Blood for Irina
El que ha naufragado tiembla incluso ante las olas tranquilas

- Título original: Bood for Irina
- Nacionalidad: USA | Año: 2012
- Director: Chris Alexander
- Guión: Chris Alexander
- Intérpretes: Shauna Henry, Carrie Gemmell, David Goodfellow
- Argumento: Irina se está muriendo, necesita sangre urgentemente.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 2/5

Nunca creí que, a día de hoy, pudiese encontrarme una película tan inusitada como Blood for Irina. Indudablemente ha supuesto uno de los mayores retos que he tenido que afrontar como espectador en los últimos tiempos. Es una propuesta muy arriesgada, anclada en un tipo de cine y de espectador muy específicos. Tal es así que, actualmente, me resulta imposible encontrarle un espectador afín; sin embargo nunca negaré su existencia (estoy seguro de que, finalmente, encontrará un receptor que sepa apreciar sus cualidades). Blood for Irina es una película de premisas absolutamente obsoletas y experimentales. Os recuerdo que nos encontramos ante una película muda y de ritmo muy lento, una combinación francamente laboriosa que para los espectadores más triviales estará directamente abocada al fracaso. Por lo que tener la oportunidad de reseñar Blood for Irina con intenciones ecuánimes y analíticas, es toda una odisea para mí; pero se intentará…, al menos doy mi palabra de no ser excesivamente riguroso con ella.
Irina es como una ola; es ese tipo de personaje que vive inmerso en la tragedia, vuelve y regresa continuamente de ella, pero nunca es capaz de alcanzar la tierra. Es un personaje envuelto dentro de lo convulso, de lo caótico y de la muerte en vida; un monstruo plenamente romántico. El resto de personajes que acompañan a Irina en su viaje son como ratas de la sociedad sumergidos bajo los suburbios, alejados del bullicio y atrapados por un presente malsano. Todos se encuentran ocultos tras la penumbra, en un escenario de decrepitud e inmundicia, pero atentados, todos ellos sin excepción, por la irrupción de Irina en sus vidas. Es evidente, que la intención de Chris Alexander (editor y crítico de la revista Fangoria) era seguir los pasos de Jesús Franco, actuando como epígono de su tipo de cine; y es por eso que nuestra Irina nos recordará mucho a la Irina de Franco: Lina Romay. A lo que se añade alguna que otra influencia, sobre todo a nivel visual (maquillaje, ambientación…) como la del Nosferatu de Murnau (1922) o su respectivo remake de 1979; y alguna referencia al cine vampírico más coetáneo, como El Ansia (Tony Soctt, 1983).
Lo mejor: La banda sonora.
Lo peor: El ritmo y la duración, en el fondo solo debería haber durado 20 minutos, el cómo consiguieron extenderla tanto... un misterio.



