacer una película completa en torno a dicho personaje.

Chemical Peel

Muerte a flor de piel

Chemical Peel

Un grupo de amigas viaja a una remota cabaña para celebrar a su aire la despedida de soltera de una de ellas. Sin embargo, tras la cena, algo maligno y amenazante flota sobre los bosques que esconden la cabaña. Atrapadas en la casa, una extraña nube pondrá sus miedos sobre la mesa desatando un festival macabro.

“Un híbrido entre Cabin Fever y The Mist”, así venden su retoño los responsables de esta independiente Chemical Peel. Unas buenas referencias que reavivan mi imperecedero amor por el terror “underground” y que de cristalizarse pueden dar lugar a una pequeña pieza de culto. Aunque hay que reconocer que este producto estadounidense tampoco juega con la baza de la originalidad como factor determinante.

Ghost Story

¿Qué desayuna Noboru Iguchi?

Ghost Story

¿Será verdad que la alimentación y forma de vida oriental prolongan la vida y canalizan sabiamente la energía del cuerpo humano? Desde luego algún secreto tiene que haber, porque la proverbial diligencia nipona toma cuerpo en toda la avalancha de jóvenes directores japoneses especializados en el fantástico, un grupo que ya podríamos definir como “la generación post-Miike”. Unos cineastas que han perfeccionado las técnicas de rodaje y montaje para ofrecer, mínimo, un par de películas al año. Unos artistas que se desenvuelven principalmente en el gore, la comedia y, en definitiva, el cine de horror underground y canalla.

¿Nombres? Kengo Kaji, Yoshihiro Nishimura, Yûdai Yamaguchi, Tak Sakaguchi, Sion Sono Reúnalos bajo un estupendo paraguas: la productora independiente Sushi Typhoon, o déjelos sueltos, y verá como en quince días ruedan una película, cuando menos, divertida. Y no se olvide añadir a la lista al hombre que no puede estar quieto, al infatigable, al adicto al trabajo: Noboru Iguchi.