Evil Dead, El Musical

Groovy!

Evil Dead, El Musical

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Evil Dead, El Musical

“Evil Dead, el musical” es lo más parecido a volver a ver, con ojos vírgenes, la película de Sam Raimi. Entendámonos: una es teatro y la otra cine, sí, pero el espíritu en ambas es el mismo. Deja los prejuicios en la puerta y siéntate, dispuesto a darte un divertido baño de sangre. “Evil Dead” la película es ya, a estas alturas, suficientemente conocida, pero a veces es complicado imaginar qué vieron los primeros espectadores; por un lado, es una película de terror con algunas escenas planteadas a modo de desafío a la tolerancia del espectador; por otro, su indisimulada falta de presupuesto puede que echara para atrás a más de uno. Sin embargo, el invento funcionó. Y es que, al margen de otras (muchas) virtudes, es una película que no se avergüenza de sí misma, hecha con desparpajo, lo que hace que, a la larga, sus posibles defectos se conviertan en una de sus principales virtudes.

Lo mejor: que por fin podamos disfrutar en España de espectáculos así, aunque lleguen con tanto retraso.

Lo peor: que el público habitual de los musicales no lo entienda o, simplemente, ignore su existencia.


Cine Insano

Las películas más perturbadoras de la historia del cine

Cine Insano

LUIS MIGUEL CARMONA: UN CINÉFAGO EMPEDERNIDO

Nace en Madrid, 1962. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y en guión cinematográfico por el Aula Jovellanos (1984). Guionista en diversos programas de televisión, entre otros “Pero ¿esto qué es?” (TVE, 1987) y “V.I.P.S.” (Tele 5, 1989). También realizó guiones para cortometrajes, radio (“Sesión de Farde”, SER, 1988), y espectáculos teatrales, como los celebrados por el actor Pepe Durán. Actor en distintos shows televisivos como “¡Qué gente tan divertida!”, (Tele 5, 1993) y en comedias realizadas a través de la productora TYVE (1986). Guionista de la productora de cine y televisión VIDEOMEDIA durante 1993.

Autor de relatos de suspense y misterio en la revista de actualidad semanal “Teleprograma” (1994). Crítico musical especialista en bandas sonoras de las revistas nacionales “Cinerama” (1992-2002), “Estrenos Video” (2000-2002), “Estrenos Cine” (1999-2002), “DeViDeo” (2001-2002), “Rosebud” (1998-2000) y “Música de Cine” (1994) así como colaborador en la británica “Legend” (1994-2002). Conferenciante de música y cine en distintos seminarios sobre el tema (1995-1998). Crítico de cine y música de cine de la revista mensual de de actividad cinematográfica “Preview” (1995-1996). Redactor jefe y articulista de la revista de actualidad musical y cinematográfica “Música de Cine” (1996). Crítico de cine, televisión y música en el portal de Internet “Filmomanía”, la mayor base de datos cinematográfica de habla hispana puesta en funcionamiento en Valencia en el año 2000.

Cockneys vs. Zombies

¡Devuélveme la dentadura postiza, zombi de mierda!

Cockneys vs. Zombies

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Cockneys vs. Zombies

Os aseguro que hubo otro tiempo - y quizás otro lugar – en el que los zombis pasaban por criaturas terroríficas que, con andares pesarosos, expresión inequívoca del rigor mortis, avanzaban en hordas y de manera inexorable hacia la aniquilación total de la especie humana… a golpe de dentelladas. Pero como os decía eso es algo que, prácticamente, y salvo honrosas excepciones (The Dead, Mud Zombies), pertenece a un pasado que se antoja difícil de recuperar.

Hoy en día el zombi es una criatura híbrida (os recomiendo encarecidamente el artículo sobre “El mito zombi” de nuestro compañero Randolph Carter), capaz de responder a estímulos químicos dando muestras de una extraordinaria capacidad atlética (en cuyo caso se les etiqueta de infectados… y sí, sé perfectamente la diferencia entre un zombi y un infectado) y requerida para tomar parte en las más improbables situaciones y en los más excéntricos de los argumentos. Y aquí es donde entra en juego la zombedy (comedia zombi), que ya disfrutó de un magistral precendente en la temprana El Regreso de los Muertos Vivientes (Dan Obannon, 1985).

Lo mejor: Alan Ford y las secuencias que se desarrollan en el interior de la residencia de ancianos.

Lo peor: No hace tanta gracia como me esperaba.


The Seasoning House

Venganza en tiempos de guerra

The Seasoning House

Angel es una huérfana sordomuda, retenida en un burdel donde administra drogas a las chicas que son raptadas y obligadas a prostituirse para militares y civiles. Pese a la sordidez del entorno, ella es la viva imagen de la inocencia, aunque bajo su rostro se oculta una rabia sorda. Cuando los hombres que aniquilaron a su familia acuden al prostíbulo, Angel pondrá en marcha un plan para vengarse de ellos y escapar de su cautiverio.

Presente en la sección Fantàstic Panorama a competición en la pasada edición del Festival de Sitges, The Seasoning House, debut tras las cámaras del británico Paul Hyett, se postula como un intenso, violento y claustrofóbico drama capaz de dejar con mal cuerpo al más pintado. Curiosamente las dos reseñas que he podido leer de la película, ambas tras su paso por el FrightFest 2012, señalan la contundencia y la fuerza de una potentísima película únicamente lastrada por un tramo final que quizás no cumpla con las expectativas creadas hasta ese instante.