Home Sweet Home

Tú pones la casa... el asesino pone las normas

Home Sweet Home

Frank y Sara acaban de mudarse a una casita de campo para ver crecer en ella a su hijo de un año, lejos de la contaminación y el caos de la gran ciudad. Las dudas de Sara acerca del traslado y su miedo a vivir en mitad de la nada, se acentúan cuando descubre un intruso en los límites de su propiedad. Frank le asegura que todo está bien, pero a pesar de ello Sara deja un mensaje en la oficina del Sheriff.

Esa misma tarde viajan a la ciudad con la intención de dejar a su hijo Adán a cargo de los padres de ella, con el fin de disfrutar de una noche romántica en casa. Lo que no saben es que un intruso ha irrumpido en la casa, ha sellado las ventanas y ha inutilizado el sistema de seguridad.

Este es el argumento de Home Sweet Home, producción franco-candiense dirigida por el francés David Morlet, director y co-guionista de la apocalíptica Mutants. Todo apunta a que la nueva película de Morlet es un típico producto de invasión de hogar al estilo de la muy esperada You’re Next o la recientemente comentada en Almas Hate Crime. Sin embargo, su productor, Jordan Barker nos deja entrever que Home Sweet Home va más allá y esconde alguna que otra sorpesa.

Hansel & Gretel Get Baked

Por mí que se mueran horneados

Hansel & Gretel Get Baked

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Hansel & Gretel Get Baked

Ni más ni menos que cuatro adaptaciones en menos de un año. Y atención porque se acerca una más en 3D orientada al público infantil. Por lo que tenemos Hansel y Gretel para todos los gustos, desde la versión más comercial de la mano de Tommy Wirkola - todo un éxito en taquilla – , pasando por la versión casposa de Asylum, la habitual fantasia gay de David DeCoteau y finalmente la aquí presente, Hansel & Gretel Get Baked, la versión más cercana al cine de terror cuya mayor aportación era el esperado regreso de la “mítica” Lara Flynn Boyle y la reaparición de los productores de Crepúsculo. Lo gracioso del asunto ha sido que la de Crepúsculo (es decir, esta que hoy nos ocupa) se hiciera con el trono de la crítica dejando a la película de Wirkola totalmente desbancada, tanto desde el ámbito de la crítica especializada en el género, como fuera de ella (hablando siempre en términos muy generales). Personalmente, y sin dudarlo ni un solo instante, las suspendería a todas (y no es una broma) con notas realmente bajas. Os pongo en situación:

Una malvada bruja que trafica con drogas secuestra al novio de Gretel. Ésta iniciará una búsqueda junto a su hermano Hansel para descubrir el paradero del chico que, justo antes de desaparecer, fue a comprar un poco de marihuana al Black Forest. Lo que no saben es que para encontrarle deberán adentrarse en la casa de una inocente anciana tras cuyas puertas se esconde un bosque de marihuana.

Lo mejor: Supongo que el beso de lésbico de Lara Flynn Boyle… no, ni de coña. El poster de la galleta farlopera, sin dudarlo.

Lo peor: El reparto, el enclenque guión, los zombis, el gore… un poco de todo.


K-11

¿Un exploit carcelario emparentado con la saga Crepúsculo?

K-11

Como Alicia en un País de las Maravillas brutalmente violento, el ejecutivo musical Ray Saxx Jr. se encuentra atrapado en K-11, una lugar muy especial del Sistema Penitenciario del Condado de Los Ángeles. Le ingresaron en prisión estando inconsciente y no tiene idea de cómo llegó hasta allí. Lo único que sabe es que tiene que salir pitando… vivo e intacto. Para lograrlo Ray deberá sobrevivir en un laberinto de drogadicción, travestis, criminales y políticos corruptos.

El K-11 es una prisión de Los Ángeles ocupada, en su totalidad, por reclusos gays y transexuales. Además la corrupción de los funcionarios, dirigentes y políticos, por lo visto todos ellos dispuestos a conceder beneficios a cambios de favores sexuales, campa a sus anchas tras los muros de la penitenciaría. Y en tan tremendo escenario aterriza un ejecutivo musical que no tiene ni puñetera idea de cómo ha llegado hasta allí. Sexo, drogas, violaciones, abusos, prostitución, violencia, corrupción… ¿Qué pensaríais si de pronto os digo que K-11 tiene más de un punto de conexión con la saga Crepúsculo? Cuesta creerlo ¿no?

Hansel y Gretel, cazadores de brujas

El placer culpable de cazar brujas

Hansel y Gretel, cazadores de brujas

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Hansel y Gretel, cazadores de brujas

La cosa estaba complicada. Hasta ahora no había prestado demasiada atención a ninguno de los reboots o reinvenciones (o como demonios queráis llamarlos) entre juveniles, épicos, fantasiosos o crepuesculares de los grandes mitos de la literatura infantil que han invadido las salas de cine en los últimos meses. Blancanieves (Blancanieves y la leyenda del cazador), Caperucita Roja (Red Riding Hood), Alicia (Alicia en el país de las maravillas), el mago de Oz (Oz, un mundo de fantasía)… y muy pronto Jack el caza gigantes, de la mano del mismísimo Bryan Singer. Algunos de estos títulos me decepcionaron – la vacía Alicia de Burton -, otros, una vez vistos, me dejaron cierta sensación de indiferencia – la caperucita crepuscular de Red Riding Hood -, e incluso hubo algunos en los que no fui capaz de reunir la motivación suficiente para hacerles frente (quizás algún día… o no). Ahora le ha tocado el turno a Hansel y Gretel.

Tras ser abandonados por su padre en mitad del bosque, dos hermanos van a parar a una casa con las paredes recubiertas de chocolate y golosinas. En el interior de la casa habita una bruja malvada que pretende comérselos a ambos tras cebarlos debidamente. Los niños logran acabar con la bruja y, de paso, sellar su destino: Hansel y Gretel se convertirán en los más famosos y admirados cazadores de brujas de su época.

Lo mejor: Me divertí en el cine.

Lo peor: El giro final, con consecuencias en el origen de los personajes.