Apocalipsis Z

Una trilogía que "está de muerte"

Apocalipsis Z

La civilización ya no existe. No hay Internet. Ni televisión. Ni móviles. Ya no hay nada que te recuerde que eres un ser humano. El Apocalipsis ha empezado. Ahora sólo queda un objetivo: SOBREVIVIR.

EL ABOGADO DE LOS ZOMBIES


Porque los no muertos también tienen sus derechos, claro que sí. ¡Vivan los “zombisindicatos”! Y quien mejor para defender sus derechos que su autor Manel Loureiro, (1975) licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela donde compatibilizó sus estudios letrados con algunos trabajos televisivos hasta dedicarse a la escritura, vocación que en la actualidad ejerce junto a la jurídica.

APOCALIPSIS Z: EL PRINCIPIO DEL FIN

Un joven abogado lleva una vida tranquila y rutinaria en una pequeña ciudad española de provincias, hasta que un oscuro incidente médico en un remoto país del Cáucaso tiene lugar. Paulatinamente lo que tan solo era una pequeña noticia breve en los periódicos se transforma en una epidemia de proporciones devastadoras que amenaza con aniquilar a toda la humanidad. A medida que la enfermedad se acerca devorando país tras país, el caos comienza a cundir en España.

Furia

Un cuento de zombis por Beatriz T. Sánchez y Jorge P. López

Furia

Lo primero que proclama su unión de nuevo al cuerpo maltrecho es el dolor. El vivísimo dolor en cada fibra, en cada nervio, en la sangre espesada. Ha rondado como un polluelo abandonado alrededor del nido en putrefacción, pero, por fin, ha vuelto a caer sobre él. Sí, es su cuerpo, frío y abotargado. Otra vez le pertenece, después de ese vagar incorpóreo en torno a la zanja. Una sola pregunta reina tras la nube rojiza que inunda el cerebro reblandecido. ¿Qué es ese odio que hierve a la altura de sus entrañas, los destellos bermejos que punzan y sollozan tras sus febriles ojos?

Esa gasa roja vira al granate al recordarle a él y los dientes entrechocan, castañeteando, sin poder articular el deseado insulto. Los tendones, tiesos como viejos papiros, se estremecen tratando de tirar de los huesos incongruentemente pesados. Unas imágenes emborronadas se suceden semejando una vieja película en blanco y negro. El bosque, el coche que se para, el ruido de ambas puertas al cerrarse, los pasos alejándose al ritmo de la discusión; la discusión, otra más, él no va a abandonar a su mujer, sí, claro, prefiere la comodidad, la seguridad de lo cotidiano y conocido; los nervios se deshilachan ansiosos ante los terribles recuerdos que llegan sin ser deseados. Las malas palabras, el bofetón, la caída y la piedra… él se abalanza sobre ella sin darle tiempo a incorporarse, con aquel canto que hundió en su cabeza una vez, dos veces, tres veces… un estallido de cólera que todavía cala sus huesos, un arrebato convertido en la única certeza de aquel curioso claro lleno de escombros marmóreos. Él, ella, las ruinas. Una salmodia interior que ahora es su única guía.

Zombie A Hole

Vaqueros, zombies y marionetas dándose de palos entre ellos

Zombie A Hole

Zombie A Hole es un indie grindhouse dirigido por Dustin Mills. La película es una mezcla de serie Z splatter con temática zombie, gore de la vieja escuela italiana de los 80 y marionetas estilo Full-Moon pictures. Un extraño y curioso combo mixto de rarezas en una película claramente enfocada al humor negro con salpicaduras de sangre y gore salvaje.

Zombie A Hole cuenta la historia de un vaquero religioso, un alma perdida, y de una hermosa chica tuerta que buscan cobrarse justa venganza sobre un mismo hijo de puta. La historia así contada seguro que deja a más de uno con cara de pasta de boniato, pero es que película tan rara como esta solo se encuentra en la serie Z casposa americana o en las locuras japonesas de la Sushi Typhoon.

