Murder University

Recortes en educación

Murder University

Una serie de brutales asesinatos se llevan a cabo en una universidad de Nueva Inglaterra. Josh Greene, un novato tímido, es el único superviviente de una serie de asesinatos que recuerdan a una cadena similar de crímenes cometidos veinte años antes. Mientras trata de descubrir el secreto que se esconde detrás de los ataques, se le une en sus investigaciones el Detective Forrester, una pieza fundamental para detener el derramamiento de sangre aaños atrás, y su hija Meg, que escapó por lo pelos de convertirse en una nueva víctima.

Lo siento, me resulta imposible no demostrar mi cariño hacia la gente de Scorpio Film Releasing, y en especial hacia una de sus cabezas más visibles, la del director Richard Griffin, todo un especialista de la serie B y Z de género en cuya filmografía figuran títulos como Splatter Disco, Dr. Frankenstein’s Wax Museum of the Hungry Dead, Pretty Dead Things, Nun of That, Exhumed o The Disco Exorcist (por cierto, estas dos últimas estarán muy pronto disponibles en España a través de nuestro catálogo de VOD). Pues bien, en esta ocasión Richard Griffin, asiduo a rememorar tiempos pasados, nos trae un slasher de sabor ochentero (faltaría más…) que el propio director nos define de la siguiente manera: “Murder University, la decimosegunda producción de Scorpio Film Releasing, no es otra cosa que puro entretenimiento. Extrema violencia gráfica, acción, sexo, desnudos, comedia, un número musical… hemos lanzado a la audiencia todo lo que hemos podido.”

Vessel

Richard Matheson en el avión

Vessel

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Vessel

Los pasajeros del vuelo 298 nunca pensaron que durante su apacible vuelo nocturno hasta San Francisco se vieran envueltos en una lucha por sus vidas, contra fuerzas que no son de este mundo. Una luz los envuelve y todo cambia para siempre.

Vaya por delante que aunque Vessel se venda como un corto de ciencia ficción, estamos ante una clásica historia terrorífica a todas luces. Una obrita que destaca inmediatamente por su gran acabado técnico: fotografía, edición decorados, sonido… todo brilla con luz propia, esa misma luz alienígena que desembocará en caos troncal, y verdadero meollo del cortometraje que nos ocupa. Precisamente, es gracias a la fotografía e iluminación como el espectador se ve atrapado en primera instancia. Y ese es, el concepto “atrapar”, el que toma una dimensión tan interesante como predominante a lo largo de toda la trama, pues – como tanto nos gusta en Almas Oscuras – toda la acción se sitúa a bordo de una claustrofóbico vuelo. Un avión, cuyo interior ha sido fielmente recreado, que se las tendrá que ver con un ser escalofriante, que no desentonaría en cualquiera de los cuentos de Lovecraft y su círculo.

Pero no sólo sobresalen los valores de producción que comentaba. Cuando le toca el turno a los efectos especiales es cuando nos preguntamos si no estaremos ante una producción destinada a las pantallas comerciales en toda regla. Mezcla equilibrada de efectos realizados por ordenador y métodos artesanos, Vessel se guarda sus mejores cartas cuando el “bicharraco” que aterroriza a los pasajeros del vuelo 289 hace su inmisericorde aparición. Y lo hace sin cortarse un pelo: con la dosis adecuada de gore y haciendo gala de una estética inquietante. En definitiva, visualmente es toda una delicia invertir 10 minutos en este corto. Algo que, a mi juicio, se sintetiza en el estupendo póster retro que han diseñado sus responsables, y que acompaña estas líneas. Aunque no os quiero llevar a engaño, toda la “chicha” se reserva para el verdadero protagonista alienígena del corto.

Lo mejor: Un apartado técnico logrado y un acertado sentido del ritmo.

Lo peor: Es bastante predecible, incluso para un cortometraje sin pretensiones.


Trash 2: Las Tetas de Ana L

Después de la orgía...

