Sharknado
¿Es un pájaro? ¿Un avión? Es un puto tiburón surcando el aire...

Cuando un monstruoso huracán convierte Los Ángeles en un pantano, miles de tiburones aterrorizan a la población anegada. Y cuando soplen los vientos de un terrible tornado originado en el desierto, el más mortal de los asesinos de la naturaleza reinará en el agua, la tierra y el aire.
¡Madre mía! Cuando apenas hace un par de días que os traíamos el copy/paste de Pacific Rim bajo el título de Atlantic Rim, los muchachotes de Asylum vuelven a liarla. En esta ocasión con uno de esos ingeniosos y desternillantes – nótese la ironía – juegos de palabras con los que la productora suele bautizar a sus monsters movies repletas de ex estrellas televisivas y saturadas de efectos CGI de baja estofa: Sharknado. Título que, evidentemente, hace referencia a los dos grandes invitados de esta nueva fiesta/producción de Asylum, tiburones y tornados. Un ejército de tiburones hambrientos sobrevolando nuestras cabezas y aterrizando sobre la yugular de algún pobre desgraciado que cobrará cuatro dólares por su trabajo de extra y que no tiene ni puñetera idea de en qué tipo de película anda metido. Gracias a Dios siempre nos quedará el bueno de Steve (Ian Ziering), aquel rubiales con pinta de surfista de la mítica serie Sensación de Vivir (el que esté cerca de los cuarenta y diga que jamás ha visto un episodio de Sensación de Vivir… o miente o sufre de amnesia), blandiendo con extrema destreza una sierra mecánica para partir en dos a un escualo volador. Wow…


