Querido Lobo
Un nuevo relato de Lady Necrophague

Eternamente dedicado a Shadowolf.
I. NOCHE:
Frondosos y tupidos bosques, colmados de rebosante y aromática espesura. Serpenteantes y plácidos senderos que, indiscretos, acaban por desvanecerse entre la inmácula fronda de aquellos plácidos dominios. Solitarias y áridas llanuras que, perezosas, se entregan al regocijo de su confortable aturdimiento…
Idílicos parajes que, otrora, reluciesen, cristalinos y etéreos, amparados por la refulgente irradiación de los azafranados amaneceres. Mágicos lugares de ensueño que, involuntariamente, nos hacen rememorar cautivadoras historias plagadas por juguetones seres de luz que se refugian bajo toda aquella abundancia de infinita belleza. Cuentos de hadas que, allá por nuestra más tierna infancia, marcasen nuestras risueñas y apacibles existencias.
Mas no debe, jamás, abandonarse la convicción al simple reflejo de una hermosa apariencia…
Lenta e inevitablemente, la diáfana claridad acaba por desvanecerse, sigilosa y esquiva, cediendo su lugar al que a priori resulta un tenue y misterioso velo de volátiles sombras.


