Blood for Irina

El que ha naufragado tiembla incluso ante las olas tranquilas

Blood for Irina

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Blood for Irina

Nunca creí que, a día de hoy, pudiese encontrarme una película tan inusitada como Blood for Irina. Indudablemente ha supuesto uno de los mayores retos que he tenido que afrontar como espectador en los últimos tiempos. Es una propuesta muy arriesgada, anclada en un tipo de cine y de espectador muy específicos. Tal es así que, actualmente, me resulta imposible encontrarle un espectador afín; sin embargo nunca negaré su existencia (estoy seguro de que, finalmente, encontrará un receptor que sepa apreciar sus cualidades). Blood for Irina es una película de premisas absolutamente obsoletas y experimentales. Os recuerdo que nos encontramos ante una película muda y de ritmo muy lento, una combinación francamente laboriosa que para los espectadores más triviales estará directamente abocada al fracaso. Por lo que tener la oportunidad de reseñar Blood for Irina con intenciones ecuánimes y analíticas, es toda una odisea para mí; pero se intentará…, al menos doy mi palabra de no ser excesivamente riguroso con ella.

Irina es como una ola; es ese tipo de personaje que vive inmerso en la tragedia, vuelve y regresa continuamente de ella, pero nunca es capaz de alcanzar la tierra. Es un personaje envuelto dentro de lo convulso, de lo caótico y de la muerte en vida; un monstruo plenamente romántico. El resto de personajes que acompañan a Irina en su viaje son como ratas de la sociedad sumergidos bajo los suburbios, alejados del bullicio y atrapados por un presente malsano. Todos se encuentran ocultos tras la penumbra, en un escenario de decrepitud e inmundicia, pero atentados, todos ellos sin excepción, por la irrupción de Irina en sus vidas. Es evidente, que la intención de Chris Alexander (editor y crítico de la revista Fangoria) era seguir los pasos de Jesús Franco, actuando como epígono de su tipo de cine; y es por eso que nuestra Irina nos recordará mucho a la Irina de Franco: Lina Romay. A lo que se añade alguna que otra influencia, sobre todo a nivel visual (maquillaje, ambientación…) como la del Nosferatu de Murnau (1922) o su respectivo remake de 1979; y alguna referencia al cine vampírico más coetáneo, como El Ansia (Tony Soctt, 1983).

Lo mejor: La banda sonora.

Lo peor: El ritmo y la duración, en el fondo solo debería haber durado 20 minutos, el cómo consiguieron extenderla tanto... un misterio.


Hayride

Jason meets Leatherface meets Myers

Hayride

Steven Summers regresa a casa, al sur de Alabama, acompañado de su novia para asistir al Haunted Hayride que organiza anualmente su tío. Sin tener noticias de que un asesino fugado de prisión anda suelto, Steven acabará enfrentándose a la que parece ser la reencarnación de PITCHFORK, un personaje creado por su tío para el Hayride y que fue protagonista de las peores pesadillas de su infancia.

Para aquellos que no sepáis que es eso del Haunted Hayride, aclararos que se trata de una especie de espectáculo de feria celebrado en zonas rurales de EE.UU y que consiste en subir a un grupo de incautos a un tractor y conducirlos hasta el interior de un bosque o un maizal. Una vez ubicados en el lugar correspondiente, los participantes deberán vérselas con un montón de actores disfrazados de monstruos que harán todo lo posible para que el Haunted Hayride se convierta en la experiencia más terrorífica de sus vidas, haciendo buenos los cerca de 25$ que han pagado para subirse a la atracción. Un espectáculo de terror, ambiente rural, un enorme tipo con mono naranja fugado de la prisión más cercana… en definitiva, terreno fertilmente abonado para que el bueno de Terron R. Parson intente crear un nuevo icono del slasher en el que significa su debut cinematográfico como director, guionista y productor en Hayride.

Kingdom Come

Atrapados en el reino de los demonios

Kingdom Come

Un grupo de desconocidos despierta atrapado en un antiguo hospital mental abandonado. Sin salida aparente y sin que nadie sea capaz ni tan siquiera de recordar cómo llegaron hasta allí, comienzan a buscar una forma de escapar. A medida que exploran el frío y oscuro laberinto de corredores en el que están atrapados, se dan cuenta que no están solos y que están siendo acosados ​​por fuerzas sobrenaturales con intenciones siniestras.

Para Sam y Jessica mantener a la joven Celia con vida resulta ser tan difícil como mantener el grupo unido cuando empiezan a crecer las hostilidades entre ellos. Se cuestionan unos a otros, se revelan secretos del pasado y por lo visto hay alguien en el grupo que no es quien dice ser. Uno a uno empiezan a desaparecer.

Animados por el buen resultado que obtuvo Devil Seed en su distribución en VOD, principalmente en Canadá, EE.UU y Francia, los chicos de Matchbox Pictures, con el director y guionista Greg A. Sager al frente, se lanzan a una nueva aventura independiente titulada Kingdom Come. En este caso sustituyen las posesiones demoníacas de saldo por el subgénero de “desconocidos atrapados en un misterioso edificio”, que quizás no sea un subgénero en sí mismo… pero perfectamente podría llegar a serlo.

Ocho

Cuando afrontar tus miedos lo significa todo

Ocho

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Ocho

Ocho es un slasher de ínfimo presupuesto y de factura “casi amateur” rodado por un jovencísimo grupo de estudiantes, bajo el sello de la productora independiente “Totem Producciones”, con más ilusión, ganas y esfuerzo, que medios. Elementos como la fotografía, el sonido, o el nivel de las actuaciones en momentos puntuales, corroboran la naturaleza amateur del debut de Xavier Miralles como director y guionista. Una serie de elementos que sin duda alguna pueden incomodar o incluso provocar la retirada de algunos espectadores que decidan darle una oportunidad a Ocho sin tener muy claro el tipo de producción al que se enfrentan. No sería mi caso. Yo sabía perfectametne cuál era la naturaleza de Ocho, y a pesar de ello tuve siempre el presentimiento de que este slasher que, a simple vista, podía parecer uno más de una lista infinita, tenía en realidad algo distinto que ofrecerme. Y por suerte no me equivoqué…

Clara es una joven que acaba de pasar por una dura situación personal que ha marcado su vida. Junto a sus amigos decide alquilar una casa de vacaciones alejada de la ciudad para pasar un tiempo juntos y superar, así, su crisis personal. Lo que no sabes es que algo malvado está a punto de ocurrir. Algo que les pondrá a prueba y que cambiará sus vidas para siempre.

Bajo un argumento que, a simple vista, podría fácilmente intercambiarse con el de cientos de slashers anteriores, se esconde en realidad un guión que va más allá y pretende indagar en la naturaleza de los personajes protagonistas estableciendo un paralelismo entre las reglas del subgénero y las dificultades y etapas que debe superar un adolescente (materizalizado en el personaje de Clara) para llegar a la madurez. Miralles plantea de esta manera un juego. Un juego que no es sencillo. Que necesita de la complicidad de un público que deberá saber aceptar que no estamos ante un simple “corta y trocea”. Y sospecho que Ocho logrará, en ocasiones, introducir al espectador en ese juego y hacerlo partícipe del mismo; pero en otras ocasiones será incapaz de conseguirlo y posiblemente acabe perdiendo a ese espectador por el camino. La de Miralles, en este sentido, es una apuesta arriesgada.

Lo mejor: El riesgo y la originalidad de un guión que traspasa las convenciones del género.

Lo peor: Que muchos prefieran esquivarla debido a su naturaleza "casi amateur".