Los Inocentes
Juventud... santa inocencia

- Título original: Los inocentes
- Nacionalidad: España | Año: 2013
- Director: Varios
- Guión: Varios
- Intérpretes: Mario Marzo, Charlotte Vega, Alex Batllori
- Argumento: 9 jóvenes amigos deciden pasar la noche de los santos inocentes en el albergue abandonado 12 Colinas. Mala decisión...
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3.5/5

Debo reconocer que cuando supe del proyecto por primera vez, tuve mis dudas. Por un lado asumir el riesgo de darle a 12 estudiantes de la prestigiosa escuela ESCAC de Barcelona, aspirantes a directores de cine, la oportunidad y la responsabilidad de sacar adelante un slasher de apenas 70 minutos de duración, me pareció una iniciativa cojonuda. Pero por otro lado saqué a pasear mi lado más conservador y, como dije antes, albergué serias dudas de que el resultado final estuviera a la altura de la osadía del experimento. Al fin y al cabo el subgénero slasher ha sido uno de los peor maltratados por el cine español en los último 20 años. Basta mencionar títulos de tan nefasto recuerdo como Tuno Negro, El Arte de morir, School Killer o las más recientes Afterparty y XP3D. La suma del metraje de todas ellas hace que a un servidor le recorra un sudor frío por la espalda cuando escucha las palabras “slasher” y “cine español” pronunciadas en una misma frase. Pero a pesar de todo, repito, el experimento seguía resultándome atractivo; y por lo tanto seguía con muchísimas ganas de ver Los Inocentes. El Atlántida Film Festival me ha dado la posibilidad de saciar esa curiosidad.
Nueve jóvenes deciden pasar el día de los inocentes esquiando. Tras perderse, optan por no desaprovechar el viaje e irse de fiesta al viejo albergue abandonado 12 colinas. Los rumores dicen que el albergue posee una maldición que tiene lugar cada 28 de diciembre. Pese a las advertencias de los lugareños, los jóvenes deciden proseguir con el plan. Todo es fiesta, sexo y alcohol hasta que comienzan a ser víctimas de macabras bromas asesinas.
Lo mejor: Su duración. No se hace aburrida en ningún momento.
Lo peor: No deja de ser, rotundamente, lo mismo de siempre.