Filmada entre Ohio y Portland con un mísero presupuesto de 1.000 dólares y una cámara canon 60D de las que compra la familia para filmar al perro y a los críos en la piscina, la película recurre a las ganas y el ingenio para salir a flote y contar una historia loca y desternillante sin que se noten demasiado sus evidentes carencias presupuestarias.

Dustin Mills nos cuenta que se ha inspirado en los clásicos de Fulci y Jesús Franco para realizar su película. Hay que recordar que Mills es el director de la curiosísima serie Z, The Puppet Monster Massacre, que también tiene lo suyo, y de la que a modo de curiosidad diré que es una versión macabra de The Muppets, aquí conocidos como Los Teleñecos. En fin, cosas mas raras se han visto… supongo.

Achtung! Achtung!

El Asesino Huérfano prohibido en Alemania

Achtung! Achtung!

Que a estas alturas del desarrollo social en occidente todavía se pueda censurar una película de ficción me causa cierto estupor. Convengo en que existe un límite para el buen gusto y la moral, pero dicha barrera transita en la ficción a una altura que de verdad me cuesta alcanzar. Es decir, puede que uno este curado de espanto tras años de ver película tras película de horror. Desde los infames Mondos y las dos primeras experiencias “Guinea Pig” hasta burradas modernas “para todos los públicos” como The Human Centipede 2 o A Serbian Film, pasando por extremismos que de ser más conocidos podrían correr el riesgo de ser fuertemente censurados (aunque a tipos como Brian Paulin nunca les va a temblar el pulso por este riesgo). La cuestión es que cuando una obra de ficción muestra la belleza de lo cruel, la violencia destripada de visiones morales, cuando refleja entre sus líneas o fotogramas la vileza que puede llegar a alcanzar el ser humano siempre existen estamentos que se llevan las manos a la cabeza y se sienten con la suficiente fuerza moral como para saber que es bueno y edificante para los demás. Probablemente personas que cuando lleguen a casa se masturben pensando en la hija del vecino o hagan cruces con mazorcas de maíz para pegar a su esposa por ser “carne de su carne”. Lo gracioso de la censura siempre ha sido su principal efecto colateral: recabar más atención sobre el producto censurado, y es que el morbo de lo prohibido esta inscrito en cada fibra de nosotros, y el que lo niega, se niega a si mismo… parafraseando de forma distorsionada cierta frase bíblica.

Y parece que esta vez le ha tocado el turno a The Oprhan Killer. En concreto, los organismos censores alemanes parecen haberse tomado muy a mal el magnífico slasher de Matt Farnsworth. Según nos indica su director, este recibió recientemente la notificación de las autoridades alemanas alegando que la venta de The Orphan Killer en Alemania se prohibía debido a la glorificación de la violencia realizada en la película. Una cinta que por otro lado glorifica la violencia del mismo modo que lo hacen luminarias del género comercializadas en todo el mundo como Viernes 13 o Halloween: Es decir, de ninguna forma en absoluto. The Orphan Killer despliega una historia de ficción que a lo sumo muestra con cinismo parte de la hipocresía que la Iglesia Católica se gasta. No quiero ni imaginar que hubiera pasado si Marcus Miller se hubiese ensañado con luteranos.

Así, The Oprhan Killer pasas a formar parte del selecto club de películas prohibidas en nuestra avanzada y querida Alemania: Hostel 2, La Matanza de Texas 2, Evil Dead, La Última Casa a la Izquierda, SAW 7… Casi un privilegio que la cinta de nuestro buen amigo Matt se cuente entre lo más granado del terror de todos los tiempos, aunque en lo particular, a mi me apena esta cerrazón de miras. Que la cabeza visible de Europa pierda el tiempo en cosas de este estilo en lugar de otras explica mucho sobre la situación actual de la Comunidad Económica Europea… pero lecturas políticas a parte, desearle la mayor de las suertes a Matt con estos “problemillas”. Una suerte que no creo que necesite puesto que The Orphan Killer sigue su recorrido exitoso, con jugosos tratos para llevar el merchandising de Marcus Miller (máscara incluida) a más de dos mil tiendas norteamericanas e, incluso, ya se ha cerrado el debut en Canadá de TOK para este septiembre.

Seguid censurando: ¡gritaremos más fuerte!