Trash 2: Las Tetas de Ana L

Al día siguiente de meter a su hermano en el segundo peor problema de su vida, Ana Ele Bruselas escapa de sus mafiosos captores sin poder llevar consigo las tetas cercenadas en forma de pago por cierta caja de ilegal contenido no entregada a tiempo (estos hechos ocurrieron en Trash). Por desgracia para los demás, Ana Ele no va a descansar hasta recuperar sus preciados senos: la ciudad temblará mientras la bruta Bruselas avance en su cruda y aleatoria investigación mamaria, rompiendo huesos y pateando dientes camino al perverso señor Gatrachele, cerebro detrás de toda la turbia red de tráfico de órganos que impregna las calles.

Drogas, sexo y violencia en una sucesión de locura frenética que va desde taxistas desequilibrados a skinheads pasados de anabólicos, de abortistas inescrupulosos a catadores de esperma, de transas, putas y chupavergas a la consecución de la felicidad mediante medios químicos.

Vaya por delante que no he tenido la oportunidad de ver Trash (2010). De hecho, hasta hace apenas unos días, cuando los chicos de la productora argentina Sarna se pusieron en contacto conmigo para presentarme Trash 2: Las Tetas de Ana L., ni siquiera conocía de su existencia. Ahora sí… ahora ya me hago una ligera idea de lo que es Trash y de lo que es Trash 2: Las Tetas de Ana L. Y todo gracias a un demencial email que me enviaron los chicos de Sarna a modo de presentación de su nueva película y que incluía perlas como la siguiente: “Por cada pintada en la que se lee “el punk está muerto”, la SARNA tira una toma, se caga de risa, repite y se destapa una birra. Ahora, si creías que el resultado son los mismos cuatro acordes roñosos de siempre estás equivocado, no entendiste nada. El punk de la SARNA es el equivalente al ABBEY ROAD de los BEATLES (por mucho que ellos odien esa comparación): un laburo jodido, detallista, minucioso, pleno, cuidado… Si TRASH era un mambo epiléptico, TRASH DOS es un epiléptico dentro de la coctelera de un barman particularmente bestia: un trago único, de esos que te dejan en otro lado, de esos que te quiebran de movida, de esos de los que salís sólo de dos modos: o vomitando y prometiéndote no tomar más o con ansías de repetir. La decisión queda en vos.”

Escape from tomorrow

A Disney le ha salido un grano en el culo

Escape from tomorrow

Disneyworld (o Disneyland) es sinónimo de magia, de alegría e ilusión para los más pequeños de la casa. Un universo de príncipes y princesas, de reinos encantados, unicornios, malvadas brujas y moralinas recalcitrantes. Durante poco menos de 100 años Disney ha logrado edificar una sólida imagen de marca que evoca la inocencia, la candidez, la bondad y la blancura. Y desde luego una película como Escape from tomorrow no entra, en modo alguno, dentro de sus planes. De hecho las malas lenguas auguran que si a alguien se le ocurriera descongelar antes de tiempo al tio Walt, a este seguramente le daría un síncope al conocer la existencia de Escape from tomorrow, hasta el punto de desear no haber abandonado nunca el modo “cubito de hielo”. De hecho es tan evidente que Escape from tomorrow es un grano en el culo de Disney que incluso durante la rueda de prensa posterior a la presentación de la película en el Festival de Sundance, surgieron las primeras voces que aseguraban la respuesta inmediata de la compañía en forma de querella ante los tribunales. De nuevo las malas lenguas apuntan que por allí corría un representante de Disney afirmando que “Escape from tomorrow no se dará a conocer en ningún lugar”.

¿Y cuál es el orígen de toda esta polémica? Pues varias son las razones… La primera de ellas que Escape from tomorrow fue íntegramente rodada en el interior de las instalaciones de Disneyworld y Disneyland sin consentimiento de la compañía. Por lo visto el equipo técnico y artístico entraron en el parque como simples turistas y rodaron la película en su interior. Visto el resultado en el primer trailer de Escape from tomorrow lo cierto es que la estrategia seguida por todo el equipo no deja de tener su mérito, y el plan de rodaje tenía que ser acojonante para lograr que ninguno de los operarios de Disney se diera cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor.