Maldito Amor

Slasher, giallo, comedia... ¿chileno?

Maldito Amor

Un grupo de adolescentes ve arruinada su noche de graduación cuando se descubre el asesinato de su maestro Marion a dos días del gran evento. Por los pasillos del instituto se rumorea que el asesino es un maniaco sin rostro, pero todos sabemos que los chicos jóvenes son especialmente sensibles a las habladurías, ¿verdad? Arturo, ajeno a los chismes, está destrozado pero no por la muerte de su profesor: estaba esperando el baile de graduación como excusa para declararse a la chica de sus sueños, María Elena, que acaba de comenzar una penetina relación con un mago misterioso. Aunque no todo está perdido, Arturo comienza una amistad con Beatriz, la chica más popular de la escuela, con el objetivo de poner celosa a su particular Ginebra. Lo que Arturo no sabe es que el loco sin rostro ha puesto nombre a sus mejores cuchilladas: y serían los de sus amigos. Así que si quiere llegar entero y verdadero al baile de graduación deberá resolver el misterio del asesino sin cara.

Desde Chile, el director de comedias Gonzalo Badilla enrola a su hermano Santiago como guionista y protagonista para verter en un largometraje su visión del cine de horror, del cual se declara fan irredento. Intentando arropar un típico slasher con el envoltorio del giallo, nos presenta una trama con fuertes dosis de comedia romántica anunciada como fiel homenaje a Carpenter, Argento, Fulci, Craven, Cronenberg y Hitchcock. Una lista de grandes clásicos que al menos ve reflejado su sabor añejo en la típica trama que su sinopsis desgrana con excesivo detalle.

Retornados

No son zombis... pero tampoco humanos

Retornados

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Retornados

Por aquél entonces contaba yo a la sazón veintiún años y desde entonces han transcurrido casi otros tantos. ¡Jesús, cómo pasa el tiempo! El caso es que paseaba una bonita tarde estival por la una de las avenidas comerciales de mi ciudad natal cuando observé a un chico y una chica ataviados con sendas camisetas blancas con un extraño y enorme lazo carmesí estampado en las mismas, recolectando firmas entre los transeúntes. Pensé al instante que no eran más que otro par de soñadores altruistas en busca de la enésima causa perdida. Un servidor suele huir de este tipo de loables iniciativas pues considero muy hipócrita por mi parte eso de plasmar una firma para simplemente tranquilizar mi conciencia y acostarme por la noche creyendo haber realizado la buena acción del día. Porque desde aquí os digo que la tan aclamada “Iniciativa Legislativa Popular” que requiere nada menos que medio millón de firmas para presentar una Propuesta De Ley ante el Parlamento, se queda siempre en un mero acto simbólico en este país cainita llamado España donde o cortas el tráfico de una autopista quemando neumáticos y montando barricadas o no te escucha ni Dios. Y luego claro, que somos todos unos vándalos y unos “antisistema”.

Pues bien, por mucho que intenté evadirme, cometí el “error” de realizar “contacto visual” con la chica y descubrí en ella una mirada de infinita tristeza rebelde que captó de inmediato toda mi atención. Poseía además una efímera hermosura, con una belleza propia de las flores de temporada en proceso de marchita evanescencia. Me explicó que la iniciativa consistía en hacer llegar al mundo medicamentos para combatir una terrible e incurable enfermedad que ella también padecía y que estaba diezmando a la población. Tras otorgarle mi más sincero apoyo, me ocurrió lo que considero es lo más terrible y tierno que me ha sucedido nunca. Justo cuando iba a proseguir mi camino, me detuvo con una de sus delicadas manos, quizá porque vio algo en mí que sólo personas como ella eran capaces de observar, y tras dejar su carpeta en el suelo en mitad de la céntrica calle me preguntó si podía pedirme un favor. Ignorando a qué podía referirse le respondí cortesmente que no faltaba más. Y fue entonces cuando ella con un tono de voz algo temeroso me confesó: “Me gustaría poder darte un abrazo”. Tras el shock inicial, acerté a balbucear apenas un “desde luego” y os juro por lo más sagrado que en ese momento la quise, notando su frágil cuerpo contra el mío y la calidez de su aliento en mi hombro. En ese instante tan infinito que duró más que un relámpago, amé con toda mi alma a esa completa desconocida.

Lo mejor: Su atípica y cruda visión socio política del zombi como víctima y no como verdugo.

Lo peor: Que pocos sabrán degustar su aguda segunda lectura ácida y su analogía crítica sanitaria.


Escaping the Dead

Apocalipsis zombi en Dinamarca

Escaping the Dead

David es el traficante de marihuana local. Es de ese tipo de distribuidores que fuma más de lo que vende. Mientras el país es golpeado por una nueva droga mortal, a David y su socio Ahmir les ofrecen un alijo de cocaína a un precio excepcionalmente bajo, un ofrecemiento que ven como una excelente oportunidad para ganar mucho dinero en el gran concierto tecno del próximo viernes. Pero la cocaína resulta que tiene un terrible efecto secundario que crea un brote zombie que se extiende a través de toda la ciudad de Copenhague.

¿Recordáis la historia de Ronald Poppo? Popps era un mendigo, un homeless que transitaba las calles de Miami y que un mal día fue atacado por un tipo desnudo que se encontraba bajo los efectos de una nueva droga llamada Krokodil (también conocida como “sales de baño”). El resultado de la agresión fue que aquel tipo prácticamente devoró la cara de Ronald Popps durante el salvaje ataque que duró alrededor de 18 minutos. El asaltante, finalmente, fue abatido a tiros por la policia. Muchos medios de comunicación se apresuraron a señalar aquel salvaje suceso como “el primer ataque zombi real y documentado”. Pues bien, por lo visto este terrible acontecimiento ha servido de inspiración al director danés Martin Sonntag para llevar a cabo Escaping the Dead, su particular visión de cómo la capital danesa sucumbe al apocalipsis zombie por obra y gracia de un par de patanes que trafican con una droga que desencadena la tragedia. Que yo sepa es la primera vez que veremos Dinamarca asolada por una horda de zombis hambrientos… o con el mono… o con lo que sea.

The Hanover House

Ella te espera

The Hanover House

Volviendo del funeral de su padre, Robert Foster se enfrenta con lo inimaginable: accidentalmente atropella a una joven. En un desesperado intento por salvarla, busca ayuda en una granja cercana. Poco podía imaginar que aquella ominosa casa había estado esperándole durante mucho tiempo. Una vez dentro, Robert deberá enfrentar sus demonios personales en un intento de salvar su vida y la de su mujer, que también le acompaña. Sólo hay un pequeño problema: la casa Hanover permitirá la salida de una única persona con vida.

Como una historia de fantasmas de la vieja escuela se nos presenta la independiente y norteamericana “The Hanover House”, el largometraje debut de Corey Norman, que también escribe el guión. Pese a no arriesgarse a la hora de presentar su argumento, el tráiler ofrece bastantes sensaciones positivas; por ejemplo, su acabado luce superior a lo esperado de 22.000 dólares, que es el presupuesto oficial con que se maneja. Amén de una dirección y fotografía muy respetable si tenemos en cuentas que el señor Norman y su equipo, incluido su desconocido elenco, tienen a sus espaldas únicamente cortometrajes como experiencia.