Celuloide de hemoglobina

Reflexiones sobre el gore y la nueva carne

Celuloide de hemoglobina


Blood Feast, de Herschell Gordon (1963).

“Cine gore para acabar un siglo, filmación de la muerte como único camino de escapar de ella, de hacerla irreal, catarsis en lo atroz/ficción de lo sencillamente atroz, o quizás incitación circular.” Rosa Mª Rodríguez Magda, El modelo de Frankenstein. De la diferencia a la cultura post.

Este artículo no pretende ocupar el engorroso papel de una historia del cine gore, pero sin duda es un acercamiento inicial al comienzo de un cine que más tarde vino a formar la estética splatter, salpicadura, y que no solamente dio sus sangrientos frutos en el Séptimo Arte, sino que también conformó un estilo literario conocido como splatterpunk formado oficialmente en los años 80. En mi opinión, y como defenderé en adelante, la literatura de estética splatter debe ser entendida como una literatura latente, cultivada desde el siglo XVIII —enfocada desde diferente temática—, siempre producida como algo al margen, casi clandestino —de nuevo la frontera—, “iniciada” de algún modo por el marqués de Sade. El pensamiento conservador unido a otros factores ideológicos y religiosos hizo que el horror extremo buscase cobijo en pequeños círculos, siempre con la censura pisándole los talones y la amenaza de herejía. Tuvo que esperar hasta el siglo XX para poder resurgir con un poco de libertad.

Pero no puedo hablar del cine gore sin antes retrotraerme a fines del siglo XIX, cuando el cine todavía estaba gestándose. Entre 1889 y 1895 se fundó el Théâtre du Grand Guignol en Francia: de lo que allí fue representado surgió el germen de lo que después conoceríamos como gore. Las pantomimas truculentas que acogía este escenario, algunas tomadas de ideas de Poe, conformaba un programa lleno de simulados crímenes familiares, decapitaciones y violentas muertes. Estas pequeñas obras teatrales comenzaron a alimentar un tipo de gusto que el público francés demandaba. Francia siempre ha sido un origen y un destino para lo macabro en el arte, aún hoy, que desde 2003 existe una generación de cineastas dedicado al arte de las vísceras y la sangre. Este movimiento, conocido como Novelle Horreur Vague, que arranca con Haute Tension (A. Aja, 2003), parece extenderse dentro del cine de nueva cuña francófono, ya que incluye films belgas y canadienses. Continuando con el origen dramático de lo truculento, el Grand Guignol conseguía mostrar violencia cruda y grotescos asesinatos haciendo de los actores marionetas vivas.

Gothic Lolita Battle Bear

Estos japoneses están como un puñetera cabra

Gothic Lolita Battle Bear

La vida de Yumeko Madoka es bastante caótico. Adora la moda lolita, pero es torpe y acaba de perder nuevamente su trabajo. Así que se planta en la puerta de su hermana recién divorciada para vivir con ella. Pero la sobrina de Yumeko, que lleva tiempo queriendo pasar un tiempo a solas con su madre, no está entusiasmada con la idea. Cuando la hermana de Yumeko muere, ella tiene que cuidar de su sobrina. Le ayuda un oso de peluche rosa que ha cobrado vida a través de una extraña fuerza extraterrestre. Cuando Yumeko y Busuke (que así se llama el oso de peluche) unen fuerzas, literalmente, se convierten en la superhorína Nuigulumar. Pero Busuke no es la única fuerza alienígena que ha llegado a la Tierra.

Les echábamos de menos. Con tráilers como el de Gothic Lolita Bear… ¿cómo coño no íbamos a echarlos de menos? Todo un maestro del J-exploit más demencial, absurdo y freak como es el gran Iguchi Noboru, director, entre muchas otras, de Dead Sushi y Machine Girl; regresa a escena con la que promete ser una de sus películas más locas y disparatadas. De hecho tampoco es una novedad. El bueno de Noboru ya hace bastante tiempo que compite contra sí mismo. Si a alguien tiene que batir Iguchi Noboru en cuestión de propuestas cinematográficas totalmente disparatadas y alucinantes, es al propio Iguchi Noboru. Por lo visto Gothic Lolita Battle Bear, que en Japón se conoce como Nuigurumâ Z, está basada en una novela titulada Hōsei Ningen Nuigurumā, que a su vez está basada en una canción de la banda de rock Tokusatsu titulada Tatakae! Nuigulumar. ¿Qué cómo una canción puede desembocar en una locura de zombis bailongos, ositos rosas de peluche que cobran vida y chicas con superpoderes? Vete a saber… Esto es Japón, así que todo vale. Os dejo con el tráiler (imperdible) y algunas imágenes de Gothic Lolita Battle Bear.

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Adolescencia complicada

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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Sin duda, es complicado ser un adolescente. Tienes las hormonas revolucionadas, el sexo te resulta atractivo casi con cualquiera (y si hay belleza de por medio, más), y parece que cada batalla vaya a ser la última. Entre la pasión y la incomprensión del resto de la sociedad, el adolescente parece dedicar su tiempo a una tarea hercúlea: autoafirmarse y encontrar su propia voz. Al margen de la futilidad de dicha tarea (quien escribe tiene 35 años y sigue buscando), la autoafirmación puede verse, desde cierto punto de vista, como un intento de averiguar quién se es y a qué grupo se pertenece. Al final, te definen tus peculiaridades y las de aquellos de los que te rodeas. Y, muchas veces, ambas cualidades entran en conflicto la una frente a la otra: parecerme demasiado a mi grupo me hace sentirme como en casa, pero puede anularme. Pasamos media vida buscando diferenciarnos de nuestro grupo, al que pertenecemos libremente y del que no queremos separarnos, porque, probablemente, nada hay más aterrador que el parecido.

Esta chapa inicial es para intentar dar paso y presentar esta película sin contar más de lo estrictamente necesario, pero a la vez poder argumentar un par de cuestiones. +1 es de esas raras películas que consigue un equilibrio extraño y estimulante. Su visionado es sencillo y placentero, y no te exige devanarte los sesos sino que te pide que te sientes en el sofá y disfrutes del camino. Pero su posterior digestión es un poco más molesta.

¿Por qué? Porque la película TIENE que significar algo, no puede ser sólo un ejercicio más o menos brillante, pero vacío y sin peso. No.

Lo mejor: es fácil de ver, y muy entretenida.

Lo peor: ¿es una película vacía?


Noche y muerte. 20:30 Sala B

Un relato de Manu

Noche y muerte. 20:30 Sala B

Me siento en la tercera fila. Es imposible saber dónde se sentó ella , pero esta fila está bien. Cerca de la pantalla, donde se ubican los dos únicos y viejos altavoces; lejos de la puerta de entrada, que chirría.

Espero.

Se oyen pasos en alguna otra parte del cine, pero no en esta sala. Estoy en el sótano. En la sala grande exhiben un estreno americano. Sería una exageración decir que había cola, pero al menos se percibía un cierto revuelo. En la sala “B” se oyen, se sienten, sus pasos: el techo, el suelo que ellos pisan, tiembla, a pesar de la moqueta.

¿Por qué vendría Alicia a ver una película como “Noche y Muerte”?

Su compañera de piso, Elena, estuvo a punto de acompañarla, pero en el último momento se lo pensó mejor. También me dijo: “es enfermizo seguir los pasos de tu exnovia por toda la ciudad”.

Puede ser, pero aquí estoy, ¿no?

Los altavoces tiemblan, como si acabaran de hacer contacto.